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Luz y sombra, opacidad y transparencia, apariencia y realidad conforman los dos polos de la energía de que se alimentan las esculturas luminosas a la vez que enigmáticas, construidas con tubos fluorescentes, espejos y neones, del artista Iván Navarro (Santiago de Chile, 1972), afincado en Nueva York desde 1997 y máximo exponente de la notable generación de jóvenes creadores de su país. Carritos de la compra, carretillas y hamacas vinculan su trabajo a una confortable idea de cotidianeidad, pero sus contornos brillantes de luz colorista, convencional soporte de mensajes seductores en nuestra sociedad de consumo, se sitúan en el umbral de la oscuridad y el miedo.
En efecto, el artista toma esos objetos de uso doméstico, ya poblados de intenciones sociales ajenas, y les hace practicar un nuevo juego, sometiendo el material eléctrico a una nueva significación de motivaciones profundas y diferentes capas de sentido en el que la luz sirve de metáfora social, y que hace que el espectador se replantee sus pautas de placer estético y busque más complejas lecturas tras la apariencia formal de cada pieza.
IVÁN NAVARRO – «TIERRA DE NADIE»
CENTRO DE ARTE CAJA DE BURGOS
28 mayo – 12 septiembre 2010
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