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El arte irreverente, transgresor, ácido y siempre crítico, polémico y controvertido de Santiago Sierra le ha valido al creador el Premio Nacional de Artes Plásticas en su edición de 2010. El artista madrileño se lo adjudicó el pasado 4 de noviembre por mayoría. Se premia al combativo y provocador Sierra por una “obra crítica”, que reflexiona sobre la explotación y la exclusión de las personas, y que genera un debate sobre las estructuras de poder. Esto es lo que según el jurado que galardonó a Sierra se manifiesta en sus diversos proyectos desarrollados a lo largo de dos décadas.
Santiago Sierra dijo “no” al Premio Nacional de Artes Plásticas, alegando que es “un artista serio” en una carta dirigida a Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, y publicada en su blog Contraindicaciones. El artista agradece a los profesionales del arte que le recordaron y evaluaron en el modo en que lo han hecho. “No obstante -añade-, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes”.
Asimismo, Sierra afirma que en este momento el arte le ha otorgado una libertad a la que no está “dispuesto a renunciar”. Consecuentemente, su sentido común, explica, le obliga a rechazar el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010, que “instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado”, objeta. “Un Estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común, sin importar qué partido ocupe el puesto”, escribe Santiago Sierra.
Sierra es hoy una de las caras del arte español más reconocidas en el mundo, junto a Miquel Barceló. Su afán transgresor ha llevado a Santiago Sierra, trasterrado voluntariamente a México, a convertir una sinagoga alemana en una cámara de gas, a llenar de excrementos una galería de arte londinense o a rodar a decenas de parejas interraciales copulando. Uno de los artistas más controvertidos del momento no deja indiferente a nadie. Su valentía le lleva a tratar temas tan acuciantes como la prostitución, la inmigración, la pobreza, el racismo, la violencia o la guerra en lugares en los que su significado conlleva un matiz singular.
El CAC Málaga cuenta entre su colección permanente con la obra titulada ‘396 Mujeres. La Casa del Pueblo, Bucarest, Rumanía. Octubre de 2005’. A mediados de 2006, Santiago Sierra protagonizó una gran exposición (en la foto) en el centro compuesta por 1.354 fotografías en blanco y negro, siete vídeos, una psicofonía y joyas.
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