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El CAC Málaga organiza junto a la librería Agapea la presentación y firma de libros  de “Alternativas a la ciudad caótica”, de Carlos Hernández Pezzi, que tendrá lugar el jueves 14 de Diciembre a las 19:00 horas en en el salón de actos del centro. Entrada libre y gratuita.
Carlos Hernández Pezzi es el autor de Alternativas a la ciudad caótica. EL MUNDO
En Las ciudades invisibles Italo Calvino define centro y periferia y clasifica una y otra según las funciones, la utilidad y el significado espiritual que el hombre le ha dado. En estos tiempos confusos, lo que Rem Koolhaas ha llamado tiempos de crispación, las ciudades han perdido su deliciosa complejidad, aquello que pontificaba su diversidad, su cosmos y su desorden, y que como consecuencia las hacía habitables, estaban hechas a escala del hombre, eran fuente de fusión y mezcla y ofrecían a quien llegaba a ellas los espacios de placer y serenidad donde pretender ser felices. No. Ahora las ciudades tienden al desequilibrio, la irracionalidad, la desigualdad, la segmentación y, de unos años a esta parte, a un imparable proceso de degradación medioambiental.
Lo diré de otro modo: Hay una deliciosa ciudad caótica, como los pensamientos de los que está hecha nuestra cabeza, y hay otra ciudad caótica que nos convierte en prisioneros de la especulación, cómplices de las desigualdades que perpetúan la pobreza y de inversores privados empeñados en convertir este mundo precario en una infecta cloaca.

Carlos Hernández Pezzi, arquitecto, agitador cultural y uno de los más serios teóricos de la sociedad en la que vivimos, ha escrito un libro que a pesar de su mala edición (en Muñoz Moya Editores) sus admiradores devoramos en un par de horas. El libro lleva por título Alternativas a la ciudad caótica y no es solo un ensayo de lo que hemos perpetrado en nuestras ciudades sino que entre líneas habita el humanista, el crítico y el diletante, el ciudadano progresista y de izquierdas, el profesor que advierte de que algo va mal desde hace tiempo, el paseante empeñado en recuperar la belleza y la plaza para volver a encontrarse y hablar. La frase más linda del libro está al final y dice así: ‘La corrupción es fea. La pobreza es fea. La democracia es bella. Grecia está en la mente de todos”. Es un buen resumen de lo que ha hecho Pezzi a lo largo de su vida.
Como es un tipo leído, Alternativas a la ciudad caótica está salpicada de referencias bibliográficas exquisitamente escogidas. Uno hace suyas las palabras de Benjamin, de Harvey o de Piketty, las subraya, y por eso coincide con el autor en que la ciudad solo es posible levantarla cuando está gobernada por honestos y no por sinvergüenzas. Esa tendencia de Pezzi por no diferenciar política de cotidianidad, ideología de arquitectura, pensamiento de urbanismo le hace cargar las tintas en el relato de la pobreza y de la exclusión social, el precipicio que separa las rentas de unos y otros, el abandono del centro histórico, adquirido por lo que él llama las multinacionales de barrio y el poder financiero, y la lamentable huida hacia las periferia de la universidad y otros ámbitos que creaban ciudad.
Es necesario cuestionar el valor inherente del patrimonio y la utilidad bastarda de la que ha sido objeto, así como esa tendencia a tematizar con museos la regeneración de la ciudades. Nos hemos llegado a creer que determinados artefactos arquitectónicos eran por sí solos suficientes para regenerar vastas áreas de población. Hoy nos hemos dado cuenta de que no es así.
Aun más crítico es Pezzi con el urbanismo que hemos tolerado las últimas décadas en este país. No tiene empacho en asegurar que las ciudades se han vuelto ‘revanchistas’ en poco tiempo. Se acabó el tiempo de las ciudades amables, y salvo honrosas excepciones -el arquitecto cita a Vitoria, Santander o Santiago. Le faltó decir Oviedo- “el panorama urbano español es desolador”. E insiste: “La ciudad está llena de agujeros, de trazas por completar, de periferias por unir, de equipamientos y áreas libres por hacer”. Y acaba: “No hay arquitectura capaz de superar el bajo nivel urbanístico español (…). La arquitectura ha priorizado su valor singular como pieza de bolsillo y ha dejado la monotonía, la mediocridad y la fealdad de los espacios urbanos como moneda de cambio”.
¿Y qué hacer entonces? Hernández Pezzi es un tipo con muchos años y aunque reclama un Derecho de la Ciudad sabe que solo cuando merme la desigualdad los lugares donde vivimos volverán a recuperar el ámbito de paz y belleza que jamás debieron perder

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