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El próximo 4 de junio se inaugura oficialmente la Bienal de Venecia, fecha marcada en rojo en los calendarios de artistas, coleccionistas, galerías, centros de arte y museos de todo el mundo.
Ya se ha hecho la preview para profesionales y se van conociendo detalles de las exposiciones, actividades paralelas y artistas que participan en esta edición. Tal es el caso de la instalación realizada por el belga Jan Fabre, fuera del espacio oficial de la Bienal, y que se puede contemplar en la Nuova Scuola Grande di Santa Maria della Misericordia. La instalación está compuesta por cinco piezas que culminan con la titulada Pietá, la cual ha levantado una gran polémica al representar, en mármol de Carrara, una pietá (en homenaje a Miguel Ángel), donde la Virgen aparece como un esqueleto y con el rostro de la muerte, y que sostiene en sus brazos lo que podría un Jesús que es el propio artista retratado.
Sobre el Fabre yacente de Sueño compasivo, con corbata y cinturón y un cerebro desprendiéndose de su mano, se posan mariposas, caracoles, gusanos y escarabajos, todos ellos con su significado, que explica el artista: “El escarabajo es el símbolo del renacimiento, el puente entre la vida y la muerte”.
Las otras cuatro piezas, enormes cerebros sobre los que se erigen cruces, bonsáis o tortugas (el universo del paganismo, el catolicismo, la espiritualidad japonesa, la china o la india), completan un conjunto que combina ciencia, arte y espiritualidad. “Se ha demostrado por fin que la piedad se genera a través del cerebro. El científico italiano Giacomo Rizzolatti descubrió las neuronas espejo y el modo en que a través de ellas empatizamos e imitamos. De modo que la empatía, la compasión, la misericordia… proceden del pensamiento. El alma yace en el pensamiento”. Así defiende una moderna espiritualidad.
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