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El CAC Málaga organiza junto a la asociación peruana Cuyay Wasi -dedicada a la transmisión del conocimiento tradicional e indígena andinos- la proyección del largometraje documental LOS OJOS DEL CAMINO. El acto se celebrará el martes 26 de septiembre a las 20:00 h.
Rodrigo Otero Heraud (Lima, 1978) es un cineasta que transmite una sensibilidad y un lenguaje propio en todos sus trabajos. En su obsesión por mantener su sello personal, no solo es director, guionista, director de fotografía y editor de su filmografía, sino que nunca ha trabajado en publicidad ni en proyectos comerciales. Considera que el cine y el arte son alimentos espirituales para la consciencia de las personas, por lo tanto, actos creativos y de servicio. De ahí su acercamiento a las culturas y tradiciones andinas y su sensibilización con temas como la sacralidad de la naturaleza y la espiritualidad de los pueblos peruanos. Destaca también su experimentación con estructuras no narrativas y el uso del paisaje como un personaje animado.
Rodada íntegramente en lengua quechua y sin ánimo de lucro, Los ojos del camino es una película onírica y poética que expresa los sentimientos de la cultura andina hacia la Madre Tierra, y la búsqueda de un conocimiento más profundo de la naturaleza como ser vivo y como acompañante eterno de los seres humanos.
Su protagonista es Hipólito, un maestro andino, que aparece y desaparece deambulando por distintas geografías de los Andes peruanos, como un espíritu que quiere contemplar por última vez las montañas sagradas y conversar con el agua, las rocas o los hombres, para poder averiguar cuál es la enfermedad que aqueja a la humanidad en el presente.
Comienza con las primeras lluvias, estableciendo la analogía entre las diferentes etapas del curso del agua y la vida de los seres humanos. Hipólito va recorriendo el camino y reflexiona acerca de aquella, como un proceso en el que nuestro corazón y el amor por la tierra deben ser las voces que guíen los pasos de nuestra existencia. Tras la época seca, se inician nuevamente las lluvias que darán lugar a una nueva siembra, culminando la película y su camino en el mar, lo que nos hace recordar los versos de Jorge Manrique y a la muerte como única realidad igualitaria.

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