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EL CAC MÁLAGA PRESENTA CANTÁNDOTE BAJITO DE IGNACIO TOVAR

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta el 20 de octubre Cantándote bajito, título de la muestra comisariada por Fernando Francés. La exposición reúne una quincena de pinturas y dibujos de las últimas dos décadas de creaciones de Ignacio Tovar. El pintor abstracto sevillano encuentra la inspiración para el título de sus obras en la poesía del flamenco, así, titula sus obras con versos de soleares y con nombre de cantaores y de bailaoras. La precisión de los tonos de sus pinturas se debe a los colores vivos conseguidos gracias a los pigmentos utilizados por el artista que aportan además una opacidad y brillo que hacen únicas las líneas ondulantes de sus obras.

20 de octubre de 2017 al 28 enero de 2018

“Quisiera que el curso de mi obra fuese como el de un río, que después de tímidos e inciertos comienzos, se nutre con las influencias del mundo exterior, cruza por paisajes diversos, siempre nuevos, llenos de gratas sorpresas, superando pasos angostos, dudas y meandros, enriqueciéndose, ensanchándose con el tiempo, hasta llegar al mar, hasta llegar a la plenitud”, define el artista Ignacio Tovar sobre su obra.
Según Fernando Francés, director del CAC Málaga, “en los últimos años, la obra del artista sevillano ha ganado en interés por lo espiritual y el espacio vacío, creando una atmósfera más neblinosa, menos contundente y definida donde ya no toman tanto protagonismo las variaciones o contrastes cromáticos, sino los matices y profundidades espaciales que se generan en la extensión de un mismo color. La carga expresiva en las pinturas abstractas de Ignacio Tovar es evidente, el color parece desbordarse del lienzo y crear en su ambiente una especie de bruma. En su obra es tan importante el color, que antes que teñir, se expande y dispersa. En la obra de Tovar, la participación afectiva del espectador es clave, sin la cual no es comprensible la totalidad de la obra de arte. Una posibilidad para el conocimiento real de la obra es proyectar sobre ellas nuestra subjetividad. Es cuando se produce esa conversación de tú a tú con el artista. Al igual que el flamenco, las obras de Tovar no son solo un espectáculo de fuerza, sino también estético, de estilo y lleno de carisma”.
Ignacio Tovar (Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1947) lleva más de cincuenta años realizando pinturas y recientemente también abarca la fotografía. Constante, sus obras rebosan optimismo, y piensa que todas sus creaciones han sido totalmente necesarias, para que cada una diera pie a la siguiente. Por eso le emociona su exposición en el CAC Málaga, puesto que hay varias obras que forman parte de Cantándote bajito que hace años que no se exponen o que nunca lo han hecho. Gracias a esta selección de obras de Ignacio Tovar, el espectador podrá observar como se ha ido desarrollando el esquema de composición del artista y como ha ido cambiando la forma de solucionar los problemas pictóricos que este ha ido encontrando.
El principio de los setenta fue una etapa intensa donde el artista, autodidacta, estará en permanente contacto con los ambientes artísticos de la ciudad de Sevilla. En 1973 será distinguido por Juana de Aizpuru para exponer en su galería como seleccionado en el primer concurso para artistas jóvenes que había convocado. Muy importante para el artista será el viaje que realiza en 1974 donde visitó la Tate Modern de Londres, donde le impresionaron de tal modo los cuadros rojos oscuros de Mark Rothko como Red on Maroon (1959) o Light Red Over Black (1957) que ni siquiera se fijó en que estaban realizados al óleo. Lo que realmente le marcó fue esa sensación de entropía, de poder entrar dentro de la obra, la sensación de poder  introducir levemente los dedos dentro de la obra, pues esta se desarrolla hacia dentro además de conseguir envolver al espectador en su clima.
En el año 1977 dos hitos marcarán la carrera artística de  Ignacio Tovar, su primera exposición individual en la Galería Juana Aizpuru de Sevilla y la concesión de una beca de una estancia en la Casa de Velázquez de Madrid. A principios de los ochenta, Tovar tendrá un periodo de exploración que le lleva a probar diferentes posibilidades y construye nuevas soluciones plásticas, con capas más acuosas y rompiendo la simetría, que le permiten mayor libertad de composición. A mediados de la década de los ochenta fue nombrado responsable de exposiciones del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, impulsando la carrera de creadores como Guillermo Paneque, Curro González, Federico Guzmán o Salomé del Campo.
Las obras de los finales de los ochenta de Tovar son más figurativas debido a los movimientos europeos del momento el artista se centra en la investigación entre el hombre y la naturaleza evitando la mera representación paisajística. Pero el año realmente clave en su carrera será el 1987 cuando la United States Information Agency le conceda una beca para estudiar algunos meses en EEUU, y así pueda admirar de primera mano las obras de los expresionistas americanos que tanto le entusiasmaban. Cuando llega a España decide dibujar sobre cartulina con carbón y pinturas al óleo que le permiten realizar trazos más contundentes y dar soltura a las sombras, llegando incluso a abandonar el uso del color. Tras estos años, comienza a realizar grandes mosaicos dibujados a carbón o sanguina sobre papel. También pasó con naturalidad de las cabelleras que había ido desarrollando desde finales de los ochenta, a unas formas más esenciales de ríos y meandros, donde irá separando poco a poco forma y fondo. Así, el agua se convierte en un motivo central en estos años y  en los sucesivos.
Sobre la forma de escoger los títulos de sus obras, desde el 2001, Ignacio Tovar admite que mientras escucha música, escribe en una lista los versos que le parecen mejores como títulos de cuadros, llegando a  tener una lista enorme. Titula sus obras con versos de soleares, si la obra es de pequeño formato y con nombre de cantaores y de bailaoras si son de mayor. El artista lo toma como otro método de trabajo más. Cada vez que termina una obra, acude a su lista y toma el primer verso que esté libre. De esta manera conoce de antemano los títulos de los cuadros que todavía no ha pintado. Este sistema aleatorio le resulta muy útil, ya que cuando escribe el título en la parte de atrás del cuadro y lo marca como hecho en la lista, parece totalmente apropiado para el cuadro. En muy pocas palabras estos títulos cuentan una historia y al asociarla al cuadro, casan de manera innegable. Además, el espectador al leerlo, creará una relación entre el título y la obra ya que se le vendrán a la memoria experiencias propias que las volcará entre ambos. Curiosamente, el título de la exposición en el CAC Málaga Cantándote bajito no existe aún como obra pictórica, el artista ha querido realizar un contraste entre el título y las diferentes obras que lo componen.
Tovar consigue una sensación algodonosa en sus pinturas gracias a la técnica única que emplea y que ha ido perfeccionando a lo largo de los años al pintar. Lo hace por la parte trasera de los lienzos, la de la trama de tejido, en el caso de las obras de Cantándote bajito, de algodón. Para pintar, posiciona el cuadro tendido en horizontal una vez realizado todo el dibujo de líneas que marcan el ritmo de la obra, empapa con agua la tela, y aplica una capa de pintura. Tras esto, una vez seca, vuelve a repetir aplicando más pigmentos donde cree conveniente y así poco a poco hasta que logra una atmósfera que le satisface. Las líneas de color más fuertes las pinta a posteriori y en ocasiones vuelve a aplicar pintura encima para envolverlo todo en la misma atmósfera. Al principio utilizaba pigmento y látex, con el tiempo óleo y finalmente volvió a los pigmentos que le dan una superficie mate que permite ver la trama de algodón cuando se mira de cerca y pensar que la superficie es blanda y suave, aterciopelada.
Forman parte de la exposición catorce obras, de las cuales, doce son pinturas sobre lienzo, y dos de ellas, carbón y sanguina sobre papel. En los dípticos Antonio Mairena (2005-2006), Matilde Coral (2006-2007) y Milagros Mengíbar (2006-2007), su manera de trabajar ha sido un proceso lento de decantación de un tema, el agua, representado por líneas curvas paralelas que hacen referencia al fluir de una corriente de ese líquido vital. En sus primeras obras, las líneas recorrían el espacio del cuadro cambiando constantemente de dirección, como un río que se mueve lentamente por una llanura o una corriente marina que se va adaptando a la forma de la costa. Poco a poco, ha ido eliminado curvas, como si a través de una lupa, se aproximara a la pintura y tomara un fragmento de un cuadro anterior para realizar la obra siguiente y así sucesivamente hasta llegar a estas piezas en las que una sola curva, a modo de gran ola, con un color predominante sobre los demás ocupa la totalidad de la pintura. Esta justificación sirve al artista como hilo argumental que le sirve de pretexto y de asidero para desarrollar una pintura en la que trata de crear una atmósfera y un espacio para que a través de la sugerencia, el espectador pueda dar rienda suelta a sus propios pensamientos mientras su vista recorre los detalles de la pintura.
En el políptico de más de seis metros Pastora y Tomás (2013) predominan las discontinuidades, tanto por la invasión de la luz en la oscuridad en la zona izquierda, la perturbación de las cadencias entre los dos paneles de la derecha y en parte por el propio formato. La idea base en esta ocasión, no es diferente a la utilizada en las otras obras, sino más complicada, pues las alternativas de la luz se hacen de forma espontánea. Esto consigue que no haya un orden considerado lógico de observación de la obra, sino que el ritmo y el tiempo de la mirada no esté establecido, consiguiendo confundir la mirada, perdiéndola en los rayos que atraviesan la neblina pictórica creada por Tovar.
Los enormes espacios de color intenso y sus líneas verticales de Barnett Newman han sido una clara influencia en las obras de Tovar. Así, Yo que me vi publicado (2014) y Gordito de Triana (2014) poseen una marcada verticalidad que rompe toda posibilidad de iluminación homogénea de la obra. Tovar también se siente influenciado por la racionalidad de Mondrian, pero también por los crisantemos que pintaba para ganar algo de dinero y que demostraban la sensibilidad de la persona que estaba detrás de aquellas estructuras básicas. La pasión de José Guerrero, su desbordamiento y también la intimidad de Giorgio Morandi con una pintura que no se sabe si absorbe la luz o la desprende, el temblor de las fronteras entre los colores, como ocurre en Como quieres que te quiera (2017), una de las obras más recientes del artista donde predomina el amarillo. También será importante el manejo de las líneas curvas de Ellsworth Kelly, como ocurre tras la reducción a unas formas más esenciales de ríos y meandros en los dos dibujos que acompañan la exposición Sin título (2000) y Sin título (2001). Todos estos artistas no solo han influido en Tovar por sus pinturas, sino por su especial manera de tratar la obra.
Rafael Romero (2013) es un claro ejemplo de la destreza de Tovar creando ondulaciones incluso cuando pinta líneas rectas, en esta ocasión, será la degradación de los colores, y la importancia de la luz, la que muestre varios surcos  en la zona inferior izquierda de la obra. El mismo efecto se produce en Tomás Pavón (2010). Por otro lado, Repompa de Málaga (2008) consigue continuar su punto de luz y la mirada de izquierda a derecha, interrumpida por el propio material, ya que se trata de un díptico, pero se produce como un engaño visual con dos líneas rojas que parecen no estar fragmentadas. Las mismas líneas que parecen interrumpir Fernando Terremoto I (2010) y Fernando Terremoto II (2010), donde la sombra creada por los azules y negros escogidos, son nuevamente alterados, desmenuzados y entorpecidos por el tratamiento de la luz que hacen únicas las obras de Tovar.
Entre sus exposiciones más importantes destacan Así suceden las cosas, Galería Rafael Ortiz, Sevilla, 2017; Pinturas y fotografías, Galería R.O. Proyectos, Madrid, 2015; Cera que arde, se gasta, Galería Fúcares, Ciudad Real, 2012; Bach 4 Art Contemporani, Barcelona, 2004, entre otras. También ha participado en numerosas exposiciones colectivas en el Centro de las Artes de Sevilla, 2009; Centro José Guerrero, Granada, 2006; Museo Patio Herreriano, Valladolid, 2004 o Reales Atarazanas, Sevilla, 1999, entre otras. Ha recibido varios premios y becas: Beca de la United States Information Agency, Fund. for Artist Colonies and Ragdale Foundation, Lake Forest, Chicago, EE.UU, 1987; Beca de la Fundación Juan March, 1980; Beca del Centro de Promoción de Artes Plásticas e Investigación de Nuevas Formas Expresivas del Ministerio de Cultura, 1979 y la Beca Juana de Aizpuru, Casa de Velázquez, Madrid, 1977. Su trabajo está presente en las colecciones del Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla; Colección Fundación Caixa de Pensiones, Barcelona; Biblioteca Nacional, Madrid, Banco de España, Madrid o en el Museo Patio Herreriano, entre otros.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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THE CAC MÁLAGA PRESENTS IGNACIO TOVAR IN SINGING TO YOU SOFTLY
The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is pleased to present Singing to You Softly, a show curated by Fernando Francés opening on 20 October. The exhibition features approximately fifteen paintings and drawings from the last two decades of Ignacio Tovar’s career. The abstract painter from Seville finds inspiration in flamenco poetry, using soleá lyrics and the names of legendary singers and dancers as the titles of his works. The tonal precision of his paintings is a product of the bright colours achieved by the pigments he uses, which also have an opacity and gloss that makes the undulating lines of his works unique.

20 October 2017 – 28 January 2018

Speaking of his oeuvre, Ignacio Tovar says, «I want the course of my work to be like a river which, after a timid, hesitant beginning, is nourished by the influences of the outside world, flows across diverse and ever new landscapes filled with pleasant surprises, squeezes through narrow gorges, doubts and meanders, growing richer and broader over time until it reaches the ocean, the sea of fulfilment.»
According to Fernando Francés, director of the CAC Málaga, «In recent years, the work of Ignacio Tovar has shown a greater interest in the spiritual and empty space, creating a hazier, less solid and less defined atmosphere where the protagonists are not colour contrasts or variations but the spatial depths and nuances found within a monochromatic expanse. The expressive content of the Seville-born artist’s abstract paintings is evident; colour seems to overflow the canvas and create a kind of fog in its environs. In this work colour is so important that, rather than tinting, it expands and scatters. The emotional involvement of the spectator is vital to Tovar’s creations; without it, the artwork cannot be understood in all its fullness. One way of truly knowing the work is to project our subjectivity into it, for that is when the one-on-one conversation with the artist begins. Like flamenco, Tovar’s works are a display not only of strength but also of aesthetic and style, full of charisma and discipline.»
Ignacio Tovar (b. Castilleja de la Cuesta, Seville, 1947) has been painting for over fifty years and recently branched out into the field of photography. The works of this constant artist brim with optimism, and he believes that all of his creations are absolutely necessary, as each is a stepping stone to the next. This explains his excitement about the show at the CAC Málaga, as several of the works in Singing to You Softly have not been exhibited for years or are being presented now for the first time. Thanks to these selected works by Ignacio Tovar, visitors will be able to trace the evolution of the artist’s compositional structure and see how his solutions to the pictorial problems he encountered along the way have changed.
The early 1970s was a time of intense involvement in the Seville art scene for the self-taught artist. In 1973 Juana de Aizpuru honoured him with an invitation to exhibit at her gallery as the winner of the first young artists’ competition she organised. A momentous event in the artist’s life was his trip to London in 1974, where he visited the Tate Modern and was so blown away by Mark Rothko’s dark red compositions—such as Red on Maroon (1959) and Light Red Over Black (1957)—that he never even noticed they were oil paintings. What most impressed him was the sensation of entropy, of being able to get inside the work, the feeling that he could almost sink his fingers into it, as it develops inwardly and manages to envelop the viewer in its atmosphere.
The year 1977 marked two milestones in Ignacio Tovar’s career: his first solo show at Galería Juana de Aizpuru in Seville, and a grant for a residency at Casa de Velázquez in Madrid. In the early 1980s, Tovar embarked on a period of exploration that led him to test different possibilities and devise new visual solutions with more watery coats, breaking the shackles of symmetry to find greater compositional freedom. In the mid-1980s he was put in charge of exhibitions at the Museo de Arte Contemporáneo in Seville, where he boosted the budding careers of artists like Guillermo Paneque, Curro González, Federico Guzmán and Salomé del Campo.
Tovar’s works from the late 1980s are more figurative, owing to the influence of contemporary European movements, and focused on investigating the interstices between man and nature rather than merely depicting landscapes. But the true turning point in his career came in 1987, when the United States Information Agency awarded him a study grant, and during the several months he spent in the USA he was able to admire at first-hand the paintings of the American Abstract Expressionists he found so thrilling. When he returned to Spain he decided to make sketches on card using charcoal and oil paints, which allowed him to produce more emphatic lines and looser shadows and, in some cases, abandon colour altogether. After this period, he began to create large mosaics drawn in charcoal or red chalk on paper. He also smoothly transitioned from the flowing tresses he had been painting since the late 1980s to the more elementary forms of rivers and meanders, slowly but steadily separating figure and ground. Water became a central motif of these years and the ones that followed.
With regard to his choice of titles, Ignacio Tovar admits that, ever since 2001, when he listens to music he jots down the lyrics that seem like they might work as titles for his paintings, and the list is now quite long. When assigning titles, he uses lines from soleares for small-format works and the names of flamenco singers and dancers for larger sizes. For the artist, this system is just another part of his working method. Every time he finishes a piece, he turns to his list and picks the first available line, though in practice this means that he knows what the titles of his works will be even before they are painted. He finds this random system quite useful, for when he writes the title on the back and crosses it off the list, somehow it always seems appropriate for that particular work. In very few words those titles tell a story, and when that story is paired with a picture, they go together perfectly. Moreover, when spectators read it they make a connection between the title and the work, as memories of their own experiences surface to fill the gap. Oddly enough, the title of the CAC Málaga show, Singing to You Softly, does not yet exist as a painting, as the artist wanted a contrast between the show’s title and the different works that comprise it.
Tovar achieves a cottony sensation in his paintings thanks to the unique method he has perfected over many years. He paints on the reverse of the canvas, the side that shows the warp and weft of the cloth (cotton in the case of the works in this exhibition). After drawing all of the lines that establish the rhythm of the work, he places the canvas in a horizontal position, wets the canvas with water and applies a coat of paint. Once that coat has dried, he repeats the same steps, adding more pigments where he deems them necessary, and continues until he has achieved a satisfactory atmosphere. He saves the boldest lines of colour for last and occasionally paints over them to wrap everything in the same atmosphere. He used pigments and latex at first, later experimented with oils and finally returned to the pigments, as these provide a matte finish that makes it possible to see the cotton weave up close and give the impression of a soft, smooth, velvety surface.
The exhibition features a total of fourteen works, of which twelve are paintings on canvas and two are charcoal and red chalk drawings on paper. In the diptychs Antonio Mairena (2005-2006), Matilde Coral (2006-2007) and Milagros Mengíbar (2006-2007), he slowly refined the theme of water, represented by wavy parallel lines that resemble a flowing current of that life-giving liquid. In his early works, lines flowed across the pictorial surface and constantly changed direction, like a river moving slowly over a plain or an ocean current following the contours of the shore. Little by little those curves were eliminated; we can almost imagine the artist, armed with a magnifying glass, approaching each painting and extracting a fragment to make the next work, continuing until finally he came to these pieces where a single curve, like a great wave in a colour that overshadows all the rest, occupies the entire picture. This plot line serves as a pretext and handle for developing paintings where he tries to create an atmosphere and a space in which, through the power of suggestions, spectators can let their own thoughts flow freely as their eyes take in the details of the work.
Discontinuity is the dominant note in Pastora y Tomás (2013), a polyptych over six metres long, due to the light that invades the darkness on the left, the interruption of the cadences between the two panels on the right, and the format itself. The underlying idea for this work is no different than that of others, but here it is more complicated because of the spontaneous alternations of light. Consequently, there is no deliberate logical order in which the work should be observed; the pace and timing of the gaze is undetermined, confusing the eye as becomes lost amid the rays piercing Tovar’s pictorial mist.
The influence of Barnett Newman’s enormous fields of intense colour and vertical lines is clear in Tovar’s works. For instance, Yo que me vi publicado [I Who Saw Myself Being Published] (2014) and Gordito de Triana (2014) possess a marked verticality that precludes any possibility of even lighting. Tovar also feels swayed by Mondrian’s rationality, but he is equally drawn to the chrysanthemums he painted to earn a bit of money, revealing the sensibility of the person behind those basic structures. And then there is the passion of José Guerrero, the overflowing, and the intimacy of Giorgio Morandi with a painting that seems to either absorb or radiate light (which we cannot tell), the trembling borders between different colours, as we see in Como quieres que te quiera [How Do You Want Me to Want You] (2017), one of the artist’s latest creations, where yellow is the dominant hue. Another important precedent is Ellsworth Kelly and his handling of curved lines, especially after the reduction to the more basic forms of rivers and meanders illustrated by the two drawings in the exhibition, Untitled (2000) and Untitled (2001). All of these artists have influenced Tovar, not only through their paintings but also through their special treatment of the work.
Rafael Romero (2013) is a prime example of Tovar’s skill at creating waves even when he paints straight lines; in this case he used colour gradation and the importance of light to reveal several furrows in the lower left-hand part of the work. The same effect is achieved in Tomás Pavón (2010). For its part, Repompa de Málaga (2008) manages to continue the light source and left-to-right line of vision, interrupted by the material itself because it is a diptych, but the break is disguised as a trompe l’oeil with two seemingly unbroken red lines. The same lines appear to interrupt Fernando Terremoto I (2010) and Fernando Terremoto II (2010), where the shadow created by his choice of blues and blacks is once again altered[p1] , crumbled and obstructed by the treatment of light that makes Tovar’s works unique.
Major solo exhibitions include Así suceden las cosas, Galería Rafael Ortiz, Seville, 2017; Pinturas y fotografías, Galería R.O. Proyectos, Madrid, 2015; Cera que arde, se gasta, Galería Fúcares, Ciudad Real, 2012; Bach 4 Art Contemporani, Barcelona, 2004; etc. Tovar has also participated in numerous group shows at Centro de las Artes de Seville, 2009; Centro José Guerrero, Granada, 2006; Museo Patio Herreriano, Valladolid, 2004; and Reales Atarazanas, Seville, 1999, among other venues. He has received various awards and grants, including a grant from the United States Information Agency, Fund for Artist Colonies and the Ragdale Foundation, Lake Forest, Chicago, 1987; grant from Fundación Juan March, 1980; grant from the Centro de Promoción de Artes Plásticas e Investigación de Nuevas Formas Expresivas of the Spanish Ministry of Culture, 1979; and the Juana de Aizpuru Grant, Casa de Velázquez, Madrid, 1977. His work can be found in the collections of the Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Seville; Colección Fundación Caixa de Pensiones, Barcelona; Biblioteca Nacional, Madrid; Banco de España, Madrid; Museo Patio Herreriano, Valladolid; and other prestigious institutions.
Download the english and spanish information sheet here.
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