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EL CAC MÁLAGA PRESENTA COMO NIEVE QUE BAILA CON OBRAS INÉDITAS DE JOSÉ LUIS PUCHE

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta Como nieve que baila del artista malagueño José Luis Puche el próximo 17 de mayo. La exposición, estará compuesta por veintinueve pinturas, muchas de ellas creadas ex profeso para la muestra. Puche descompone la perspectiva, estableciendo visiones diferentes y narraciones alternativas simultáneas. Saltos al vacío, escenas de animales, situaciones enigmáticas, juegos visuales o envases blíster de pastillas que se entremezclan con la realidad de los personajes. Puche muestra unas inquietantes imágenes pop que se presentan como fotogramas de algo ya pasado o soñado que desestructuran la percepción del espectador, obligándolo a agudizar la vista y el intelecto.

Del 17 de mayo al 26 de agosto de 2018

En palabras de José Luis Puche, “esta exposición es un trabajo completo donde cada cuadro está hecho de un modo personalizado, una exposición hecha golpe a golpe, gota a gota y obra a obra. La violencia en la labor procesual está presente, pero no visto desde el lado perverso humano, sino desde el modo orgánico al que la naturaleza crea sus territorios, desde la belleza, como a la manera en que un volcán con su erupción y lava crea una isla. Son dibujos, que nacen con el espíritu de ser pintura al someterse al agua, pero que finalmente no pueden renunciar a la esencia de para lo que fue creado, que es el dibujo”.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “como si de un déjà vu se tratase, su obra se filtra en la mente del espectador con una extraña familiaridad con sutiles matices surrealistas. Imágenes de cine negro como una suerte de reliquias de un mundo perdido. Con una obra de sólida formación académica, Puche se aleja de esa noción de truculencia, oscuridad y cinismo que contamina cierto arte actual, gracias a esa peculiar visión “optimista” que caracteriza sus obras”.
José Luis Puche (Málaga,1976) estudió Historia del Arte en la Universidad de Málaga. En 2004 a su vuelta de un doctorado que cursó en Roma fue cuando comenzó a dedicarse seriamente a la práctica artística. Para él, su trabajo no es algo netamente estético, sino que contiene una carga conceptual basada en el humanismo, motivado por sus estudios. Sus  primeros trabajos fueron más enfocados a una cierta abstracción, pero tras su estancia en Roma comenzó a crear piezas realizadas básicamente con etiquetas y ensamblaje de objetos. Pronto volvió a la figuración y vinieron los primeros premios, las exposiciones colectivas e individuales y su presencia en ferias de arte. En la exposición podrán observarse obras con la nueva técnica que actualmente Puche utiliza, donde pinta primero el dibujo con carbón graso al que luego da un baño de agua. Los trazos fluyen entonces hacia abajo, dejando un nuevo registro sobre el que seguir trabajando con carbón, lápiz de color y pastel. Y vuelve a repetir el proceso. El resultado es una obra con un marcado carácter orgánico, donde el dibujo se hace a sí mismo y no todo está controlado desde el principio. Utiliza los colores según lo que le demanda el propio dibujo, a veces en solo blanco y negro, en otras ocasiones con otros matices.
Como nieve que baila es la exposición que Puche presenta en el CAC Málaga, con veintinueve pinturas que muestran un diálogo entre lo  natural y lo artificial. Claude Debussy (St. Germain-en-Laye, 1862 – París, 1918) compuso The snow is dancing dentro de una suite en la que Puche encuentra cierta relación con su trabajo. Por un lado, el malagueño compone entre ambientes de bruma como Debussy, muestra de ello es la obra Cómo nieve que baila (2018) donde un paisaje vertical muestra a cuatro soldados, dos de ellos arrodillados, que con un violín parecen tocar para los otros dos compañeros que permanecen de pie. Todo ello conformando una composición en L, desde la montaña más alta a la izquierda, al soldado arrodillado a la derecha. En el fondo, un paisaje nevado, con montañas rocosas y “Como nieve que baila” CAC Málaga 17 de mayo – 26 agosto 2018 en la parte inferior de la obra.
Por otro lado, la nieve que baila proviene del cielo, como algunos de sus personajes, que podrán verse en la exposición, representados en pleno vuelo, explorando sus límites, situados entre ambientes netamente naturales donde se produce una exaltación poética de los sentimientos puros. Ejemplos de estos saltos al vacío o caídas, en los que Puche intenta encontrar cuales son los límites y crear una inquietud entre lo sublime y la tragedia son Air 6 (2016) y Counting Coup (2017) donde unos bañistas caen, sin que el espectador pueda ver hacía donde van o Westside in Santa Monica (2018), en el que se observa la caída de un surfista dando comienzo a la narrativa, no antes, en el momento en el que el espectador se plantea si el vuelo es sublime, que lo es, o si es trágico, que lo podría ser. También en Air 2 (2016) y Air 7 (2016) se aprecian imágenes en blanco y negro de como Puche ha detenido el aire y el  tiempo como en una fotografía, como en Air 2 (2016) donde un palmeral se agita debido a la borrasca.
Puche se siente “un cazador” de imágenes que incesantemente busca y busca sin parar, disfrutando más de esta parte del proceso que de la captura final. Encuentra su inspiración en los “pozos arqueológicos” de los que extrae la información clave que aparecerá en sus obras, como los libros, los medios de comunicación o internet, herencia de nuestro entorno que recibe y reordena además de añadirle matices de su propia construcción. Como ocurre con la adición de blíster de pastillas en sus obras, ya que normalmente no tienen color, pero en el que incluye uno en rojo vivo en Gonosiana (2015) donde, como un elemento extraterrestre, tras un escaparate, Puche lo exhibe, siendo esta la única nota de color de la obra, ya que tanto el personaje que observa como el escaparate son  de color blanco y negro. En House of cards (2015) varios blíster, esta vez sin color, forman una pequeña estructura que puede caerse en cualquier momento, elementos ampliados que aparecen a la izquierda de la reunión de Duluth (2015), obra con claros matices de fotograma de película de cine negro.
También se observa esta temática de films en Pársifal in Aspen Colorado (2018), North River (2016), Sue y la amiga V (2016) donde intervienen sheriffs buscando pruebas o sorprendiendo a unas delincuentes. Para Puche, el cine negro estuvo y está muy presente en su trabajo, ya que siempre le ha atraído la parte dramática visual de su formato, y porque ello siempre le ha provocado inquietud.
Puche crea obras enigmáticas, tanto por sus temáticas como por la técnica. En Tatto (2018), una figura femenina desnuda y tumbada sobre la colcha de una cama mira al espectador, ella ha sido sorprendida, pero no siente vergüenza, su rostro borroso muestra una mirada desafiante. Sobre ella, parecen derramarse los colores de las plantas de la parte superior izquierda de la obra, como tinta que recorre su piel. En Cat, Black, Shoes (2016), la superstición juega un papel importante: un gato negro y un espejo roto en pedazos pero aún colgado, muestra los pies de una mujer que aparentemente está tumbada, ya que solo se aprecian sus tacones. Otro recurso con elementos intrigantes son los juegos que incluye, como en El jardín de Voltaire (2018) título que hace referencia a “debemos cultivar nuestro jardín” frase con la que Voltaire cierra su obra Cándido. En la pintura, una mujer florece de un jardín invertido, como una bailarina que parece que se ha quedado congelada, envuelta en un plástico y con un murciélago en su mano. Como los personajes de Breaking ice (2018) donde Puche habla de un juego, intentando despistar a los espectadores para provocar diversas sensaciones en ellos. Existe una actividad de constitución de grupos en psicología llamada Ice Breaking donde se trata de envolver a personas que no se conocen entre si y de tal modo han de tomar decisiones conjuntas para llegar a un objetivo, que en este caso es un vuelo, ya que justo debajo de ellos se observa una alfombra.
Los “no lugares” son aquellos espacios que no existían en el pasado, pero que ahora aparecen como ubicación innegable en el acontecer del hombre contemporáneo. Se identifican por su propia condición de enclaves anónimos para hombres anónimos, ajenos por un período de tiempo a su identidad, origen u ocupaciones. Marc Augé yuxtapone los no lugares actuales a aquellos lugares que encontramos en los textos de Baudelaire, Proust o Benjamin, unos lugares anclados en la memoria que se identificaban gracias al poder de la palabra de los actores que los habitaban, gracias a la fuerza de los hablantes. Como se aprecia en Full stars (2017), que fue en la primera obra en la que Puche pintó una alfombra, convirtiéndose en un elemento imprescindible en muchas obras del artista, en su opinión porque físicamente nunca había tenido una en su casa, los dibujos o cuadros son los lugares perfectos para experimentar sensaciones que en vida no has vivido. Son en su opinión un recurso estético de lo más interesante, puesto que al ser malagueño el barroco es algo con lo que se ha criado e inexorablemente de algún modo ha de aparecer por algún lado, y las alfombras son una fuga de escape perfecta. En ella, se aprecian motivos florales, geométricos y arabescos típicos en las decoraciones barrocas. Este recurso aparece además en la inquietante  Pavana para un vuelo (2018) en la que un aparente rayo de luz parece dominar una alfombra en pleno vuelo o en Köchel para Claude (2018), donde un músico toca su guitarra eléctrica de una forma discernida al límite de su sillón.
También trata el tema del absurdo como ocurre en Caravan I (2015), donde en un paisaje marítimo nocturno se retrata a una chica con la cabeza metida en el agua de la playa. Puche propone así un posible juego o quizás únicamente algo absurdo, lanzando una pregunta al espectador. En ocasiones no es más que eso, juegos, que es algo recurrente en su trabajo, como En el nombre de los pájaros (2017), donde la escena principal es el juego del burro.
Este políptico es un dibujo a carbón en el que el artista invita al espectador a compartir un viejo anhelo: la convivencia pacífica entre hombres y animales en un espacio idílico. En el nombre de los pájaros (2017), Puche recrea un frondoso cañaveral de tonos grisáceos, en el que aparecen pequeñas notas de color. Para esta obra, Puche ha necesitado un proceso muy largo y laborioso de unos seis meses, ya que trabajó por capas. Considera que toda la obra es un gran palimpsesto, que comenzó a dibujar con un lápiz graso. El resultado lo lavó con agua de forma que el dibujo se diluyó y quedó un registro muy orgánico. Luego volvió a dibujar y repitió el proceso tres veces, para darle un aire onírico a la pieza. Una chica agachada sirve de trampolín a los dos personajes centrales de la obra, vestidos con aire cincuentero y que, de pronto, se topan con un burro. Este, con una connotación muy española, como recoge Goya en varias de sus obras, por ejemplo en las láminas de Asnerías de sus famosos Caprichos donde imitando a los fabulistas, se representa la estupidez del burro para criticar las profesiones intelectuales, pero donde Puche simboliza con un beso que le da uno de los hombres, en pleno salto, la comunión entre especies. Además, aparece una enigmática gata negra con ojos amarillos, Buenasuerte, la desaparecida mascota de Puche que, desde que murió, vuelve a la vida en muchas de sus obras.
Por otra parte, Sabali (2016), invita a una contemplación más sosegada, retrata el momento de un chico que sale del agua entre un ambiente de vegetación, supuso un paso importante para el artista, del dibujo más puro a directo a descubrir que el agua podía transformar y desfigurar por completo su dibujo. Otra obra enigmática, Invincible (2018), de más de dos metros, una figura monumental de una mujer vestida de azul, pone su mano sobre un sombrero, intentando levitarlo. Encouraged to win (2018) y  De cualquier forma, de cualquier lugar (2016) representan la idea de triunfo, se tratan de un hombre y una mujer que discretamente portan en sus espaldas un águila al modo “Warbonnet”, es decir, los indios ligaban las plumas de águilas y halcones a su paso por la guerra y mostrar el plumaje era símbolo de victoria, símbolo de lucha, supervivencia y victoria.
Los animales están muy presentes en la obra de Puche, siempre como parte de la composición, pero es en este caso en Beagle1 (2017) donde un perro de la misma raza que nombra su título, es el protagonista, mira al cielo desde su pequeña nave con la puerta abierta. El espectador no puede adivinar su destino, es otro juego del artista ¿despega?¿o acaba de aterrizar? El Beagle es la raza de perro más utilizada en la experimentación con animales debido a que no puede sufrir enfermedades genéticas. Con esta obra, Puche reivindica el cese de la experimentación con animales y que la ciencia, y en concreto la medicina, implante formas más éticas de trabajo para una mejor convivencia de todos los seres vivos.
Además acompañan la exposición la interesante Siroco (2017) obra de Puche para la portada del disco del mismo nombre del pianista malagueño Miguel Pérez. Este ha pintado las manos, juntas, formando un corazón. También en Afternoon of rays (2017) Puche a modo de fotografía ha detenido el tiempo y captado como varios rayos atraviesan un cielo sobre un paisaje montañoso.
Por último, en la obra Reforms in the museum (2017) una figura masculina sobre una escalera ultima la pared de un museo diferente a los demás. En él, no se cuelgan obras de artistas, sino marcos, en los que Puche ha escrito el nombre de los artistas que para él son referentes, con los que disfruta observando y estudiando. Un homenaje a aquellos artistas de los que ha aprendido mucho, que le han abierto puertas que ha podido atravesar para abrir las suyas propias como Alex Katz, Victor Man, Marcel van Eeden, Montalvo, Neo Rauch, o Borremans, entre otros. Los cuadros han sido bajados, para facilitar el trabajo de la figura masculina, pero en un acto de respeto, Puche ha dejado sus nombres, ya que, aunque una exposición se pueda montar y desmontar, el arte crea historia que no se puede borrar.
José Luis Puche (Málaga, septiembre 1976), licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Málaga, posteriormente realizó un doctorado en Arte en la Universidad de Roma Trè (Roma). Su primera exposición, en el 2005, individual en su ciudad natal. En el 2008 será cuando tenga su primera experiencia internacional con la exposición individual en la ciudad inglesa de Birmingham titulada “Next stop”. Posteriormente vendrían París, Alemania y Dubai. En 2014 fue nominado a los Emergent Artist Award, seleccionado como finalista entre 50 artistas emergentes del panorama internacional. Actualmente trabaja con la Galería Xavier Fiol de Palma de Mallorca y con la Galería Yusto/Giner de Marbella (Málaga).
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí. [/lang_es]
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THE CAC MÁLAGA PRESENTS THE SNOW IS DANCING BY JOSÉ LUIS PUCHE, INCLUDING WORKS NEVER BEFORE EXHIBITED IN PUBLIC

The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga proudly presents The Snow Is Dancing by the Málaga artist José Luis Puche, opening 17 May. The exhibition will feature twenty-nine paintings, many of them created specifically for the occasion. Puche deconstructs perspective, creating different visions and simultaneous alternative narratives. Leaps into the void, animal scenes, mysterious situations, visual games and blister packs of pills blend with the reality of the characters. Puche creates unsettling Pop images that look like film stills of something long gone or imagined, subverting our perception as spectators and forcing us to look more closely and intently.

17 May – 26 August 2018

As José Luis Puche explains, «This exhibition is a very thorough project in the sense that the creation of every picture is an exceptionally personal process. It’s an exhibition constructed blow by blow, drop by drop and work by work. The violence of the creative process is present, not from the perverse human perspective but organically and in the manner in which nature carves out its territories, from beauty, like the way in which the lava from a volcano in eruption creates an island. They are drawings born with the desire to become paintings, through their contact with water, but ultimately they can’t renounce the essence for which they were created, which is drawing.»

For Fernando Francés, director of the CAC Málaga, the artist’s work «slips into the spectator’s mind with a strange familiarity and subtle surreal nuances, almost like a déjà vu experience. Film noir images like relics of a lost world. With his solid academic training and that peculiar «optimistic» outlook that characterises his works, Puche distances himself from the gruesome, dark and cynical air that contaminates certain contemporary art.»

José Luis Puche (Málaga, 1976) studied art history at the University of Málaga. In 2004, on returning to his home town after his doctoral studies in Rome, he made the conscious decision to devote himself seriously to the practice of art. He views his work as something more than pure aesthetics, as something with a strong conceptual dimension based on humanism, inspired by his studies. His early works tended towards a certain abstraction, but after his stint in Rome he started creating pieces largely based on labels and arrangements of different objects. This soon evolved into full-blown figurative art, leading to his first awards and group and solo shows, as well as to his presence at art fairs. The exhibition includes works with the new technique that Puche is now using, which consists in tracing the drawing with oil charcoal and then subjecting it to a light wash with water. This causes the strokes to flow down, leaving a new register on which he continues to work with charcoal, crayon and pastel before repeating the process. The end result is a highly organic work in which the drawing creates itself rather than being controlled entirely from the beginning. Puche uses the colours demanded by the drawing itself, sometimes just black and white, sometimes introducing other tones.

The Snow Is Dancing is the title of Puche’s show at the CAC Málaga, featuring twenty-nine paintings that demonstrate a dialogue between the natural and the artificial. Claude Debussy (St. Germain-en-Laye, 1862 – Paris, 1918) composed The Snow Is Dancing as part of a suite in which Puche has found certain parallels with his own work. For instance, the Málaga artist’s compositions are enveloped in mist, like Debussy’s. This is clearly exemplified by the work Cómo nieve que baila[The Snow Is Dancing] (2018), a vertical landscape with four soldiers, two of them on their knees with a violin they seem to be playing for their two companions, who remain standing. The scene creates an L-shaped composition, from the highest mountain on the left to the kneeling soldier on the right. In the background we see a landscape of snow-covered rocky mountains, and at the bottom of the work the words «Como nieve que baile CAC Málaga 17 de Mayo – 26 agosto 2018», a reference to this exhibition.

Meanwhile, the dancing snow comes from the sky, like some of the characters featured in the show, represented in full flight, exploring their limits, placed in eminently natural settings that evoke a poetic exaltation of pure feelings. Examples of these leaps into the void or falls, in which Puche tests the limits and creates an unsettling dichotomy between the sublime and the tragic, are Air 6 (2016) and Counting Coup (2017), where a male and female bather fall but we can’t see where they are going to land, and Westside in Santa Monica (2018), where we see the fall of a surfer, situating the beginning of the narrative precisely at that point, not before, in the moment when as spectators we wonder whether the flight is sublime, which it is, or whether it is tragic, which it could be. Air 2 (2016) and Air 7 (2016) also feature images in black and white that reveal how Puche has frozen both air and time, as if in a photograph. This is especially the case of Air 2 (2016) in which the palm trees sway in the high winds.

Puche feels like «a hunter» of images, which he seeks and seeks constantly, never-endingly, enjoying that part of the process more than the actual capture. He finds inspiration is the «archaeological wells» from which he extracts the key information that then appears in his works like books, the mass media or the internet, the legacy of our modern environment which he receives and reorganises while adding touches of his own constructs. We see this in the addition of blister packs of pills in his works. If colour is usually absent, in Gonosiana (2015) Puche inserts a red blister pack, like an extraterrestrial element on display in a shop window, the only touch of colour in the entire work because both the figure looking at it and the shop window are in black and white. In House of Cards (2015) several blister packs, this time colourless, form a little structure that could topple over at any moment; in Duluth (2015), a work distinctly reminiscent of a still from a film noir, the blister packs appear as enlarged elements to the left-hand side of the figures gathered.

This film theme also appears in Parsifal in Aspen Colorado (2018), North River (2016) and Sue y la amiga V [Sue and Her Friend V](2016) which feature sheriffs looking for clues or catching delinquents unawares. Film noir has a special presence in Puche’s oeuvre because he has always been attracted by the dramatic, visual aspect of this format and has always found it unsettling.

Puche creates enigmatic works, both in terms of the themes he chooses and his techniques. In Tattoo (2018), a nude female figure reclines on the counterpane on her bed, gazing at the spectator. Although caught unawares, she is not embarrassed; the look on her blurred face is defiant. The colours of the vibrant plants in the top left-hand corner of the work seem to spill over her, like ink running down her skin. In Cat, Black Shoes (2016), the idea of superstition is conveyed through a black cat and a shattered mirror that still hangs on the wall and shows the feet of a woman, apparently in a reclining position because we can only see her heels. Playful effects are another of the devices with intriguing elements that the artist uses. One example is El jardín de Voltaire [Voltaire’s Garden] (2018), a title that references the closing sentence in Voltaire’s novel Candide: «We must cultivate our garden.» In the painting, a woman appears to sprout from an inverted garden, like a ballerina who has been frozen, wrapped in plastic with a bat in her hand. We see the same effect with the figures in Breaking Ice (2018) where Puche evokes a game, deliberately trying to confuse and provoke different sensations in the spectator. In psychology there is team-building activity known as ice breaking where the idea is to bring people who don’t know each other together and make them reach decisions collectively to attain a specific goal—in this case, a flight, because just beneath the group we see a rug.

«Non-places» are spaces that never existed in the past but that now appear as distinct locations in the events that befall contemporary humanity. They are identified by their very condition as anonymous enclaves for anonymous humans, out of sync with their identity, origin or occupations. Marc Augé juxtaposes modern non-places with the places we find in the writings of Baudelaire, Proust or Benjamin, places anchored in memory that are identified through the power of the words uttered by the actors who occupy them, through the strength of the speakers. This is precisely what we see in Full Stars (2017), which was the first work in which Puche included a rug, now an essential element in many of his works because, as he himself has explained, there were no physical rugs in his house and drawings or pictures are the ideal places to experience sensations you have never felt in real life. Rugs are a fascinating aesthetic device for the artist because, as a Malagueño, the Baroque is something he has grown up with, so inevitably it had to make an appearance in his work somewhere. As it turns out, the perfect ‘somewhere’ is rugs because they contain the floral and geometric motifs and typical arabesques we find in Baroque ornamentation. This device also appears in the unsettling Pávana para un vuelo [Pávane for a Flight] (2018) in which what looks like a ray of light appears to dominate a rug in full flight, and in Köchel para Claude [Köchel for Claude] (2018) a musician is seemingly playing his electric guitar perched on the end of his chair.

Puche also addresses the theme of the absurd, as in Caravan I (2015), a nocturnal seascape in which we see a girl on the beach with her head in the water. In this case, the artist is either proposing a game or simply creating an absurd situation to question the spectator. Sometimes it is no more than that, a game. This recurring motif in his work appears in En el nombre de los pájaros [On Behalf of Birds] (2017), where the main scene is indeed a game, «pin the tail on the donkey».

This polyptych is a charcoal drawing in which the artist invites the spectator to share on old desire: people and animals living in harmony in an idyllic setting. In En el nombre de los pájaros (2017) Puche recreates a leafy reed-bed in predominantly greyish tones with the odd touch of colour. The piece is the result of a long and laborious process, worked in layers, which took Puche six months to complete. He regards the finished work as one large palimpsest, which he began by tracing the original drawing in oil pencil, then washing that drawing lightly with water to dilute it and create an organic register, and then drawing again, repeating the process three times to give the piece a dreamlike effect. A crouching girl serves as a trampoline for the two central figures in the work, in Fifties-style clothes, who are suddenly confronted with a donkey. The depiction of this animal has very Spanish connotations, as found in several works by Goya, such as the donkey prints in his famous Caprichos where, imitating the fabulists, he represents the stupidity of the donkey to criticise the intellectual professions. By contrast, Puche symbolises the communion between species through the kiss that one of the men, in full flight, plants on the donkey. We also see an enigmatic black cat with yellow eyes: it is Buenasuerte [Good Luck], Puche’s pet cat who has come back to life in many of the artist’s works since she died.

Meanwhile, Sabali (2016) invites calmer contemplation. Depicting a boy emerging from the water in the midst of vegetation, it represents the artist’s evolution from pure drawing to something more direct, because it was in this work that he discovered that water could completely transform and distort his work. Another enigmatic work is Invincible (2018), more than two metres in height, in which the monumental figure of a woman dressed in blue places her hand on a hat, trying to levitate it. Encouraged to win (2018) and De cualquier forma, de cualquier lugar [Anyway, Anywhere](2016) represent the idea of triumph. A man and woman discreetly carry an eagle on their backs in the warbonnet fashion—in other words, like the Indian warriors who made headdresses from the eagle and falcon feathers they collected in battle and then wore them as a symbol of victory. In Puche’s work they are a symbol of struggle, survival and victory.

Animals are a prominent presence in Puche’s work, always as part of the composition. However in the case of Beagle (2017), a dog of this breed is the protagonist, gazing up at the sky through the open door of his little ship. In another playful effect by the artist, it is impossible to guess the dog’s destination; has he taken off, or has he just landed? The beagle is the dog breed most commonly used in experiments with animals because they possess fewer genetic problems than other breeds. In this work, Puche calls for the end to animal testing and for science—and medicine in particular—to introduce more ethical techniques, encouraging a more peaceful coexistence between all living beings.

Another work featured in the show is the interesting piece Siroco (2017) which Puche created for the cover of an album of the same name by the Málaga pianist Miguel Pérez. It shows the pianist’s hands, together, forming a heart. In Afternoon of Rays (2017) Puche again halts time, as if in a photograph, capturing rays of sunlight as they cross the sky over a mountainous landscape.

Lastly, Reforms in the Museum (2017) shows a male figure on a ladder putting the final touches to a wall in a museum like no other. For in this museum it is not artworks that hang on the walls, but frames, inside of which Puche has written the names of the artists he admires, whose work he enjoys looking at and studying. It is a tribute to the artists who have influenced him, who have opened doors whose thresholds he has crossed to open his own doors: Alex Katz, Victor Man, Marcel van Eeden, Montalvo, Neo Rauch and Borremans, among others. The pictures have been taken down to make the male figure’s job easier, but in an act of respect Puche has left their names, because while an exhibition can be mounted and then dismantled, art creates history that cannot be erased.

José Luis Puche (Málaga, September 1976) has a degree in art history from the University of Málaga and a PhD in art from Roma Tre University (Rome). He held his first solo show in 2005, in his home town. His first international experience came in 2008 when he held a solo show entitled Next Stop in Birmingham, United Kingdom. Shows in Paris, Germany and Dubai soon followed. In 2014 he was a finalist for the Emerging Artist Award, chosen from among fifty emerging artists on the international scene. He currently works with Xavier Fiol gallery in Palma de Mallorca and the Yusto/Giner gallery in Marbella (Málaga).

Download the english and spanish information sheet here. [/lang_en]

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