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EL CAC MÁLAGA PRESENTA RELATOS DEL ALMA, LA PRIMERA EXPOSICIÓN DE LA FOTÓGRAFA DANIELLE VAN ZADELHOFF EN ESPAÑA

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta el 30 de junio Relatos del alma, título de la muestra comisariada por Fernando Francés. La exposición reunirá cincuenta y cinco fotografías de Danielle van Zadelhoff que revelan la extrema sensibilidad que la caracteriza en su primera exposición en España, donde podrán apreciarse sus fotografías existencialistas y de temática religiosa. Influenciada por los pintores del Renacimiento y el Barroco como Rembrandt, Caravaggio o Murillo, van Zadelhoff se centra en el claroscuro, el contraste entre la luz y la sombra. La artista emergente holandesa cuida cada detalle mostrando la luz que incide en los cuerpos y las miradas que retrata, consiguiendo que los personajes de sus obras miren en lo más profundo del espectador, descubriendo lo que parecen sus propias almas, pero que, en realidad, se trata del alma reflejada como en un espejo de la fotógrafa.

30 de junio al 15 de octubre 2017



“La sombra es lo más interesante de una persona y lo menos desarrollado. La sombra es la parte subconsciente e inconsciente de el ser humano. Es esta parte la que deseo descubrir en el otro y en mí misma”, declaraba Danielle van Zadelhoff. Una imagen vale más que mil palabras, y en ocasiones los personajes de Danielle nos muestran su mirada, son retratados con los ojos cerrados ya que para la artista “de esta manera puedes sentir incluso más de lo que cuentan mil palabras. Sientes la esencia”.

Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “a Danielle van Zadelhoff se le descubre en cada tema, en cada mirada, en todas las pieles y en el sentido de cada obra. No retrata personas inteligentemente seleccionadas como modelos, sino que como en un juego de espejo mágico, ella misma, se desnuda en cada fotografía”. “No sólo posee un gran conocimiento e interés por el arte antiguo sino que, es además, una manera para distanciarse de los asuntos que la artista desea interpretar. Pudiéramos pensar que es una treta, un sortilegio, un señuelo, en el que distraer la atención del espectador para que éste no se percate de la cualidad reflexiva de la autora. Ella ha inventado el autorretrato usando un modelo distinto a sí misma, en el que refleja su complejo y sensible mundo interior, su mirada de mujer, su capacidad interpretativa que a su vez, se manifiesta de distintas maneras y reflexionando sobre distintas inquietudes”.

De familia artística, su padre era pintor y escultor, creció en una atmósfera llena de creatividad en su ciudad natal, Ámsterdam. Antes de dedicarse a la fotografía, Danielle se dedicaba a restaurar edificios medievales. Su familia tenía una extensa biblioteca llena de libros sobre arte e historia, consiguiendo que Danielle desde muy joven entrara en contacto con los artistas del Barroco y del Renacimiento, caracterizados por el claroscuro que marcará su fotografía.
El claroscuro es una técnica plástica basada en el contraste entre la luz y la sombra para definir el volumen y la importancia de determinadas formas en la composición. En el Barroco s. XVI y s. XVII se llega a su cenit gracias a artistas como Caravaggio. En este periodo, la luz tiene valor simbólico y psicológico, a la vez que formal. Es una luz poética, que ilumina las escenas con focos caprichosos que provocan fuertes contrastes de luces y sombras. Es el caso del artista neerlandés Rembrandt, a quien le preocupaba captar la psicología del retratado, su estado anímico, incluso ya humanizaba a los personajes de sus escenas bíblicas, al igual que Danielle.
Se comenzaron a producir en Bélgica, durante los siglos XV al XVII cuadros que cautivaron a los amantes del arte de toda Europa por el realismo de los detalles y por el lustre de sus superficies, logrados gracias a una novedosa forma de utilizar la pintura al óleo. La gran figura de la pintura flamenca del siglo XVII fue Rubens (1577-1640), que llegaría a ser el pintor más afamado de Europa y que fue también el pintor favorito de su gran mecenas español, el rey Felipe IV. Rubens es autor de una obra sensual y majestuosa, inspirada en el arte de la antigüedad. También son muy importantes las obras de otros grandes pintores flamencos del siglo XVII, que han servido de inspiración para Danielle, entre ellos Jan Brueghel el Viejo (1568- 1625), Jacob Jordaens (1593-1678) y Jan van Eyck (1599-1641). O los pintores alemanes del Renacimiento, Alberto Durero (1471-1528) y Lucas Cranach el Viejo (1472-1553).

El trabajo de la artista neerlandesa se basa en el existencialismo de Sartre, Simone De Beauvoir o Willem Frederik Hermans, todos ellos, autores que la artista ha estudiado y leído. Cree firmemente, que cada persona es única, responsable de sus propios actos y del sentido personal que le da a su vida.
Los retratos de Danielle van Zadelhoff están marcados por la inspiración y el misticismo. Recuerdan a los retratos flamencos al óleo del s. XVII. El gran entendimiento del dilema de la humanidad es capturado por las cámaras y presentado por la fotógrafa. Danielle quiere mostrar las emociones de los humanos. Para ella, el arte es algo tan habitual y normal como el respirar, algo que puede parecer simple a primera instancia, pero que realmente si reparamos en todo lo necesario para respirar, además del aire, los músculos y órganos que toman parte, caemos en la cuenta en que es un hecho nada sencillo. Su fotografía es sencilla y compleja a la vez, y sus modelos no usan apenas maquillaje ni ella utiliza Photoshop para el retoque de los mismos.
Danielle retrata su personalidad, su forma de ser, sus preocupaciones y sus obsesiones. Su trabajo tiene una cualidad autobiográfica verdaderamente excepcional, tienen mucha importancia tanto el modelo como la idea de un autorretrato a través de un modelo distinto al autor. Prepara los vestidos y los peinados con la pretensión de distanciar el momento temporal del retratado. Trabaja de una manera muy instintiva, se fija en una persona que le dé buena sensación y después, intenta captar su espíritu.
Relatos del alma se divide principalmente en fotografías de temática religiosa, por un lado, y de sentimientos por otro. Pero, las fotografías de temática religiosa no solo representan personajes bíblicos, sino que Danielle retrata los sentimientos de los mismos. Admite que su trabajo está influenciado claramente por la religión, y es que ella estudió en un colegio protestante y pasaba mucho tiempo con su abuela, de religión católica.
En Paradise 1 y Paradise 2, 2016, Danielle trata la pérdida de la inocencia. Este hecho era una verdadera tentación en la sociedad del pasado, pero nuestra sociedad hoy día es mucho más compleja, tenemos pequeñas señales de identidad en nuestra piel, como los tatuajes o los piercings, que hacen que estemos en continuo contacto con otras personas, y que la tentación y seducción sea algo muy habitual. Danielle trata la seducción desde la complejidad de las relaciones, en estas dos obras pendant (que representan el mismo tema pero difieren en tamaño). Parece que Eva le dé la espalda a Adan, y este se tapa sus partes íntimas, pero no sin antes ofrecerle a Eva una fruta, por lo que en esta ocasión es “el tentador”, no la víctima, el causante de tentar a la mujer.
En las otras obras pendant, Danielle hace una crítica a la iglesia, pues en Believe 1 y Believe 2, 2014, uno de los personajes, perfectamente ataviado, da la espalda al espectador. Es como si la sociedad de hoy día sintiera que así es como actúa la Iglesia. Con ropas ya anticuadas, la Iglesia da la espalda a los problemas reales y contemporáneos como los abusos a niños, el abuso de poder o el amor entre personas del mismo sexo.
En Lea and Rachel, 2016, dos mujeres semidesnudas parecen estar sentadas en actitud descansada. Una de ellas ofrece su rostro a los espectadores con sus ojos cerrados, la otra, de espaldas parece avergonzarse.  En su camino, según el Génesis,1 Jacob se encuentra a su prima pequeña Raquel en el pozo y decide casarse con ella. Para ello, hace un trato con su tío Labán, mediante el cual se casará con la joven a cambio de siete años de servicio. Pero, en último momento, Labán engaña a su sobrino y le casa con su prima mayor Lea, la primogénita. Una vez celebrada la boda, Labán, tío y suegro a la vez de Jacob, ofreció a éste la pequeña Raquel (representada también en escultura por Miguel Ángel) a cambio de siete años más, algo que aceptó. Jacob accedió al engaño de su tío, ofreciéndose a trabajar siete años más para conseguir casarse con Raquel. Lea fue la primera esposa de Jacob, madre de seis de los hijos de éste, a los que se atribuye el origen de seis de las doce tribus de Israel, y de su única hija, Dina. Danielle dedicará una fotografía a este personaje: Duna, 2016.
También es tratado el tema de la desnudez en Magdalena, 2017, justificada esta misma debido a su cercanía a Jesús, a quien se le consideraba «igual a los apóstoles», muy pecadora, podría haberse dedicado a  la prostitución, aunque la Iglesia católica no lo afirme. Una mujer cierra sus ojos y deja caer un sensual mechón de pelo moreno sobre su pecho desnudo.
Forman parte de la exposición dos magdalenas, teniendo en cuenta que la obra favorita de la artista es The Madonna, 1450 de Jean Fouquet. La Virgen de Melun o Virgen con el Niño y ángeles forma parte de un díptico, cuya tabla derecha del díptico es la Virgen con el Niño que se conserva en Amberes (ciudad en la que actualmente vive la fotógrafa). En las madonas de Danielle, Madonna, 2014 y Madonna with child, 2015, se aprecian dos mujeres totalmente diferentes, por un lado una María ataviada con una toquilla blanca y transparente en la que una perla marca el centro de su frente. En la otra obra, la vemos en su faceta más humana, como madre de Jesucristo, serena, consciente del peso de criar y educar al futuro salvador, se muestra como una mujer fuerte.
Otra obra relacionada con la religión es la curiosa From the Vesper serie with Neri Oxman and Stratasys, 2016. La niña porta es sus manos una máscara Lázaro, que recibe su nombre de Lázaro de Betania, personaje bíblico del Nuevo Testamento, hermano de María y Marta de Betania, que vivió en Betania, un pueblo a las afueras de Jerusalén. En su casa se alojó Jesús al menos en tres ocasiones y, según el Evangelio de Juan, fue resucitado por Jesús. A partir de esta historia, su nombre es utilizado frecuentemente como sinónimo de resurrección (de ahí que dé nombre a esta máscara). Lazarus es una máscara diseñada para contener el último aliento de las personas. Antiguamente hecha de un solo material, como cera o yeso, la máscara mortuoria se realizaba como medio para moldear el rostro de una persona, era la forma de mantener vivo el recuerdo del difunto. La superficie de la máscara es modelada tras el fallecimiento de la persona y su composición material está formada por el flujo físico de aire y su distribución a través de la superficie.
Ya no directamente un personaje bíblico, sino una vanitas, también es representada por Danielle en Vanitas, 2015. Este término latino que puede traducirse por vanidad, no en el sentido de soberbia u orgullo, sino en el sentido de vacuidad, insignificancia. En el sentido artístico designa una categoría particular de bodegón de alto valor simbólico, un género muy practicado en la época barroca, particularmente en los Países Bajos. El significado es la ineficacia de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte, animando a la adopción de un sombrío punto de vista sobre el mundo. En la obra de Danielle se aprecia un hombre sentado, en situación afligida, con una calavera, otro de los símbolos clave en el Barroco, que parece pensar en el lema “tempus fugit”, el tiempo huye, el tiempo se escapa, el tiempo vuela.
Además, Danielle van Zadelhoff realiza una serie de retratos de los sentimientos. Sus personajes nos exponen, bien con sus gestos o sus posturas, las diferentes emociones que la fotógrafa ha querido retratar. El rostro humano es capaz de expresar una inmensa gama de emociones y sentimientos mediante diminutas acciones musculares, la mayoría de las cuales son involuntarias y corresponden a emociones efímeras. Hasta las emociones extremas de júbilo, ira o dolor, se expresan espontáneamente, y es muy difícil fingirlas de modo convincente. Los pintores académicos del s. XIX habían aprendido a observar los efectos de la luz sobre rostros vaciados en yeso, por lo que era habitual entre ellos pintar los modelos vivos partiendo de ideas preconcebidas sobre la luz. Quizá en muchos casos el convencionalismo pictórico pasará desapercibido, pero cuando el artista intentaba un retrato al exterior aparecían a menudo discrepancias entre las convenciones de la iluminación de la cara y el efecto aparentemente natural de la luz sobre el paisaje. La percepción del rostro humano en la vida diaria implica a menudo muchas fuentes de luz simultáneas. De igual modo, el retratista puede enfrentarse a un motivo iluminado desde múltiples puntos. Ello producirá una plétora de sombras proyectadas y tal vez complique la representación de los volúmenes en determinados rostros.
Para Danielle, el huevo es el origen de la vida. En Fragility, 2016, la primera foto de una serie, la modelo está tratando de proteger el huevo, y en la segunda fotografía está tomando distancia de él. Por fin, la tercera imagen muestra que el huevo está roto. De esta manera, Danielle, quiere mostrar que en este mundo no se puede proteger nada, no se puede evitar que sucedan las cosas, como es inevitable perder a los seres queridos. Todos necesitamos aprender el difícil arte de dejar ir las cosas.
En Desire, 2016, la modelo tuerce su cara, pero deja ver sensualmente su pecho, es el deseo representado en esta mujer. La misma modelo, en Distrust, 2017,  aparece con la cabeza inclinada y enseñando un pecho, muestra su desconfianza, parece vestirse al sentirse incómoda, el espectador la intimida. En Secret, 2016, una chica pelirroja mira al espectador desafiante, sin miedo, haciendo que nos cuestionemos por la seguridad de su mirada, si es ella la que guarda un secreto, o si, por su mirada acusatoria, somos nosotros. En Furious, 2016 un hombre tensa sus facciones y la luz casi deja visible solo una parte de su cara, suficiente para advertir su rostro enfadado. Lleva un pañuelo en la cabeza, a modo de turbante, elemento que utilizará también en Flower, 2014, Mystery, 2014, Red Turban, 2015, Precious Silence, 2015 o Blue Turban, 2015. Estas obras guardan una estrecha relación con  Retrato de hombre con turbante, 1433 de Jan van Eyck. Las ambiciones y logros de este artista bien podrían quedar resumidas en estas palabras escritas con letras semigriegas en el marco de esta obra “Als ich can: como puedo, pero no como querría”.
Otros ejemplos de obras que representan sentimientos mediante un objeto que se debe desvelar es Buttons, 2014, en el que una mujer trata de cerrar los botones de su vestido, pero no tiene a nadie a su lado que la ayude, es la soledad.
Otra forma de retratar la personalidad del modelo es su espalda, como en las pinturas del artista belga Michaël Borremans en las obras que se expusieron en el CAC Málaga en la exposición titulada Fixture en 2015 Ejemplo de ello son: Unicorn, 2010, Automat (I), 2008 y The Loan, 2011. Danielle también recurre a la espalda de la mujer para representar su personalidad en Intimacy, 2016; Female, 2016; Alone in confidence, 2016; Yearing, 2015 o Young virgins, 2015.
Para Danielle, el uso del retrato y la escena es una disculpa para explorarse a sí misma, para filtrar sus opiniones y sus dudas, sus deseos y sus aspiraciones, lo que hace que sea la misma artista quien se autorretrate en cada una de esas escenas. Recuerda vagamente al transformismo de Cindy Sherman que se convierte en su propio alter ego, a la manera duchampiana de Rrose Sélavy. El origen de su teoría artística se acerca más al de la artista Louise Bourgeois que impregna con sus preocupaciones, inquietudes, ideas, sentimientos y deseos cada una de sus esculturas. De ahí que la temática principal de Relatos del alma sea la mujer, mujeres del pasado, y las preocupaciones de la mujer del presente, de la propia artista. En Bird, 2016, las mujeres han de ser más agresivas para sobrevivir en la sociedad contemporánea. Entre las inquietudes de la artista, está sin duda el rol de la mujer en la sociedad contemporánea. Esta reclama una posición más orgullosa de la mujer, una actitud y un compromiso más provocativo. En esta obra, la mujer adopta esa actitud desafiante como fórmula para enfrentarse a los límites y trabas que encuentra en la sociedad y las estructuras actuales que se le imponen. Es la rebelión de la mujer.
Danielle van Zadelhoff nace en 1963 en Amsterdam, Países Bajos. Ha realizado exposiciones individuales en Persmuseum, Amsterdam, Países Bajos en 2014;  “From deep within” en Fotogalerie Utrecht , Países Bajos en 2014; “From deep within” NUNC Contemporary Antwerpen, Bélgica en 2015 o Memling museum St Janshospitaal, Brujas, Bélgica en 2016. También ha participado en exposiciones y proyectos de manera grupal en London design museum UK “Fear and Love Reactions to a complex world” en 2016 y próximamente en CRAF Udine Italy  Woman and photography, Údine, Italia en septiembre de 2017.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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THE CAC MÁLAGA PRESENTS SOUL STORIES, PHOTOGRAPHER DANIELLE VAN ZADELHOFF’S FIRST EXHIBITION IN SPAIN

The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is pleased to present Soul Stories, a show curated by Fernando Francés opening on 30 June. Danielle van Zadelhoff’s first solo exhibition in Spain will feature sixty-one photographs on existentialist and religious themes that illustrate the keen sensibility which has become her trademark. Influenced by Rembrandt, Caravaggio, Murillo and other Renaissance masters, Van Zadelhoff makes extensive use of chiaroscuro or contrasts of light and shadow. The up-and-coming Dutch artist painstakingly reveals every detail of the light that falls on her sitters’ bodies and gazes; her subjects stare out at us, boring deep within and seemingly baring their own souls, but what we see is actually the soul of the photographer, reflected as if in a mirror.

30 June – 15 October 2017



“The shadow side of a person is the most interesting part and the least developed side. The shadow is the subconscious and unconscious part of a human being. This is the part that I want to discover in the other and in myself”, Danielle van Zadelhoff declares. A picture is worth a thousand words, and at times Danielle shows us her vision by portraying her subjects with their eyes closed, thereby making «you feel even more than a thousand words. You feel the essence in between.»

In the words of Fernando Francés, director of the CAC Málaga, «glimpses of Danielle van Zadelhoff can be seen in every theme, every gaze, every skin and the meaning of each work. She does not portray people cleverly chosen to serve as models; rather, she gazes into a kind of magic mirror and bares her own soul in every photograph. […] Her approach betrays a profound knowledge of and interest in the art of the distant past, but it also gives the artist a certain detachment from the themes she wishes to depict. We might think it is a trick, a spell or a decoy designed to distract spectators and prevent them from noticing the artist’s reflexive quality. She has invented a kind of self-portrait using a model other than herself, in which she reflects her complex, sensitive inner world, her woman’s eye and her capacity for interpretation, which in turn manifests in different ways and meditates on different preoccupations.»

Born into an artistic family—her father was a painter and sculptor—Danielle was raised in a highly creative environment in her hometown of Amsterdam. Before switching to photography, she restored medieval buildings. Her family had a large library filled with books on art and history where Danielle became acquainted with the work of Baroque and Renaissance artists at an early age and discovered the chiaroscuro that would define her photographic style.
Chiaroscuro is a visual arts technique that uses contrasts of light and shadow to define volume and denote the importance of certain forms in a composition. It reached its zenith during the Baroque period in the 16th and 17th centuries thanks to artists like Caravaggio. In Baroque art, light has symbolic and psychological as well as formal value. Scenes are illuminated by a poetic glow emanating from whimsical sources that create sharp contrasts between light and shadow. We see this in the work of Rembrandt, a Dutch artist who strove to create psychological portraits and capture the sitter’s frame of mind. He even humanised the characters in his biblical scenes, just like Danielle.
In the 15th century, artists in the Southern Netherlands began producing pictures with realistic details and lustrous surfaces that captivated art lovers across Europe, thanks to the novel technique of oil painting. The great master of 17th-century Flemish painting was Peter Paul Rubens (1577–1640), who became the most famous painter in all Europe and the favourite of his great Spanish patron, King Philip IV. Rubens’s sensual, majestic pictorial oeuvre was inspired by the art of classical antiquity. Chiaroscuro was also employed by other great 17th-century Flemish masters whose work has been a source of inspiration for Danielle, such as Jan Brueghel the Elder (1568–1625), Jacob Jordaens (1593–1678) and Anthony van Dyck (1599–1641), and by German Renaissance painters like Albrecht Dürer (1471–1528) and Lucas Cranach the Elder (1472–1553).

Van Zadelhoff’s work is rooted in the existentialism of Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir and Willem Frederik Hermans, all of whom the artist has studied and read. She firmly believes that every person is unique, and that we are each accountable for our own actions and the meaning we give to our lives.
Danielle van Zadelhoff’s portraits, steeped in inspiration and mysticism, are reminiscent of 17th-century Flemish oil paintings. They exhibit a keen understanding of the dilemma of humanity, caught on camera and presented by the photographer. Danielle wants to show human emotions. For her, art is as natural and normal as breathing. But even breathing is not really as straightforward as it seems: if we stop to think about everything it entails—the air itself and the muscles and organs involved in the process—we realise that it is far from simple. In the same way, her photographs are both simple and complex. Her models wear little or no make-up, and she does not use Photoshop to touch up the pictures.
Danielle portrays their personalities, their mannerisms, their preoccupations and their obsessions. This undertaking has a truly exceptional autobiographical quality, and the model is just as important as the idea of a self-portrait expressed through a model other than the author. She arranges the costumes and hairstyles in a deliberate attempt to distance sitters from their own era. Danielle works very instinctively: she settles on a person who feels right to her and then tries to capture his/her spirit.
Most of the photographs in Soul Stories address one of two themes: religion and emotion. However, Danielle’s religious scenes do not just depict biblical characters; she also portrays what they are feeling. She admits that religion is a strong influence in her work, thought this is hardly surprising considering that she attended a Protestant school and spent a great deal of time with her Catholic grandmother.
In Paradise 1 and Paradise 2 (2016), for instance, Danielle explores the loss of innocence. But while this idea had a very real and dangerous allure in bygone days, our modern-day society is much more complex: today we place small identifying marks on our skin, such as tattoos and piercings, that bring us into contact physical contact with others and make temptation and seduction commonplace. Danielle treats seduction as part of the intricacy of human relationships. In these two pendant pieces (which depict the same theme but differ in size), Eve seems to be turning away from Adam while he covers his private parts, but not before having offered Eve a piece of fruit. In this case Adam is Eve’s «tempter» rather than her victim.
In the other pendant works entitled Believe 1 and Believe 2 (2014), the artist makes a critical statement about the church: the same character, draped in clerical vestments, gazes out at us in one photo and turns his back on us in the other. The image implies that this is how today’s society perceives the attitude of the Catholic Church. Garbed in outdated vestments, the church turns its back on real contemporary issues such as child abuse, the abuse of power or love between two people of the same gender.
In Lea and Rachel (2016), we see two half-naked women who seem to be sitting in a relaxed position. One of them faces us with her eyes closed, while the other turns away, giving the impression of shame. According to the Book of Genesis (29-31), while travelling Jacob stopped at a well where he met his younger cousin Rachel and decided to marry her. He therefore made a deal with his uncle Laban: seven years of service in exchange for his daughter’s hand. But at the last minute, Laban deceived his nephew and gave him the older cousin instead—his first-born daughter, Leah. After the wedding, Laban—now Jacob’s father-in-law as well as his uncle—offered him a chance to wed young Rachel (immortalised in sculpture by Michelangelo) in exchange for another seven years of labour, and the young man agreed. Jacob accepted his uncle’s trickery and decided to work another seven years in order to make Rachel his bride. Leah remained Jacob’s first wife and bore him six sons—founders of six of the twelve tribes of Israel—and his only daughter, Dinah. This female character is the subject of another of Danielle’s photographs: Duna (2016).
Nudity is also present in Madgalena (2017), justified by the subject’s close relationship with Jesus. Before becoming a disciple «equal to the apostles», Mary Magdalene was a great sinner and may have worked as a prostitute, although the Catholic Church does not make this assertion. The woman in the photo closes her eyes, letting a sensual lock of dark hair tumble over her bare chest.
The exhibition includes two portraits of the Virgin Mary, which is logical considering that the artist’s favourite work is a Madonna and Child painted by Jean Fouquet in 1450. His Virgin Surrounded by Seraphim and Cherubim is the right panel of the Melun Diptych, now held in Antwerp (where the photographer currently lives). Danielle’s Madonna (2014) and Madonna with Child (2015) depict two totally different women. In one we observe Mary wearing a transparent white headdress with a pearl marking the centre of her forehead, and in the other we see her more human side. The second work shows her as the serene mother of Christ, a strong woman who understands and accepts the heavy responsibility of raising and teaching the future Saviour.
Another work related to religion is the curious From the Vesper serie with Neri Oxman and Stratasys, 2016, where we see a girl holding a Lazarus mask in her hands. The mask is named after a man who appears in the New Testament: Lazarus, brother of Mary and Martha. The siblings lived in Bethany, a town near Jerusalem. Jesus stayed with them on at least three occasions, and according to the Gospel of John he raised Lazarus from the dead. This explains why the name Lazarus is frequently used as a synonym for resurrection and its association with this mask. Lazarus is a mask designed to contain the wearer’s last breath. Traditionally made of a single material, such as wax or plaster, the death mask originated as a means of capturing a person’s face, keeping the memory of the deceased alive. The mask’s surface is modelled after the person’s death, and its material composition is formed by the physical flow of air and its distribution across the surface.
Danielle shifted from biblical characters to a less overtly religious motif in Vanitas (2015). The Latin term vanitas can be translated as vanity, but in the sense of futility or insignificance rather than pride or arrogance. In art it refers to a particular type of highly symbolic still life that was very popular with Baroque artists, particularly in the Netherlands. The vanitas reminds viewers that worldly pleasures are vain in light of the certainty of death, encouraging them to take a sober view of the world. Danielle’s work shows a stricken man sitting with a skull, a key symbol in Baroque art, who seems to be meditating on the motto tempus fugit (time flies or time is fleeting).
Danielle van Zadelhoff has also created various portraits of feelings. The gestures or poses of her models communicate the emotions she wishes to portray. The human face can express a wide range of emotions and feelings through tiny muscle movements, most of which are involuntary and reflect fleeting sentiments. Even feelings of extreme joy, rage or pain are expressed spontaneously, and it is very difficult to fake them convincingly. The academic painters of the 19th century were trained to observe the effects of light on plaster-cast faces, and as a result their paintings of live models often reflected preconceived notions of light. In many cases this pictorial conventionalism went unnoticed, but when artists attempted to paint an outdoor portrait there were often discrepancies between the canonical illumination of the face and the apparently natural effect of sunlight on the landscape. In daily life, the perception of the human face is frequently determined by numerous simultaneous light sources; in the same way, a portrait artist may face a subject illuminated from multiple angles. This creates a plethora of shadows and may make it difficult to accurately represent the volumes of certain facial features.
For Danielle, the egg is the origin of life. In Fragility (2016), the first photo of a series, the model is trying to protect the egg, while in the second image she moves away from it and in the third we see that the egg is broken. This is Danielle’s way of showing that nothing can be protected in this world. We cannot stop things from happening, any more than we can prevent the loss of loved ones. We all need to learn the painful art of letting go.
In Desire (2016), the model turns her face aside but sensually displays her breast: she is the personification of desire. In Distrust (2017) the same woman exhibits a lack of confidence; with one breast bared and head bowed, she seems to be getting dressed because she is discomfited and intimated by the spectator’s gaze. In Secret (2016), a red-headed girl levels a defiant, fearless stare at the viewer; the confidence of her gaze makes us wonder if she is keeping a secret, or if her accusatory glare means that the secret lies with us. In Furious (2016), the light only illuminates part of a man’s face, just enough to show that it is taut with rage. His head is wrapped in a turban-like cloth, an element the artist also uses in Flower (2014), Mystery (2014), Red Turban (2015), Precious Silence (2015) and Blue Turban (2015). These works are closely related to Jan van Eyck’s 1433 Portrait of a Man wearing a red turban. The ambitions and accomplishments of this Netherlandish painter might well be summed up in the inscription on the frame of this work, written in a combination of Greek and Latin letters: Als ich can, «As I can» (but not as I wish).
Another example of works that represent feelings, in this case by means of an object that must be revealed, is Buttons (2014), in which a woman tries to button up her dress. There is no one nearby to help her, making this figure a portrait of loneliness.
The back can be an eloquent portrayal of the model’s personality, as illustrated by Belgian artist Michaël Borremans in several works he exhibited at the CAC Málaga, such as Unicorn (2010), Automat (I) (2008) and The Loan (2011). Danielle also uses women’s backs to capture their personality in Intimacy (2016), Female (2016), Alone in Confidence (2016), Yearning (2015) and Young Virgins (2015).
The artist’s use of the portrait and scene as a pretext for self-exploration, for filtering her opinions and doubts, her desires and ambitions, means that she is effectively portraying herself in each of those scenes. This recalls but is not the same as transformism, for it bears no resemblance to Cindy Sherman’s tactic of becoming her own alter ego in the Duchampian manner of Rrose Sélavy. Van Zadelhoff is more like Louise Bourgeois, who infuses each sculpture with her own preoccupations, concerns, ideas, feelings and desires. This explains why the central theme of Soul Stories is woman: women of the past and the preoccupations of contemporary women, including the artist. In Bird (2016), she tells us that women must be more aggressive to survive in contemporary society. The role of women in today’s society is undoubtedly one of the artist’s primary concerns. She insists that women take a prouder stance, a more provocative attitude and engagement. In this work, the woman adopts that defiant attitude as a means of overcoming the limitations and obstacles imposed upon her by today’s structures and society. It is the rebellion of womankind.
Danielle van Zadelhoff was born in 1963 in Amsterdam, the Netherlands. Her work has been featured in solo shows at various venues, including the Persmuseum, Amsterdam, Netherlands (2014), Fotogalerie Utrecht, Netherlands (From Deep Within, 2014), NUNC Contemporary Antwerpen, Belgium (From Deep Within, 2015), and the Memling Museum at Sint-Janshospitaal, Bruges, Belgium (2016). She has also participated in group exhibitions and projects such as Fear and Love: Reactions to a Complex World at the Design Museum, London, and Women and Photography at the CRAF in Udine, Italy, opening in September 2017.
Download the english and spanish information sheet here.
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