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Anish Kapoor
27 enero al 30 abril de 2006
My Red Homeland
Una monumental instalación es la obra central que da título a la exposición de Anish Kapoor en el CAC Málaga, My Red Homeland (2003), consistente en un círculo de 12 metros de diámetro, 25 toneladas de cera y vaselina coloreada en rojo, un motor hidráulico y un brazo de acero en constante movimiento que va dando forma a la materia. Junto a esta obra, que se expone por primera vez en España, se muestran una selección de esculturas y pinturas, muchas de ellas inéditas.
Considerado como una de las figuras más importantes del arte contemporáneo internacional, Anish Kapoor presenta por primera vez en España, la obra My Red Homeland (2003) que da el nombre a una exposición en la que se muestran además ocho esculturas y seis pinturas, muchas de ellas inéditas. Estas esculturas, que tienen como característica común el material empleado, vaselina y cera, se reúnen por primera vez en una misma exposición y hacen referencia, junto a My Red Homeland, al país de nacimiento del artista, lugar donde predominan los colores rojizos, azafrán y negro como identificativos de su cultura.
“En la obra de Kapoor, el color tiene un poder transformador, es como un halo que cubre enigmáticas formas que se desintegran en tiempos infinitos”, comenta Ángela Molina en el catálogo de la exposición. La faceta más escondida de Kapoor se deja ver en esta muestra a través de varias pinturas, algunas de ellas de gran formato, que ofrece el artista como algo novedoso en su carrera expositiva y en los que muestra su capacidad de transformar lo universal en algo completamente propio.
My Red Homeland (2003), que ocupa el lugar más destacado del recinto y está en continuo movimiento, es una pieza concebida como un proceso autónomo sin fin, en el que la cuestión de la creación se halla íntimamente ligada a la de la destrucción. Esta obra se ha presentado únicamente en dos ocasiones anteriores: en la Kunsthaus de Bregenz (Austria) en 2003 y en el MAC’s, Musée des arts contemporains Grand Hornu, (Bélgica) en 2004. “Lo que hace My Red Homeland un trabajo singular y extraño es su valentía, por su inadecuación a nuestra capacidad de representación. A la emoción de lo bello sucede la conmoción de lo sublime. Una sacudida violenta del sentido”, afirma Molina.
“El rojo es un color con el que he trabajado mucho porque es el color de lo físico, de la tierra, de lo corpóreo”, afirma Kapoor. Se trata de una obra muy elaborada y personal, tal y como sugiere su título. El trabajo de este artista de origen indio cuestiona el espacio, el volumen, la luz, la sombra y los materiales y, sobre todo, se interroga sobre el sentido de la existencia a través de la experiencia referente a la mirada de los espectadores hacia su obra. De este modo, Kapoor crea un lugar en el que se propicia un diálogo constante y abierto, a la vez que desafía los límites entre el arte y la arquitectura.

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