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EL CAC MÁLAGA PRESENTA EN EXCUSIVA LA PRIMERA RETROSPECTIVA EN EUROPA DE MARK RYDEN


El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta en exclusiva la primera exposición restrospectiva de Mark Ryden en Europa. Cámara de las maravillas, título de la muestra comisariada por Fernando Francés, compuesta por un total de 55 obras, abarca diferentes lienzos de pequeño y gran formato, además de varias esculturas que resumirán y ayudarán a comprender el complejo mundo del “padre del Surrealismo Pop”. La obra del artista, oscila entre lo críptico y lo bello, trazando una delgada línea entre lo melancólico y lo perturbador. El mundo de Mark Ryden es un lugar impregnado de dulce nostalgia y teñido de oscuridad, donde complejos elementos psíquicos se esconden bajo la superficie de clichés culturales. Esta exposición, que abarca 20 años de creaciones, se presenta como una de las más importantes en la trayectoria de Mark Ryden, en palabras del propio artista.

Del 16 de diciembre de 2016 al 5 de marzo de 2017

“Creo en dejar que la imaginación prospere en mi arte. No le temo a la nostalgia ni al sentimiento. Valoro el tomarse tiempo para hacer que una pintura sea “bonita”. Quiero darles vida”, explica Mark Ryden (Oregón, EEUU, 1963). Este artista tan controvertido, no pretende criticar la sociedad con su arte, “mis motivaciones no son juzgar o crear controversia intencionalmente. Simplemente observo la vida y la realidad de diferentes maneras y desde múltiples perspectivas”. De joven se mudó hasta en nueve ocasiones, hecho que  le convirtió en un niño tímido e introspectivo que vivía siempre recluido en su propio mundo. Universo que ahora es un éxito a nivel internacional que se expone por primera vez en Europa de forma retrospectiva en el CAC Málaga hasta el próximo 5 de marzo.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “su interés estaba mucho más cercano al arte comercial y a las nuevas corrientes underground influidas por movimientos musicales como el rock, el deathrock, el heavy metal o el punk, la atracción por lo esotérico y la subcultura gótica, la iconografía cotidiana procedente del cómic, la ilustración y los posters, la publicidad en una especie de postmodernidad no oficial, la literatura fantástica, el road movie, la customización de motos y coches, el juguete, las camisetas con simbologías de todo tipo, el uso del sticker, el skate y el grafiti. En la obra de Ryden – continúa Fernando Francés- subyace una actitud personal sensible y romántica, una permisibilidad que hace protagonista al sentimiento frente al pensamiento, convirtiéndose este último en un instrumento y no en la fuente de inspiración. Sin embargo, la influencia del sueño, de la fuente caudalosa de ideas irracionales, es un hecho. Y es esa combinación la que hace fascinante cada obra de Ryden porque el sueño es parte de lo que él es, pero no lo que es”.
Una parte esencial del proceso creativo de Ryden es la inspiración de su vasta y variada colección de objetos. El artista eligió de manera conjunta con Fernando Francés el título de la exposición Cámara de las maravillas, ya que su trabajo comienza en un “gabinete de curiosidades”. Tanto su estudio como su propia casa están repletos de objetos pertenecientes a mercados y tiendas de antigüedades de todo el mundo. El artista se siente atraído por todo aquello que evoca recuerdos de su infancia. Ryden recoge y recopila todo lo que capte su imaginación. La diversidad de su inspiración es lo que define su arte. Los “gabinetes de curiosidades” nacieron en el siglo XVI y XVII y eran lugares donde se coleccionaban y exponían gran cantidad de objetos raros o diferentes que representaban alguno de los tres reinos de la naturaleza como se entendían en ese momento, animaliavegetaliamineralia, además de realizaciones humanas. Los cuartos de maravillas son los antecesores directos de los museos modernos.
En esta gran retrospectiva Cámara de las Maravillas, podrán contemplarse obras de todas sus series, algunas pueden resultar contemplativas (The Snow Yak Show); o desconcertantes (Blood); otras extravagantes (The Meat Show); algunas impregnadas de naturaleza (The Tree Show); varias especialmente cargadas de iconografías y simbologías (The Gay 90’s) y otras dedicadas a las conversaciones de sus especiales conejos y abejas (Bunnies & Bees), pero todas impregnadas con un fuerte sentimiento provocativo no intencionado.
Mark Ryden ha creado un estilo propio y singular que desdibuja las fronteras tradicionales del arte, iniciando un nuevo género en la pintura: el “Surrealismo Pop”. La obra de Ryden oscila entre lo críptico y lo bello, trazando una delgada línea entre los sentimientos nacidos del recuerdo e iconografías que pueden ser perturbadoras en un análisis primario. Seducido por sus superficies infinitamente detalladas y minuciosamente esmaltadas, el espectador de su obra se enfrenta a la yuxtaposición de la inocencia de la infancia y los misteriosos recovecos del alma, desde una pincelada extrañamente clásica y tradicional, tan minuciosa, que hace utilizar a Ryden lupa para poder realizar sus obras.
El realismo mágico presentado en las obras de Mark Ryden, tiene raíces en el surrealismo e incluso en el dadaísmo, sin ningún tipo de prejuicio. En Apology #58, 2006, Cernunnos #67, 2006, The Debutante, 1998, Euglena #111, 2014, Porcelain Meat Cart (pink) #7/9, 2012, The Parlor – Allegory of Magic, Quintessence, and Divine Mystery #101, 2012, Self Portrait as a Dodecahedron, 2015 y un largo etcétera Ryden reproduce este ojo dadaísta. El artista pinta en infinidad de ocasiones este símbolo, representado en tantas ocasiones por Johannes Theodor, Picabia, Man Ray o en caligramas de Apollinaire.
El mundo de Mark Ryden es un lugar impregnado de dulce añoranza y teñido de oscuridad, donde complejos elementos psíquicos se esconden bajo la superficie de clichés culturales. En él, conviven, el presidente Lincoln, Jesucristo, Buda, Papa Noel o el diablo. Su trabajo destaca las misteriosas características de lo clásico, enfrentadas a inquietantes personajes infantiles de enormes ojos pensativos y expresivos. Esta es sin duda su característica más llamativa, sus heroínas, distantes e inaccesibles pero sumamente vulnerables que capturan la atención del espectador con la misma expresión críptica y misteriosa que la Mona Lisa, la Joven de la Perla, las Meninas, la Odalisca u Olimpia. Estas tenebrosas y dulces protagonistas parecen leer el pensamiento del que las observa. El espectador, quizá en primera instancia rechace este atrevimiento, pero después quedará atrapado, incapaz de separar su vista de estas convincentes y fijas miradas. No se puede descifrar la edad de las mismas, si son niñas o adolescentes, pudieran ser habitantes de un limbo, son realmente encarnaciones del alma.
Entre su iconografía más utilizada, también se encuentra la figura del presidente estadounidense Lincoln, representada como un héroe que liberó a los esclavos. En su obra tiene más de ídolo que de humano. Mark Ryden se interesa más de su aura y su status de súper hombre. Expuestos a la imagen de Lincoln desde muy pequeños en EEUU, hay algo muy especial sobre esta imagen icónica para Ryden, pues nada tiene que ver por ejemplo con la del presidente Washington. Para el artista, al ser una de las primeras personas fotografiadas del mundo, hay algo extraño y asombroso sobre su cara y la imagen que transmite en las fotografías. Lincoln terminó siendo considerado como algo mucho más que el presidente de los Estados Unidos,  fue “beatificado”. Para Ryden, quizás Lincoln fue convertido en mártir por el pecado de la esclavitud.  Esto se aprecia perfectamente en la obra Grotto of the Old Mass, 2008, donde Lincoln “se aparece” a una niña en una cueva como si se tratase de la Virgen de Lourdes.
En la psicología analítica, también conocida como psicología de los complejos y psicología profunda de Carl Gustav Jung, el ánima es el aspecto femenino del subconsciente masculino, (animus sería al contrario, el masculino en el subconsciente femenino). Sus pinturas son investigaciones sobre cuestiones de filosofía, sobre los problemas de la mortalidad y de lo oculto. Mark Ryden concibe su obra como el filósofo y ensayista Walter Benjamin consideraba al arte, un vehículo para transformar el espíritu. El artista se sirve de la mirada para conseguirlo, los ojos son la ventana del alma.
Al contemplar la obra del artista, el espectador entra en un mundo imaginario extraño, el cual ofrece el delicioso encanto de lo irracional al observar el mundo aterrador, pero extrañamente atractivo de Mark Ryden. Su obra produce lo que Edmund Burke califica como “terror de lo sublime”, lo extraño en sus pinturas provoca un escalofrío delicioso. Sus obras pueden parecer simples, pero después continúan creciendo hacia un horror vacui donde una densidad sobrecogedora de elementos kitsch impregna toda la obra. El artista no ve nada negativo en lo kitsch, todo lo contrario, le encanta. Diferentes aspectos del kitsch americano han jugado un papel importante en otros artistas que ya expusieron su obra en el CAC Málaga como Paul McCarthy o Yoshitomo Nara.
Su técnica es precisa, meticulosa y detallista; de colores puros y limpios, existen fuera de cualquier tiempo o espacio específico, pues pocas referencias lo conectan a la vida contemporánea. La mayor trampa de la nostalgia es la sensiblería, y Mark Ryden logra evitarla gracias a sus temas desconcertantes y yuxtaposiciones esotéricas. Ejemplo de ello, es la obra Allegory of the Four Elements #59, 2006, en la que cuatro niñas toman el té, en lo que parece ser una escena de lo más tranquila y sosegada. Esta es la primera impresión que percibe el espectador, pero pronto se percatará de que ha sido invitado a una extraña cita en la que estas niñas, ataviadas con diferentes colores, símbolos alquímicos en su pecho y animales posados en sus cabezas, no son unas inocentes niñas, son realmente el aire (blanco – pájaro), la tierra (rojo – ciervo), el fuego (amarillo – ardilla) y el agua, (verde – pez). Además, tres extraños bebes dentro de un nido tienen las iniciales C,F,M  (Cardinal, Fixed, Mutable) en sus pechos. No hay palabras, no hay complicidad en sus miradas, un sentimiento de molestia e incomodidad recorre la escena, descubrimos, que realmente no habíamos sido invitados, pero que a pesar de todo, no queremos irnos de allí.
Otra obra muy significativa, es sin duda Self Portrait as a Dodecahedron, 2015, un autorretrato en bronce con forma de dodecaedro. En esta obra, reflexiona sobre él mismo, y representa las imágenes más recurrentes en su trabajo. Una abeja,  un árbol, un amonites, un cernunnos, Lincoln, un feto, su firma, un oso (Yak Delle Nevi), una pieza de carne, un ojo y en su parte superior, la representación del zodiaco chino, que consta de 12 ciclos anuales de animales, y en su centro el Ying Yang. El origen de esta obra, su primera en bronce, es la de su posible tumba, siendo la elección del material, una decisión totalmente deliberada, para conseguir una sensación de antigüedad en el acabado y en la pátina.
Más de las dos terceras partes de lo que nos rodea son árboles, por eso Mark Ryden plasma el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza, donde sus ninfas libres, vagan en un estado de beatitud edénica. Existe una gran importancia de los árboles en la obra del artista, estos, literalmente guardan el conocimiento sagrado (nuestro oxigeno). La rama parte de un árbol, no es igual que el tronco, pero tiene su esencia. Son conectores de la tierra y el cielo.
Ryden da gran importancia a los marcos de sus obras, realizados minuciosamente en madera, recurso que utiliza para hacer énfasis de sus escenas. Son el telón previo antes de apreciar la obra. No tendrían sentido sin las pinturas, superando en algunas ocasiones el tamaño del propio óleo, tan decorados y pintados como toda su iconografía. Es el caso del marco de madera tallada y dorada de la obra Queen Bee, 2013, en el que seis abejas vuelan de manera ceremoniosa alrededor de su reina, la cual coronada con su pelo como un panal, tiene también una corona de colmena justo en la parte superior del marco. Y es que, para Mark Ryden, las abejas representan el alma, son pequeñas  criaturas mágicas a las que no respetamos lo suficiente ni tenemos en cuenta el papel fundamental que tienen en la naturaleza. Estas forman parte de la gran mayoría de sus obras The Pumpkin President, 1998, Puella Animo Aureo, 2001, Snow White, 1997, Sophia’s Mercurial Waters, 2001, Meat’s Magic, 1997, The Magic Circus, 2001, etc.
La obra principal de Cámara de las Maravillas, Wood Meat Dress ha sido creada expresamente para la exposición en el CAC Málaga. Realizada en madera (a partir de una de menor tamaño en porcelana), trata un tema recurrente para Mark Ryden, la carne. Es la sustancia física que alberga nuestros espíritus. Para muchas personas no existe conexión entre la carne que consume, la que compra en el supermercado y la vida, el animal. Mark Ryden, quiere logar un paralelismo con la madera/árbol. Cómo utilizamos lo que pueden parecer trastos sin valor y viejos, pero que provienen de un árbol que hace tiempo estuvo vivo. Quería que la pieza fuera tan grande como un árbol (2,44 metros por 91,5 cm) y exponerla en España, con toda la tradición de tallas policromadas en madera. En el viaje realizado durante la Semana Santa de Málaga de 2016 para el diseño y organización de la exposición, Mark Ryden pudo visitar anticuarios, tallistas y doradores que le explicaron el fervor y la tradición por las esculturas en la ciudad de Málaga, de ahí el simbolismo tan especial de esta pieza.
Por otra parte Mark Ryden ha realizado especialmente para el CAC Málaga una litografía (Queen Bee 2016, 84 x 60 cm), cuya serie está a la venta en el mismo centro y en la página web: www.cacmalaga.eu, además del catálogo de la exposición y otra edición de su plato surrealista.
Mark Ryden se graduó en 1987 en el Art Center College of Design de Pasadena y dedicó su producción inicial al diseño comercial. En esta época, Ryden realizó dibujos para varias portadas de discos, por ejemplo para Red Hot Chili Peppers (On Hot Minute) o Aerosmith (Love in an Elevator), además de “Dangerous” de Michael Jackson (que podrá verse en el CAC Málaga Dangerous – Michael Jackson, 1991). En 1998 expuso por primera vez de manera individual en la Mendelhall Gallery de Pasadena con una muestra titulada The Meat Show. Desde entonces su carrera artística se ha desarrollado de forma imparable y ya destacan en su currículum importantes muestras individuales y colectivas en centros de todo el mundo como: la galería Paul Kasmin de Nueva York, Michel Kohn Gallery de Los Ángeles, la Tomio Kamaya Gallery de Tokio, el Frye Art Museum de Seattle o el Museum of Contemporary Art de los Los Angeles, MOCA. En la primavera de 2017, sus diseños para los sets y el vestuario de la obra “Whipped Cream” (una producción del American Ballet Theatre) podrán disfrutarse en la Ópera Metropolitana de Nueva York.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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CAC MÁLAGA PLAYS EXCLUSIVE HOST TO MARK RYDEN’S FIRST RETROSPECTIVE EXHIBITION IN EUROPE


The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is playing exclusive host to Mark Ryden’s first retrospective exhibition in Europe. Cámara de las maravillas, the title of this show curated by Fernando Francés, made up of 55 works in all, includes different small and large format canvases, in addition to several sculptures which summarise and help better understand the complex world of the “Father of Pop Surrealism.” The artist’s work fluctuates between the cryptic and the beautiful, tracing a fine line between melancholy and the disturbing. Mark Ryden’s world is a place infused with bittersweet nostalgia, tinged with macabre darkness, in which complex psychological elements lie beneath a surface comprised of cultural clichés. This exhibition, which covers 20 years of creations, is being presented as one of the most important in Mark Ryden’s career, in the words of the artist himself.

16 December 2016 5 March 2017

“I believe in letting imagination thrive in my art. I am not afraid of nostalgia or sentiment. I value taking the time to make a painting ‘beautiful.’  I want to breathe life into my paintings”, explains Mark Ryden (Oregon, USA, 1963). This quite controversial artist does not attempt to criticise society with his art: “My motivations are not to judge or intentionally create controversy. I simply observe life and reality in different ways and from many perspectives.” When he was little, his family moved on as many as nine occasions, an experience which turned him into a shy, introspective boy who always lived life secluded, off in his own world. The universe he created has now become an international success on display for the first time ever in Europe, with a retrospective exhibition at CAC Málaga until 5 March.
To Fernando Francés, the director of CAC Málaga, “his interests lay much closer to commercial art and to the new underground currents influenced by forms of music such as rock, deathrock, heavy metal or punk, an attraction towards esotericism and the gothic subculture, daily iconography from comics, illustration and posters, advertising in a style of unofficial post-modernity, fantastical literature, road movies, motorbike and car customising, toys, t-shirts with all kinds of symbols, the use of stickers, skates and graffiti. Ryden’s work –Fernando Francés goes on to say– has an underlying personal attitude that is much more sensitive and romantic, an acceptance that prioritises feelings over thought, turning the latter into an instrument and not a source of inspiration. However, the influence of the dream, of the fast-flowing source of irrational ideas, is a fact. It is this combination that makes each of Ryden’s works fascinating, because the dream is part of what he is, but not all.”
A basic part of Ryden’s creative process is finding inspiration for his vast, widely varied collection. Together with Fernando Francés, the artist chose the title of the exhibition Cámara de las maravillas (Chamber of Wonders), because his work begins within a sort of “cabinet of curiosities.” Both his studio and his house are filled with objects he has found in flea markets and antique shops around the world. The artist feels drawn in by everything that evokes memories of his childhood. Ryden collects and compiles everything captured by his imagination. The diversity in his sources of inspiration is what defines his art. “Cabinets of curiosities” came about in the sixteenth and seventeenth centuries as places where a large number of rare and distinctive objects were collected and exhibited. Each represented one of the three kingdoms of nature, as they were understood at that time: animal, vegetable and mineral, as well as human creations. These “wonder rooms” are the direct predecessors of today’s modern museums.
In this large retrospective exhibition, Cámara de las Maravillas, it will be possible to view works from all of his series, many of which prove to be contemplative (The Snow Yak Show) or disconcerting (Blood), while others are extravagant (The Meat Show) or brimming with nature (The Tree Show), while several are especially laden with iconography and symbolism (The Gay 90’s) and others are devoted to conversations amongst his unique rabbits and bees (Bunnies & Bees). All are riddled with a strong, unintentionally provocative feeling.
Mark Ryden has created a unique style of his own which blurs the traditional borders in art, beginning a new genre of painting known as “Pop Surrealism.” Ryden’s work fluctuates between the cryptic and the beautiful, tracing a fine line between the feelings born from memory and iconographies which may seem disturbing upon first analysis. Seduced by its infinitely detailed and painstakingly enamelled surfaces, viewers of his work confront a juxtaposition of childhood innocence and the soul’s mysterious hidden corners, from a strangely classical and traditional brushstroke, so carefully placed that Ryden is forced to use a magnifying glass to make his works.
The magical realism introduced in Mark Ryden’s art has roots in surrealism and even Dadaism, without any prejudice. In Apology #58, 2006, Cernunnos #67, 2006, The Debutante, 1998, Euglena #111, 2014, Porcelain Meat Cart (pink) #7/9 2012, The Parlor – Allegory of Magic, Quintessence, and Divine Mystery #101, 2012, Self Portrait as a Dodecahedron, 2015 and countless other works, Ryden reproduces this Dadaist eye. On infinite occasions, the artist paints this symbol portrayed so often by Johannes Theodor, Picabia and Man Ray, as well as Apollinaire’s “caligrams.”
Mark Ryden’s world is a place infused with bittersweet nostalgia, tinged with macabre darkness, in which complex psychological elements lie beneath a surface comprised of cultural clichés. Coexisting within it we can find President Lincoln, Jesus Christ, Buddha, Santa Claus and the devil. Ryden’s work highlights the mysterious facets of the classical, juxtaposed with eerie childlike characters who have huge eyes which are pensive but expressive. Without a doubt, this is the feature of his work which most draws attention: his distant heroines, inaccessible but vulnerable, capturing viewers’ glances with the same uncanny, mysterious expressiveness as the Mona Lisa, the Girl with a Pearl Earring, Las Meninas, the Odalisque and Olympia. These bleak yet sweet protagonists seem to read the thoughts of the people who observe them. Viewers may at first reject such daring audacity, but eventually they become trapped, unable to turn their eyes away from such convincing, unwavering stares. It is impossible to determine their age or say whether they are girls or teens, inhabitants of a space in limbo. They are actually incarnations of the soul.
Amongst his most commonly used iconography, you will also find the figure of the American President Lincoln, represented as a hero who frees the slaves. In Ryden’s work, Lincoln is more of an idol than a human being. Mark Ryden is more interested by his aura and his status as a superhero. Exposed to the image of Lincoln from a very early age in the United States, there is something quite special about this iconic image for Ryden, because it has nothing to do with any other, like President Washington. To the artist, because he was one of the first people to be photographed in the world, there is something strange and awe-inspiring in Lincoln’s face and the image it conveys in his photographs. In the end, Lincoln was considered much more than another president of the United States. He was “beatified.” For Ryden, perhaps Lincoln was turned into a martyr by the sin of slavery.  This can be appreciated perfectly in his work Grotto of the Old Mass, 2008, in which Lincoln appears before a girl inside of a cave, as if he were the Virgin of Lourdes.
In analytical psychology, also known as the psychology of complexes or Carl Gustav Jung’s deep psychology, “anima” is the feminine aspect of masculine subconscious (while “animus” is the opposite, the masculine lying within the feminine subconscious). His paintings are works of research on matters of philosophy, about the problems of mortality and the occult. Mark Ryden conceives his work in the way philosopher and essayist Walter Benjamin viewed art, as a vehicle for transforming the spirit. The artist uses his way of seeing to achieve this: his eyes are a window onto the soul.
When contemplating the artist’s work, viewers travel into a strange, imaginary world which offers up the delicious charm of the irrational upon observing Mark Ryden’s frightful but oddly appealing world. His work produces what Edmund Burke describes as a “terror for the sublime,” the oddness of his paintings spurring a delectable chill. His works may seem simple, but afterwards they continue growing towards a “horror vacui” in which an overwhelming density of kitsch elements impregnates every piece. The artist sees nothing negative about the kitsch. Quite to the contrary, it delights him. Different aspects of American kitsch have played an important role for other artists who have already had their work exhibited at CAC Málaga, including Paul McCarthy and Yoshitomo Nara.
His technique is precise, meticulous and attentive to detail. With pure, clean colours, they lie beyond the realm of any specific time or place, because few references link them to contemporary life. The greatest trap set by nostalgia is oversensitivity, and Mark Ryden manages to avoid this because of his eerie subject matter and esoteric juxtapositions. One example of this is the work Allegory of the Four Elements (#59), 2006, in which four girls drink tea in what seems to be a tame scene of peaceful normality. This is the first impression that viewers experience, but they soon notice that they have been invited to a bizarre meeting in which the girls, donning different colours, symbols of alchemy on their chests and animals atop their heads, are not just four innocent girls, but actually air (white/bird), earth (red/deer), fire (yellow/squirrel) and water (green/fish). Moreover, three eerie babies sitting in a bird’s nest bear the initials C, F and M (Cardinal, Fixed, Mutable) on their chests. There are no words. There is no complicity in their eyes. A feeling of being disturbed and ill at ease permeates the scene, and we discover that, though we were not actually invited, we have no desire to leave this place despite everything.
Another very significant work is undoubtedly Self Portrait as a Dodecahedron, 2015, made in bronze. In this work, Ryden reflects upon himself and includes the most regularly portrayed images in his work. A bee, a tree, an ammonite, a cernunnos, Lincoln, a foetus, the artist’s signature, a bear (Yak Delle Nevi), a piece of meat, an eye and, on top, a portrayal of the Chinese zodiac, consisting of 12 annual cycles of animals. In the middle are Yin and Yang. The origin of this work, his first cast in bronze, is his possible grave, having chosen the material as a completely deliberate decision to achieve a feeling of antiquity in terms of finish and patina.
Over two-thirds of what surrounds us are trees, which is why Mark Ryden lays down an equilibrium between mankind and nature, in which his free nymphs wander in a state of beatitude as if in the Garden of Eden. Great importance is held by trees in the artist’s work, which literally safeguard the sacred knowledge (our oxygen). The branch comes out of a tree. It is not the same as the trunk but holds its essence within. They connect both earth and sky.
Ryden places great importance on the frames around his works. They are painstakingly made out of wood, a material he uses to place the highlight on his scenes. They are the curtain you see prior to viewing the work. They would become meaningless without the paintings, sometimes surpassing the size of the paintings themselves, being just as richly decorated and painted with all his iconography. This is the case with the carved wood and gold frame on the work Queen Bee, 2013, in which six bees fly ceremoniously around their queen, who is crowned with hair in the form of a honeycomb. There is also a beehive-shaped crown at the bottom of the frame. This is because bees represent the soul for Mark Ryden. They are small, magical creatures which we do not respect enough, nor do we bear in mind the fundamental role they play in nature. They form part of the vast majority of his works, including The Pumpkin President, 1998, Puella Animo Aureo, 2001, Snow White, 1997, Sophia’s Mercurial Waters, 2001, Meat’s Magic, 1997, The Magic Circus, 2001, etc.
The most important work in Cámara de las Maravillas, Wood Meat Dress, was created specifically for the exhibition at CAC Málaga. The work, made of wood (based on a smaller-sized work in porcelain), deals with a recurring topic for Mark Ryden, meat, the physical matter that houses our spirits. For many people, there is no connection between the meat they eat, that which they buy at the supermarket, and life, animals. Mark Ryden wants to create a parallelism with wood and trees. He looks at the way in which we use what may seem like old, worthless junk that is, however, made from material that comes from a tree which was once alive. He wanted the piece to be as large as a tree (2.44 metres by 91.5 cm) and exhibit it in Spain, with its full tradition of polychrome wood sculpture. On the trip Mark Ryden took during Malaga’s Holy Week in 2016 to design and organise the exhibition, he was able to visit antique shops, sculptors and gilders, who explained the fervour and tradition of sculptures in the city of Malaga, which is why this piece is so symbolic.
At the same time, for CAC Málaga Mark Ryden has especially made a lithograph (Queen Bee 2016, 84 x 60 cm), the series of which is being sold at the centre itself and on the website: www.cacmalaga.eu, in addition to the exhibition catalogue and another edition of his surrealist plate.
Mark Ryden graduated from the Art Center College of Design in Pasadena in 1987 and dedicated his initial work to commercial design. At that time, Ryden made drawings for several album covers, such as one for the Red Hot Chili Peppers (One Hot Minute) and Aerosmith (Love in an Elevator), in addition to “Dangerous” by Michael Jackson (which can be seen in CAC Málaga’s Dangerous – Michael Jackson, 1991). In 1998, he held an individual exhibition for the first time at the Mendelhall Gallery in Pasadena, with an exhibition titled The Meat Show. Since then, his artistic career has remained unstoppable, and his resume now includes important individual and group shows at centres around the world, including the Paul Kasmin Gallery in New York, the Michel Kohn Gallery in Los Angeles, the Tomio Kamaya Gallery in Tokyo, the Frye Art Museum in Seattle and the Museum of Contemporary Art Los Angeles, MOCA. In spring of 2017, his set and wardrobe design for the performance “Whipped Cream” (a production of the American Ballet Theatre) can be enjoyed at the Metropolitan Opera in New York.
Download the english and spanish information sheet here.
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