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EL CAC MÁLAGA PRESENTA LOS RITOS DE FIESTA Y SANGRE

DE PILAR ALBARRACÍN


El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la exposición de Pilar Albarracín. Ritos de fiesta y sangre, comisariada por Fernando Francés, consiste en una selección representativa de su trabajo realizado durante los últimos 15 años. En la decena de obras que forman parte de la exposición se podrán ver esculturas, instalaciones, bordados, fotografías y vídeos. La artista invita al espectador a que se adentre en los estereotipos de la cultura española, pero desde una perspectiva diferente. Con ironía y haciendo referencia a la fiesta y el folclore, Albarracín interpreta tópicos mundialmente conocidos para hacer una crítica sobre cómo ciertos clichés perviven en el imaginario colectivo. Su trabajo no deja indiferente al espectador, ya que se encuentra ante situaciones con un poder de la imagen latente y en el que subyacen elementos descontextualizados con una fuerte carga simbólica. Actualmente, vive y trabaja entre Sevilla y Madrid.

Del 17 de junio al 18 de septiembre

“Mis ideas las reflejo en mi obra; existe la creencia de que como artista no te puedes equivocar, pero yo me siento libre. La espontaneidad se ha perdido mucho», aclara Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) cuando explica su trabajo. En Ritos de fiesta y sangre, la artista lleva a cabo un recorrido por sus trabajos realizados en los últimos 15 años. Los estereotipos y clichés andaluces son interpretados desde una perspectiva distinta, que se mueve entre la crítica y la ironía. Pilar Albarracín aborda en su obra temas como las desigualdades sociales, la identidad femenina o la violencia. Recurre a elementos conceptualmente sencillos, pero con una fuerte carga emocional, provocando diferentes sensaciones en el espectador, que no permanece indiferente ante lo que contempla en la sala expositiva.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga: “Pilar Albarracín recoge estos estereotipos del pasado y los reinterpreta en el presente, pero con una advertencia: una herencia cultural llevada al límite encuentra desenlaces inesperados. En la fiesta también hay drama, en lo tradicional también se encuentra vestigios modernos de existencia. Ni una acción ni la otra son excluyentes. En los ritos mantenidos durante siglos de existencia reside la capacidad de crear, como actos que se heredan, que se repiten continuamente, que forman parte de la herencia cultural que perviven en las sociedades actuales.  […] En este axioma existe una tensión que se resuelve de forma conceptual, a través de la imagen, que tiene un papel preponderante y lo que se proyecta a través de ella tiene un alcance  más allá de lo que representa. La artista escoge entre los símbolos de la cultura popular y se posiciona ante ellos, cuestionando la autenticidad que le otorga el paso del tiempo. De repente, aquello que ha sido excusa o pretexto para definir unas señas de identidad se desmorona ante los ojos del espectador, una vez que ha sido manipulado por la artista. Y, además, lo hace de una manera violenta, como si bajara el telón del teatro de golpe».
La artista multidisciplinar trabaja con los vídeos, fotografías, instalaciones, performances, esculturas, dibujos y bordados para exponer su visión sobre asuntos que le preocupan. El uso del color, sobre todo la gama de los rojos, persigue captar la atención del espectador de la sala y provocar diferentes emociones. En la artista sevillana, los estereotipos y la imagen del vernáculo andaluz adoptan una posición diferente a la festiva, para convertirse en una forma de denunciar el reparto desigual de roles en la sociedad, bien sea por motivos de género o por otras razones, como las minorías étnicas. La artista ejerce una crítica social y cultural en las que se sirve del humor y la tragedia a partes iguales para hacer efectiva su denuncia. A lo largo de su trayectoria ha sabido reinterpretar los diferentes códigos a partir de los cuales realiza su trabajo, siempre con una visión sarcástica de la realidad. Pilar Albarracín recurre al poder de las imágenes tradicionales, transformando elementos que la convierten en símbolos actuales, como en la instalación El Toro (2015).
En Asnerías (2010) la artista emplea la carga simbólica del animal para esta instalación. Al asno se le atribuyen diferentes características, aunque siempre se le ha identificado con un animal torpe y de escasas cualidades intelectuales. La artista recrea una escena en la que un asno, sobre una montaña de libros, lee atentamente un ejemplar. De esta manera, Pilar Albarracín ridiculiza el exceso de vanidad que son característicos de ciertos ambientes artísticos, equiparando al burro con el experto en arte. En otra de sus instalaciones, el animal también es empleado para enfatizar en el cambio de roles de la sociedad actual (Pavos Reales, 2010). A través de un ave, en este caso, el pavo real, la artista visualiza la inversión de los géneros masculinos y femeninos, despojando al macho de las vistosas plumas, el elemento que más lo identifica, y vistiendo con ellas a la hembra. Por último, el mundo animal y la relación que se establece entre el hombre y la naturaleza, pero desde la sumisión de la bestia a la acción humana, se visualiza en el documental Padre Padrone (2010).
El bordado como práctica artística casi en exclusiva femenina está presente en varios trabajos de Pilar Albarracín. En la serie Paraísos Artificiales (2001) o en Guapa (2015) recurre a esta técnica con la intención de otorgarle una mayor importancia a una técnica artística ancestral ligada al universo femenino, pero, a juicio de la artista, excluida injustamente de las Bellas Artes.
La ironía que emplea en sus trabajos a veces se contrapone a la rabia, otras de las emociones que queda retratada en su obra aludiendo a tiempos pasados, pero con continuidad en el presente. Al recurrir a estos sentimientos encontrados, la artista hace una crítica de la cultura popular y la censura, que aún pervive en ciertos ambientes (Prohibido el cante, 2001-2013).
Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) obtuvo en 1993 la Licenciatura en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Es una de las artistas contemporáneas más controvertidas del panorama nacional y con un gran reconocimiento internacional. En 1997 expuso por primera vez en Madrid y Sevilla, ciudades en las que actualmente vive y trabaja. A partir de entonces, su trabajo se ha podido ver en importantes exposiciones, tanto colectivas como individuales, en galerías y museos de todo el mundo, como el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris; el Hamburger Bahnhof de Berlín; el PS1 del MoMA en Nueva York; el Istambul Modern Sanat Müzesi de Estambul; el National Center for Contemporary Arts de Moscú o el Museo Kiasma de Helsinki. También ha participado en las bienales de Venecia, Busan (Corea), Moscú, Sevilla, entre otras.
Para descargar la hoja de sala pulsar aquí.
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CAC MÁLAGA PRESENTS RITOS DE FIESTA Y SANGRE

BY PILAR ALBARRACÍN


The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is pleased to present this exhibition by Pilar Albarracín. Curated by Fernando Francés, Ritos de fiesta y sangre features a representative selection of the artist’s work produced over the last decade and a half. The 10 pieces on display include sculptures, installations, embroideries, photographs and videos. The artist invites spectators to explore different stereotypes of Spanish culture, but from a different perspective. Using irony and references to festivals and folklore, Albarracín examines these typical images that are known all over the world to critique the way in which certain clichés persist in the collective imaginary. With its powerful underlying image of decontextualised, highly symbolic elements, her work leaves no spectator indifferent. The artist lives and works in Seville and Madrid.

18 June – 18 September

«I reflect my ideas in my work; there’s a belief that as an artist you can’t get things wrong, but I feel free. A lot of spontaneity has been lost,» explains Pilar Albarracín (Seville, 1968) when she describes her work. In Ritos de fiesta y sangre, the artist takes a look back at some of the works she has produced in the last 15 years. Andalusian stereotypes and clichés are examined from a different perspective that fluctuates between criticism and irony. Pilar Albarracín’s work addresses themes such as social inequalities, female identity and violence. Using elements that are conceptually simple yet have a strong emotional undercurrent, she provokes different sensations in spectators, none of whom can remain indifferent to the situations that confront them in the gallery.
As Fernando Francés, director of CAC Málaga, points out, “Pilar Albarracín borrows these stereotypes from the past and reinvents them in the present, but with a warning: a cultural legacy taken to its extreme can have unexpected results. Festivals also contain an element of tragedy, tradition also bears traces of modern existence. Neither one action nor the other is exclusive. It is in the age-old rites that live on today that the capacity to create exists, like acts that are inherited, that are constantly repeated, that form part of the cultural legacy that endures in contemporary societies.  […] In this axiom there is a tension that is resolved conceptually through the image and that plays a predominant role. Meanwhile, the impact of what is projected through it transcends what it represents. The artist selects symbols of popular culture and adopts a specific stance towards them, questioning the authenticity bestowed on them by the passage of time. Suddenly, what was originally the excuse or pretext for defining certain identifying traits crumbles before the spectator’s eyes, having been manipulated by the artist. And it does so violently, as if the stage curtain had fallen abruptly.»
As a multidisciplinary artist, she uses video, photography, installation, performance, sculpture, drawing and embroidery to present her vision of the issues that concern her. Meanwhile, she captures the spectator’s attention and provokes different emotions through her use of colour, especially shades of red. In the Sevillian artist’s hands, the stereotypes and image of the Andalusian vernacular adopt a different position. Stripped of their festive aesthetic, they become a vehicle for denouncing the unequal distribution of roles in society, on the grounds of gender or for other reasons, as in the case of ethnic minorities. The artist offers a social and cultural critique in which both humour and tragedy in equal parts serve to underscore her denunciation. Throughout her career, she has skilfully reinterpreted the codes that form the basis of her work, invariably tinged by her ironic vision of reality. Pilar Albarracín exploits the power of traditional images, transforming their elements to turn them into contemporary symbols, as we see in the installation El Toro (2015).
In Asnería (2010), it is the animal’s underlying symbolism that provides the context for the installation. Various attributes are associated with donkeys, but they have always been identified as clumsy and lacking in intelligence. The artist recreates a scene in which a donkey, perched on a heap of books, is engrossed in the act of reading. Thus, Pilar Albarracín ridicules the excessive vanity found in certain art circles by likening the donkey to the art expert. Animals are present in another of her installations (Pavos Reales, 2010) where their purpose is to emphasise changing roles in contemporary society. Using birds—in this case, peafowl—the artist visualises the reversal of the male and female genders by stripping the peacock of his colourful feathers, his most identifying trait, and placing them on the peahen. Lastly, the animal world and the relationship that is established between humankind and nature, but from the subjugation of the beast to human action, is exposed in the documentary Padre Padrone (2010).
Embroidery as an almost exclusively female artistic practice is present in several of Pilar Albarracín’s works. In the series Paraísos Artificiales (2001) and Guapa (2015), this technique is used deliberately to bestow greater importance on an artistic skill traditionally associated with the female universe but which is denied—unfairly, in the artist’s opinion—the status of a fine art.
The irony she employs in her works is occasionally combined with anger, another of the emotions that is portrayed in her work through allusions to elements of times past that live on today. In juxtaposing these contradictory feelings, the artist levels criticism at popular culture and the censorship that still persists in certain circles (Prohibido el cante, 2001-2013).
Pilar Albarracín (Seville, 1968) graduated with a degree in Fine Arts from the University of Seville in 1993. One of the most controversial contemporary artists on the national scene, she has attracted great international acclaim. She first exhibited her art in 1997, in Madrid and Seville, the cities where she still lives and works today. Since then, her work has been featured in major group and individual exhibitions at galleries and museums around the world, including the Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, the Hamburger Bahnhof in Berlin, PSI at the MoMA in New York, the Modern Sanat Müzesi in Istanbul, the National Centre for Contemporary Arts in Moscow, and the contemporary art museum Kiasma in Helsinki. She has also participated in several biennials, such as those of Venice, Busan (Korea), Moscow and Seville.
To download the information sheet, press here.
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