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EL CAC MÁLAGA PRESENTA EL CORAZÓN MANDA DE SANTIAGO YDÁÑEZ

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga inaugura el 23 de junio El corazón manda, título de la muestra comisariada por Fernando Francés. La exposición reunirá cincuenta obras de Santiago Ydáñez, entre pinturas sobre diferentes soportes, objetos intervenidos y una escultura taxidérmica. La muestra consta de una selección de sus creaciones de los últimos diez años, desde algunos de sus característicos rostros, a animales, obras reinterpretadas de la Historia del Arte, desmembramientos, escenas de soft porn con incursiones de animales o figuras desnudas femeninas. Estas, siempre, realizadas bajo la pincelada veloz y decidida que caracteriza a Ydáñez, con la que consigue la inconfundible belleza desgarradora de sus obras. El artista jienense oscila entre el expresionismo más intenso y el romanticismo más frágil.

23 de junio al 24 de septiembre 2017

“Lo que más me gusta de la pintura, es el propio hecho pictórico, el pintar. Mientras se pinta se tienen unas sensaciones muy intensas sobre las cosas. No solo sobre lo que estás pensando, estás pensando en mil cosas a la vez, aunque estés centrado en el propio cuadro. Es un hecho bastante reflexivo y bastante intenso el placer que te da”, declaraba Santiago Ydáñez sobre sus inquietudes artísticas. “Para mí la pintura es comulgar con uno mismo de una manera muy visceral; es en el proceso donde mi energía explota y se plasma en la obra. La emoción más grande”.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “su forma de pintar es muy rápida e impulsiva, cargada de energía y un cromatismo pardo en cada pincelada. De acusada expresividad y fuerza, Ydáñez ejecuta su obra con gran unidad y frescura, conectadas por el agua de los acrílicos utilizados en sus pinturas. Al artista no le interesa contar historias, sino crear sensaciones que envuelvan al espectador rápidamente. La  exposición del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, El corazón manda, con una selección lírica de su obra, muestra las temáticas más recurrentes del artista. Ydáñez lo mezcla todo, consiguiendo una simbiosis de espiritualidad profana con lo visceral que comparten las personas y los animales, mostrando esa brutalidad o fanatismo que se puede hallar dentro de la religión”.
El título de la exposición El corazón manda, hace mención al lema de la fachada de La Casa de los Tiros de Granada. En ella, a modo de jeroglífico y sobre la puerta principal, puede leerse, EL (un corazón en bajorelieve atravesado por una espada) MANDA, EL CORAZÓN MANDA.
Santiago Ydáñez, nacido y criado en Puente de Génave, Jaén, de unos dos mil habitantes, tuvo contacto con la religión católica, la imaginería, la naturaleza, el mundo animal y la caza desde su infancia. De ahí su irrisorio pudor a la hora de mostrar platos llenos de cabezas desmembradas, vírgenes en actitudes poco decorosas o partes del cuerpo de seres humanos u otras escenas que podrían resultar chocantes a ciertos espectadores. Fue monaguillo durante cuatro años, para él, el contacto con la iglesia es un hecho totalmente familiar y con el que se encuentra muy cómodo.  Desde niño, empezó coleccionando fósiles y minerales, y ya de adulto pasa a las fotografías contemporáneas, libros del s. XIX y diferentes objetos que encuentra en mercadillos e Internet.
Para Ydáñez, cada imagen tiene su propio espíritu. En su obra, la imagen religiosa es familiar, con ojos de cristal, ambos paralizados, rozan la irrealidad y la realidad, consiguiendo humanizar la imagen religiosa. A partir de 2002, evolucionó del mundo pictórico a las esculturas de animales disecados. Esas taxidermias, entre las que se encuentran varios ciervos colgados como lámparas, hasta el toro Sin título, 2010 (300 x 210 cm) que acompaña la exposición, parece enfrentarse al tríptico formado por dos caballos blancos franqueando a una mujer, la cual iba a representar una dolorosa en un principio, pero que Ydáñez convirtió en una virgen más humana, más femenina, más mujer.
Su primer pensamiento fue estudiar Paleontología, comenzó pintando pájaros desde niño, pero con una intención más de catalogación que artística. Fue un profesor quién durante sus estudios escolares le inste a desarrollar su faceta artística. Años después, siendo Ydáñez profesor, será cuando decida probar suerte y optar a una beca artística, beca que conseguirá por sus grandes capacidades: la Beca de la Fundación Marcelino Botín en 1998.
Ydáñez genera un mundo propio con reminiscencias barrocas, del que se inspira en los bodegones, las naturalezas muertas, temas que para él recogen la religión y lo profano. El artista, tiene muy claro cuál es el sentimiento que quiere transmitir, por esta razón, en numerosas ocasiones, utiliza su propio cuerpo, y maquilla su cara, para conseguir este hecho pictórico. En otras ocasiones, parte directamente de fotografías, de ahí las tonalidades en blanco y negro. Ydáñez tiene muy definidos varios registros emocionales, por un lado, uno marcado por lo lírico, místico, sereno y sensual, y por el otro, brutal, estridente y violento.
Forman parte de su exposición, pinturas basadas en obras de la Historia del Arte, donde Ydáñez reinterpreta con sus trazos y uso del color obras como Judith y Holofernes, 1599 de Caravaggio; la estampa 37, Esto es peor, de la serie  Desastres de la guerra, 1810-1814 de Goya; la fotografía de Clase de disección de Santiago Ramón y Cajal,  1915; la fotografía del torero Juan Belmonte o ¡…Y tenía corazón! / Anatomía del corazón, 1890 de Enrique Simonet.
Será precisamente esta obra, ¡…Y tenía corazón! / Anatomía del corazón, 1890 de Simonet, pintada por el artista valenciano mientras realizaba la prestigiosa beca de la Academia de España en Roma, la que Ydáñez pinte expresamente para la exposición El corazón manda en el CAC Málaga, realizada en el momento de su estancia en Roma con la misma beca que obtuvo Enrique Simonet hace más de un siglo. Además, un detalle de esta obra, forma parte de uno de sus objetos, una caja de cuchillos, en la que ha seleccionado la figura femenina de la mujer a la que están realizando la autopsia.
Sus paisajes, recuerdan al romántico de Friedrich y sus obras sobre la sublimidad de la naturaleza y es que, utiliza a Rossini como fondo para crear estos paisajes. Uno de los paisajes principales, abre la exposición, se trata de la Sierra de Jaén, tan familiar para el artista. En otro de los paisajes que acompañan la muestra, en esta ocasión pintado en uno de sus objetos, se aprecia una montaña nevada, tema que repetirá a lo largo de su carrera artística, y que comenzó a pintar tras leer Frankenstein de Mary Shelley: “La naturaleza se marchitaba a mi alrededor y el sol ya no calentaba; tuve que soportar lluvias torrenciales y copiosas nevadas; vi caudalosos ríos que se habían helado. La superficie de la Tierra se había endurecido, y estaba gélida y desnuda”. Para Ydáñez, el paisaje es la otra parte de la mirada, la otra parte del rostro.
Forman parte de El corazón manda, varias obras con temática animal, donde el tamaño del lienzo es vital. Un pequeño mosquito puede parecer realmente peligroso si la obra tiene más de 2 metros, o perros ladrando que parecen salir de la obra. En San Mateo, 2015, (200 x 300 cm) Ydáñez representa un pastor alemán recostado, con unos colores muy especiales, los mismos que poseía el mango del cuchillo canario que el pintor compró en el Mercado de San Mateo, de ahí que decidiera dar nombre a esta obra.
El artista dota a los objetos de una nueva historia, esta, ya había desaparecido, y ahora él consigue una nueva vida, una nueva interpretación. Comenzó a hacerlo en el 2013, en Galerie Invaliden1 y ahí aparecieron los primeros libros del siglo XIX pintados, libros de literatura romántica, de poesía, a los que Ydáñez intervenía los grabados o les pintaba algo extra. El resto eran cuadros en marcos de época con imágenes relativas a lo germánico. El artista quería tratar el germen del nazismo, de la burguesía refinada.  Así, se denota en su obra reminiscencias al nazismo, como la mirada nostálgica de una niña alemana por la pérdida de algo, en contraste con el paisaje idealizado sobre el que se sitúa la protagonista El Jardín de las Delicias, 2017 (315 x 1000 cm). Obra que ha realizado durante su estancia en la Academia de España en Roma.  En este proyecto Ydáñez refleja el concepto de paraíso perdido, jugando con imágenes teutónicas de finales del s. XIX, principios del s. XX, e imágenes mediterráneas, el norte con el sur de Europa. La temática de estas intervenciones surgieron de una fusión entre su imaginario (formado por animales, paisajes, rostros y recuerdos de su infancia) y la iconografía germanófila. La columna vertebral de este proyecto El jardín de las Delicias, se ha construido durante nueve meses de observación, investigación y análisis de los frescos romanos de la Villa di Livia en el Palazzo Massimo en Roma y el resultado de este trabajo es la imagen mediterránea de la obra.
En la obra expuesta en el CAC Málaga, El Jardín de las Delicias, 2017 (315 x 1000 cm), Ydáñez muestra a una joven, imagen arquetípica alemana: rubia, de mirada nostálgica, melancólica, que refleja ausencia y un jardín cargado de vegetación y aves. A la hora de reinterpretar esta pieza, el artista ha alterado la representación de algunos elementos como las aves que aparecen en los frescos originales, pero manteniendo la idea y estructura de esta pieza. Tras mostrarse en la ciudad de Málaga, la obra se expondrá en una estancia cuadrada, un cubo (10x10x10x10 metros), junto a otra serie de obras de menor tamaño, objetos, dibujos y grabados intervenidos en la Villa di Livia en Roma.
Ydáñez trata de el decadentismo cultural y ético que precipitó a Alemania en el nazismo. Realiza un estudio constante de las causas que dieron lugar al nazismo, critica a veces directamente, a veces en clave poética, enfatizando la ausencia o pérdida de este lugar ideal o paraíso. Otros dibujos a lápiz muestran una figura paternal acompañada de niños y niñas, en clave irónica, la cual aparenta ser una escena cómoda y discernida, y que en realidad se trata de Hitler. Esta obra hace referencia a la representación de Ladislao Vajda (Hungria,1906- Barcelona,1965) en la película Es geschah am hellichten Tag (El cebo), 1958,  donde se investiga el asesinato de una niña en un bosque de Suiza.  También acompañan la exposición una serie de dibujos que representan imágenes del documental Olympia, 1936, dirigido por Leni Riefenstahl, conocida como la cineasta de Hitler, documental que muestra imágenes de los juegos olímpicos de Berlín de 1936, clara propaganda política para demostrar la “superioridad aria”.
Aunque ha ido introduciendo poco a poco el color, si algo le caracteriza, son los trazos grises y negros que desde sus comienzos han dado vida a sus enormes retratos cuyos formatos recuerdan los de un plano corto del cine, y que parecen descubrir las fotografías a las que hacen referencia sus obras de temática teutónica.
Ydáñez solo utiliza color cuando considera que es necesario. Empezó a incorporarlo en las imágenes religiosas, pensaba que las carnaciones de la policromía barroca es un complemento espiritual a la propia expresión de la imagen. El color con el óleo es más interesante y más carnoso. También es importante en la representación de la carne y el parto, la utilización de color como en Sin título, 2012 (75 x 75 cm) o Sin título, 2010 (75 x 75 cm), en el que se aprecia un bebe dentro del vientre de su madre, como si de una disección se tratara. Ydáñez se basó en El buey desollado, 1655 de Rembrandt para realizar estas obras. Además, de los platos con carne, una naturaleza muerta, denominado casi psicopático por el propio artista; o como en Sin título, 2011 (60 x 60 cm) una escena que podía ver en su casa familiar, y dónde se aprecia la mano de la madre del artista. Para Ydáñez, es vital la caída natural de la pintura sobre la propia obra, es el movimiento dentro del propio lienzo, logrando su propio peso dentro del discurso.
Santiago Ydáñez realiza una obra muy sensual en todos sus sentidos, desde una sensualidad más erótica y en la que se persigue la representación de la belleza del cuerpo, bien parecida a la alcanzada por Robert Mapplethorpe en sus famosas fotografías, que Ydáñez aumenta hasta un formato de más de dos metros en las obras Sin título, 2010 (220 x 130 cm). O una sensualidad provocativa, prohibida, zoofilia, en la que diferentes mujeres protagonizan escenas de sexo con animales como la escena del sofá Sin título, 2011 (70 x 100 cm), el gato o la mujer, en un tamaño más reducido en Sin título, 2015 (32 x 43 cm).
Santiago Ydáñez es uno de los artistas españoles más reconocidos internacionalmente por sus pinturas. Nacido en Puente de Génave, Jaén en 1965, vive y trabaja actualmente entre este pueblo y Berlín, donde fundó la galería Invaiden1 junto a otros artistas. Ha recibido varios premios y becas: Fundación Marcelino Botín, Santander, España (1998), Bolsa del Colegio de España en París, Ministerio de Cultura (2001), Primer Premio ABC de Pintura (2002), Primer Premio de Pintura Generación 2002, Caja Madrid, España (2002), Residencia Casa Wabi, Puerto Escondido, México (2015), Residencia beca de la Academia de España en Roma, Italia (2016). Ha realizado muestras individuales en México, Austria, EE.UU., Italia, Suiza, Alemania, Portugal, Francia, Noruega y Canadá, caben destacar: Myself & Others, Dillon Gallery, Nueva York, EE. UU., 2016; Reinterpretada II. Las cenizas del ruiseñor, comisariada por Rafael Doctor, Museo Lázaro Galdiano, Madrid, 2016;  De reojo, Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria en 2015; El oso y el roble, La New Gallery, Madrid, 2015; Tart Gallery, Zúrich, Suiza, 2014 o Soft, G.E Galería, Monterrey, México en 2010, entre otros.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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CAC MÁLAGA PRESENTS EL CORAZÓN MANDA BY SANTIAGO YDÁÑEZ

On 23 June the Malaga Contemporary Art Centre inaugurates El corazón manda (The heart rules), the title of the exhibition curated by Fernando Francés. The exhibition will bring together fifty works by Santiago Ydáñez, including paintings on various supports, objects with his drawings added to them, and a taxidermy sculpture. The exhibition consists of a selection of his creations from the last ten years, ranging from some of his characteristic faces to animals, new works reinterpreted from the History of Art, dismemberments, and soft port scenes involving animals or naked female forms. All these always created with the swift, decisive brushstrokes that characterise Ydáñez, with which he achieves the unmistakable, heartrending beauty of his works. This artist from Jaen fluctuates between the most intense expressionism and the most fragile romanticism.

23 June to 24 September 2017

“What I like most about painting is the pictorial process in itself, painting. While you are painting you have extremely intense feelings about things. Not only about what you are thinking; you are thinking about thousands of things at the same time, although you are focussing on the painting itself. It is a fairly reflexive process and it gives you intense pleasure”, said Santiago Ydáñez about his artistic inquisitiveness. “For me painting is communing with yourself in a very visceral way; it is in the process that my energy explodes and is expressed in the work. The strongest emotion”.
For Fernando Francés, CAC Málaga Director, “he paints in a very visceral, swift, impulsive way, full of energy and with black-grey tones in each stroke. With striking expressiveness and strength, Ydáñez creates his work with great unity and freshness, linked by the water of the acrylics used in his paintings. The artist is not interested in telling stories, but rather in creating sensations that quickly envelop the spectator. The CAC Malaga exhibition El corazón manda (The heart rules), with a lyrical selection of his works, displays the artist’s most recurring themes. Ydáñez mixes everything up, achieving a symbiosis of profane spirituality with human and animal emotions, showing the brutality or fanaticism that can be found in religion”.
The title of the exhibition El corazón manda is a reference to the motto on the façade of La Casa de los Tiros (The House of Shots) in Granada. In the form of reliefs over the main door is written “EL” followed by a drawing of a heart in low-relief pierced by a sword and the word “MANDA”, EL CORAZÓN MANDA (THE HEART RULES).
Born and bred in Puente de Génave, Jaén, with a population of approximately two thousand inhabitants, from an early age Santiago Ydáñez had contact with the Catholic religion, imagery, nature, the animal world and hunting. It is from here that his humorous modesty springs when depicting plates filled with dismembered heads, virgins in indecorous positions or parts of the human body and other scenes that may prove shocking to some spectators. He was an altar boy for four years and for him contact with the church is totally familiar, something with which he feels entirely comfortable. Since his childhood he began collecting fossils and minerals and as an adult he moved on to contemporary photos, 19th century books and various objects he finds in flea markets and on the Internet.
For Ydáñez each image has its own spirit. In his work religious images are familiar, with glass eyes, both paralysed; they touch on unreality and reality, managing to humanise religious images. From 2002, he evolved from the word of painting to sculptures of stuffed animals. These taxidermies, which include a number of deer hung as lamps, to the bull Sin título (Untitled), 2010 (300 x 210 cm) which form part of the exhibition, seem to confront the triptych formed by a woman flanked by two white horses, which originally was to represent Our Lady of Sorrows, but which Ydáñez turned into a more human virgin, more feminine, more of a woman.
His first idea was to study Palaeontology; he started painting birds as a child, more with the intention of categorisation than for art. It was when studying at school that a teacher encouraged him to develop his artistic facet. It was years later when Ydáñez was a teacher that he decided to try his luck and apply for an art grant which he would win thanks to his great skills: the Marcelino Botín Foundation Grant in 1998.
Ydáñez generates a special world with baroque reminiscences, for which he takes his inspiration from still lifes, subjects that for him deal with religion and the profane. The artist is very clear about what feeling he wants to convey; that is why he often uses his own body and makes up his face to achieve this pictorial objective. On other occasions he bases his work directly on photographs which explains the black and white tones. Ydáñez has various clearly defined emotional registers; on the one hand, one marked by the lyrical, mystical, serene and sensual, and on the other hand, brutal, loud and violent.
Part of his exhibition includes paintings based on works from the History of Art, in which with his brushstrokes and use of colour Ydáñez reinterprets works such as Caravaggio’s Judith y Holofernes (Judith Beheading Holofernes), 1599; plate 37, Esto es peor (This is worse), from Goya’s  Desastres de la Guerra (The Disasters of War) series, 1810-1814; the photograph Clase de disección (Dissection class) by Santiago Ramón y Cajal,  1915; the photograph of the bullfighter Juan Belmonte or Simonet’s ¡…Y tenía corazón! / Anatomía del corazón (And she had a heart! Anatomy of the Heart), 1890.
It was this very work, Simonet’s ¡…Y tenía corazón! / Anatomía del corazón(And she had a heart! Anatomy of the heart), 1890, painted by the Valencian artist while studying with a grant awarded by the Spanish Royal Academy in Rome, Italy, which Ydáñez painted expressly for the exhibition El corazón manda (The heart rules) at CAC Málaga, when he was studying with the same grant in Rome more than a century after Enrique Simonet. A detail of this work also forms part of one of his objects, a box of knives, in which he has selected the female form of the woman on whom the autopsy is being performed.
His landscapes recall the romantic Friedrich and his works on the sublimity of nature and he uses Rossini as a background for creating these landscapes. One of the main landscapes, which opens the exhibition, depicts the Sierra de Jaén, so familiar to the artist. In another of the landscapes included in this exhibition, this time painted on one of his objects, we can see a snow-covered mountain, a subject he repeats throughout his artistic career and which he began to paint after reading Mary Shelley’s Frankenstein de Mary Shelley: “Nature decayed around me and the sun became heatless; rain and snow poured around me; mighty rivers were frozen. The surface of the Earth was hard and chill and bare”. For Ydáñez landscape is the other part of the vision, the other side of the face.
A number of works with animal themes form part of El corazón manda, in which the size of the canvas plays an essential role. A small mosquito may seem truly dangerous if the work is more than 2 metres large, or dogs barking that seem to leap out of the painting. In San Mateo (Saint Matthew), 2015, (200 x 300 cm) Ydáñez represents a reclining German Shepherd dog, with very special colours, the same as those of the Canarian knife the painter bought in the Mercado de San Mateo (Saint Matthew’s Market), which is why he decided to give this name to the work.
The artist gives objects a new history; the old one had disappeared and now he achieves a new life, a new interpretation. He started doing this in 2013, at Galerie Invaliden1 where his first painted 19th Century books appeared, book of romantic literature, of poetry, in which Ydáñez added etchings or painted something extra. The rest were paintings in period frames with Germanic-related images. The artist wanted to deal with the seed of Nazism, refined bourgeoisie. Thus, his works express reminiscences of Nazism, such as the nostalgic gaze of a German girl due to the loss of something, in contrast to the idealised landscape on which he sets the protagonist in El Jardín de las Delicias (The Garden of Delights), 2017 (315 x 1000 cm). A work which he created during his time at the Spanish Royal Academy in Rome.  In this project Ydáñez reflects the concept of Paradise lost, playing with Teutonic images from the end of the 19th Century and early 20th Century, and Mediterranean images, the north flowing into the south of Europe. The theme of these creations arose from a fusion between his imaginary world (formed by animals, landscapes, faces and memories of his childhood) and Germanophile iconography. The pillar of this project El jardín de las Delicias (The Garden of Delights) was shaped over nine months of observation, research and analysis of the Roman frescos of Villa di Livia in the Palazzo Massimo in Rome and the result of this work is the Mediterranean image of the work.
In the work displayed at CAC Málaga, in El Jardín de las Delicias (The Garden of Delights), 2017 (315 x 1000 cm), Ydáñez shows a young girl, an archetypal German image: blonde, with a nostalgic, melancholic gaze that reflects absence and a garden filled with plants and birds. When reinterpreting this work, the artist has altered the representation of some elements such as the birds that appear in the original frescos, but maintaining the idea and structure of the work in the Palazzo Massimo. After being on show in the city of Malaga, the work will be exhibited in a square room, a cube (10x10x10x10 metres) together with another series of smaller works, objects with added drawings and etchings
Ydáñez deals with the cultural and ethical decadent movement that launched Germany into Nazism. He makes a continuous study of the causes that gave rise to Nazism, sometimes directly critical, sometimes with a poetic tone, emphasizing the absence or loss of this ideal place or paradise. Other pencil drawings show a paternal figure accompanied by boys and girls, in an ironic tone, which seems to be a relaxed and discerned scene and which in fact is Hitler. This work refers to the film directed by Ladislao Vajda (Hungary,1906- Barcelona,1965) Es geschah am hellichten Tag (It Happened in Broad Daylight), 1958,  in which the murder of a little girl in a Swiss forest is investigated.  The exhibition also includes a series of drawings representing images from the documentary Olympia, 1936, directed by Leni Riefenstahl, known as Hitler’s filmmaker, a documentary showing images of  the 1936 Olympic Games in Berlin, clear political propaganda to  demonstrate “Arian superiority”.
Although he has gradually introduced colour, if one thing characterises his work it is the black and grey brushstrokes that since his beginnings have given life to his enormous portraits with formats that recall those of a cinema close-up and that seem to discover the photographs to which his Teutonic themed works refer.
Ydáñez only uses colour when he considers it necessary. He started to include it in his religious images, as he thought the carnations of baroque polychrome to be a spiritual complement to the expression of the image itself. Colour with oil is the most interesting and most flesh like. The use of colour is also important in the representation of flesh and birth such as in Sin título (Untitled), 2012 (75 x 75 cm) or Sin título (Untitled), 2010 (75 x 75 cm), in which we can see a baby inside its mother’s belly, as if it were a dissection. Ydáñez based the creation of these works on Rembrandt’s El buey desollado (The Slaughtered Ox), 1655. In addition to plates with meat, a still life, called almost psychopathic by the artist himself; or as in Sin título (Untitled), 2011 (60 x 60 cm) a scene that he could see in his family home and which shows the hand of the artist’s mother. For Ydáñez the natural fall of the paint on the work itself is essential and the movement within the canvas itself, achieving its own weight within the message.
Santiago Ydáñez creates very sensual works in every sense, from a more erotic sensuality in which the aim is to represent the body’s beauty, very similar to that achieved by Robert Mapplethorpe in his famous photographs, which Ydáñez increases to a size of more than two metres in the works Sin título (Untitled), 2010 (220 x 130 cm). Or a provocative sensuality, prohibited, bestiality, in which various women take part in sex scenes with animals such as the sofa scene of Sin título (Untitled), 2011 (70 x 100 cm), the cat with the woman in a smaller size in Sin título (Untitled), 2015 (32 x 43 cm).
Santiago Ydáñez is one of the most internationally renowned Spanish artists for his paintings. Born in Puente de Génave, Jaén, in 1965, today he lives and works between this village and Berlin, where he founded the Invaiden1 gallery together with other artists. He has received a number of prizes and grants: Marcelino Botín Foundation, Santander, Spain (1998), Grant of the Spanish School in Paris, Ministry of Culture (2001), ABC First Prize for Painting (2002), First Prize for 2002 Generation Painting, Caja Madrid, Spain (2002), Casa Wabi Residence, Puerto Escondido, Mexico (2015), Residence grant of the Spanish Royal Academy in Rome, Italy (2016). He has had individual exhibitions in Mexico, Austria, USA, Italy, Switzerland, Germany, Portugal, France, Norway and Canada, including the following: Myself & Others, Dillon Gallery, New York, USA, 2016; Reinterpretada II. Las cenizas del ruiseñor (Reinterpreted II. The ashes of the nightingale), curated by Rafael Doctor, Lázaro Galdiano Museum, Madrid, 2016; De reojo (Looking sideways), Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria in 2015; El oso y el roble (The bear and the oak tree), The New Gallery, Madrid, 2015; Tart Gallery, Zurich, Switzerland, 2014 and Soft, G.E Gallery, Monterrey, Mexico in 2010, among others.
Download the english and spanish information sheet here.
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