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EL CAC MÁLAGA PRESENTA LA PRIMERA EXPOSICIÓN DE SECUNDINO HERNÁNDEZ EN UN MUSEO DE ESPAÑA


El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la primera exposición en un museo en España del artista madrileño Secundino Hernández. Todo es mucho, comisariada por Fernando Francés, muestra su matérico mundo a través de treinta y ocho obras entre pinturas y dibujos, muchos de ellos de gran formato. Varias obras que acompañan la exposición se han pintado en exclusiva para esta muestra, y podrán verse por primera vez en el CAC Málaga. Hernández crea obras en las que la pintura se desborda de la tela y parecen salidas directamente de los tubos de color. Sus pinturas pueden resultar colmadas como la paleta de un pintor o inexplicablemente libres. De lienzos casi blancos a otros más extremos, el artista crea espacios pictóricos únicos.

Del 16 de febrero al 13 de mayo de 2018

“El gran formato es más performativo, te demanda de otra manera. Me interesa el juego entre la línea y el plano”, explica Secundino Hernández sobre su obra. “No quiero hacer cuadros sino experimentar y evolucionar a través de mi pintura”.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Hernández crea obras analíticas que tratan de reducir el concepto de la pintura casi al esquema, a lo mínimo, a la esencia y a la idea de lo que es. Le interesan los pintores que dejan cabos sueltos, que están muy implicados con la historia de la propia pintura; las obras donde hay algo más, algo no visible en primera instancia. Aunque la moraleja es esencial en su obra, también lo son la búsqueda de uno mismo o las respuestas a las preguntas que plantea la pintura. Debe haber una interacción entre las premisas ambivalentes de la pintura vivida y pintada. Así, pinta aquello que ha visto como espectador y lo sitúa en relación con lo que ha vivido como persona, y viceversa”.
La obra de Secundino Hernández (Madrid, 1975) con tradición analítica de la práctica artística, es principalmente pictórica, aunque también realiza dibujos y relieves en diferentes materiales, ésta, ha evolucionado en función a las necesidades que el artista ha sentido en cada momento, por lo que afirma que no puede definirla de un modo general. Su pintura se caracteriza, desde muy temprano, por el ánimo exploratorio y la inquietud en torno a los aspectos esenciales de la construcción y la elaboración pictórica.
Comenzó a exponer en el 2002 y su trayectoria profesional se ha convertido en una de las más internacionales de los artistas de su generación. Gran conocedor de la Historia del arte, tiene influencias diversas: los maestros de la pintura española como El Greco, Goya o Velázquez  y los representantes más señalados de la vanguardia: Miró, Picabia, Giacometti, así como heterodoxos norteamericanos como Guston; escuelas como el  Action painting, el minimalismo y el arte conceptual y otras disciplinas como el cómic o la música popular en todas sus acepciones.
Las obras que conforman Todo es mucho en el CAC Málaga, han sido realizadas en su mayor parte entre 2013 y 2018, aunque también se expone una de 2004, la más temprana, que sirve de partida. Además, tres obras pintadas en exclusiva para esta muestra, podrán verse por primera vez en el CAC Málaga. Así, las obras que podrán visitarse en el Espacio 2 y el Espacio Proyecto del centro, muestran diversas series que Hernández ha trabajado simultáneamente. Estas, pueden agruparse como: “pinturas lavadas”, con elementos flotantes, “paletas” y por último dibujos sobre papel y tinta.
Para la realización de sus pinturas crea sus propias herramientas que inventa con su padre; puntas afiladas metálicas que ajusta a los tubos de pintura, pinzas para trabajar el despintado e incluso una hidrolimpiadora, al mismo tiempo que fabrica sus propios bastidores.

En primer lugar, para las denominadas “pinturas lavadas” Hernández utiliza mangueras y chorros de agua a presión que eliminan y transforman fragmentos de las pinturas con el fin de acabarlas. Con el mismo sentimiento de finalización de una obra como el artista Miguel Ángel, para quién “La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba”.
Para empezar, Hernández pinta algunos gestos y formas sobre la primera mano de pintura que utiliza como base. En cualquier caso, las “pinturas lavadas” son terminadas con los chorros a presión que borran, lavan o transforman la imagen inicial. Al hacerlo, provocan arrugas en la superficie del cuadro; permiten ver en algunas zonas el lienzo desnudo; causan transparencias, o dejan al descubierto huellas de acciones pictóricas anteriores y de formas desaparecidas. Ejemplo de ello serían las dos obras Sin título (2018) [299 x 397 cm] en las que se aprecia la base de lino, la cual está compuesta por tres partes y se puede apreciar la unión entre ellas, sobre ella una capa de blanco de titanio y tiza se desprende formando círculos y manchas. También acompañan las exposición “pinturas lavadas” con más color, como es el caso de Sin título (2016) [149 x 121 cm] en la que el artista ha seguido el mismo proceso, pero en esta ocasión se aprecian en la obra diferentes tonos de rosas, azules y amarillos.
Por otra parte, las obras con elementos flotando muestran numerosos elementos emergiendo en el espacio en configuraciones de aspecto dinámico y en ocasiones caótico. Sus fondos son monocromos, y muchas veces blancos. Estos elementos flotantes incluyen trazos, pinceladas, marcas, puntos, manchas y campos de color, signos, elementos figurativos como manos, ojos, piernas o incluso letras o palabras, como es el caso de Abierto en EE.UU. (2011) [162 x 132 cm] donde en la parte superior derecha se aprecia la palabra escrita “rosa” o en Sin título (2010) [63 x 95 cm], el cual muestra el proceso previo a la obra terminada, pero siendo en sí una obra finalizada. Sobre ella, se pueden diferenciar algunos garabatos, líneas rectas y los colores rojo, naranja o gris pululando por él.
Estas pinturas forman masas expansivas o centrifugas que parecen querer salirse del cuadro y que tratan sobre la tensión entre el dibujo y el color o la profundidad y lo plano.  Las figuras geométricas, como el triángulo, el círculo y el cuadrado emergen en una superficie desgastada sobre la que Hernández ha ido construyendo una lógica de su pintura que ha marcado su lenguaje estos últimos años. En estas obras, el desgaste del lienzo no es exclusivamente el lugar que ocupa la pintura sino el germen en el que flotan, suspendidas, formas más rígidas. Así, estas obras podrían considerarse la unión de las “pinturas lavadas” con elementos flotantes, como Sin título (2016) [41 x 33 cm], Sin título (2016) [63 x 39 cm], Sin título (2016) [36 x 54 cm], Sin título (2016) [86 x 65 cm] o Sin título (2016) [80 x 60 cm].
Forman parte también de Todo es mucho, las llamadas pinturas “paletas” de Hernández, reconocibles por su acumulación de pintura y un proceso muy lento de secado. Su composición parece ser el resultado del azar, aunque sus colores y tonalidades pueden ser deliberados, así Sin título (2013) [87 x 77 cm] y Sin título (2014) [74 x 65 cm] están llenas de color, diferentes masas de pintura como un magma pictórico ocupa prácticamente la totalidad de la obra, pues hay pequeños fragmentos  donde se puede apreciar el lienzo desnudo. Los colores, en alguna ocasión “íntegros” se entremezclan para formar nuevos colores. Hernández además, interviene sobre la obra con un pincel, realizando algunos círculos. Además, observando la obra de una forma más cercana, el espectador podrá ver el brillo de las pinturas que le transportará a la visión de un mar de colores agitado. Otra pintura “paleta” es Sin título (2016) [180 x 160 cm] donde imperan las tonalidades del gris, el blanco y negro, aunque con un leve toque de color como en su parte inferior izquierda donde se aprecian el azul y el amarillo. Por último, Sin título (2018) [180 x 160 cm] entremezcla una amplia gama de colores en la que predominan, el negro, pero a diferencia de las tres obras mencionadas anteriormente, el alquídico o la resina, se deja ver directamente sobre la obra. Si las “pinturas lavadas” implican descubrir los mínimos elementos con los que se puede hacer una pintura, las “paletas” tienen que ver con su exceso.
Otro grupo de la exposición, lo conforman diez carboncillos. En estas obras sobre papel todavía más que en las pinturas, se entienden fácilmente las intenciones y las estrategias de Hernández, se aprecia el recorrido del carboncillo, es como la estela de una estrella que de manera sutil hace recorrer la mirada del espectador por donde el artista ha estimado. Diez obras de menor tamaño Sin título (2016) [119 x 97,7 cm] parecen estar enmarcadas por unas líneas que conforman un marco donde albergar los trazos nerviosos y manchas que parecen obedecer a criterios aleatorios, configurando imágenes con la apariencia de una transformación constante y equilibrios frágiles y, por tanto, vulnerables. Llama la atención una de ellas, pues el papel base no es blanco, sino rosa, recordando la importancia del color. En la obra de papel de mayor tamaño Sin título (2014) [240 x 202 cm] el marco pintado no bordea la totalidad de la  superficie de la obra, así, parece que los trazos y diferentes borrones pintados por Hernández “abandonan” la obra precipitándose.
Por último, se encontrarían las pinturas de líneas negras y color como las dos obras Sin título (2015) [300 x 250 cm] en las que a modo de obras pendant el espectador podrá observarlas una colocada junto a la otra. Conectadas formalmente, tienen muchas variaciones, haciéndolas únicas también de forma individual. Sobre la obra, parches directos del tubo de color quedan suspendidos en el aire, sobretodo los de color blanco, que se pierden con en fondo de la obra. Círculos contorneados para ganar expresividad y algunos colores difuminados se entremezclan con los gruesos trazos del artista. Otro ejemplo de ello sería Sin título (2018) [190 x 981 cm], pintura de casi diez metros de largo y fondo gris, donde predominan las formas horizontales, dando sensación de un movimiento pesado, donde predominará el color azul sobre gruesos trazos negros.
En adición, algunos lienzos tienen formas abstractas y atomizadas, mientras que otros tienen imágenes más densamente superpuestas en las que es posible discernir elementos figurativos, como Tambor (2004) [55 x 38 cm] o Abierto de Australia (2011) [310 x 250 cm] donde se aprecian caras, manos, piernas, que se mueven, pues Hernández los ha envuelto en un remolino de círculos creando esta clara sensación. Hernández, pinta también a veces, imágenes reconocibles, recientemente, sobre todo, una serie de retratos de personajes inventados, pero puede tratarse también de distintas partes del cuerpo, o incluso de autorretratos y retratos de personas reales.
La obra de Hernández puede tener en general un aspecto expresionista, pero realmente no lo es. Obedece a planteamientos analíticos y reflexivos, y si existe en su trabajo una parte de improvisación, esto responde a ese afán de complejidad mencionado, permitiendo que el azar intervenga como otro elemento más.

Secundino Hernández (Madrid, 1975) ha expuesto en museos como YUZ Museum, Shanghai (2015); Museo Nacional de Escultura, Valladolid (2014); Hambre, Barcelona (2014); Werkschaulle, Leipzig (2013); Rubell Family Collection, Miami (2013); Museo Patio Herreriano, Valladolid (2013); Espace d’exposition des Ateliers d’Artistes de la Ville, Marsella (2012); The Lord Wink Award, Estambul (2009); Bienal de La Paz, Bolivia (2007) o la Academia de España, Roma (2006). Además, ha ganado premios como “Creación Artística” de la Comunidad de Madrid (2008); New Talents Program, Art Cologne (2008); Generación 2007 Caja Madrid (2007); Academia de España en Roma (2006); Premio Joven, Fundación de la Universidad Complutense de Madrid (2003) o Casa de Velázquez (2002), entre otros. Su trabajo se encuentra en colecciones como Colección Masaveu; Zabludowicz Collection, Sarvisalo, Finlandia; North Carolina Museum; Banco de España; Fundación Helga de Alvear, Cáceres; Ministerio de Asuntos Exteriores; Embajada de España en Japón; Academia de España en Roma; Asociación Colección Arte Contemporáneo, Museo Patio Herreriano, Valladolid; AGO, Art Gallery of Ontario, Canada; Rubell Family Collection, Miami; Yale University Collection o NMAC, Fundación Montenmedio Arte Contemporáneo, Cádiz; Taguchi Art Collection, Kanagawa, Japón.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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CAC MÁLAGA PRESENTS SECUNDINO HERNÁNDEZ’S FIRST EXHIBITION AT A SPANISH MUSEUM


The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is pleased to present the first museum exhibition of the work of Madrid-based artist Secundino Hernández. Curated by Fernando Francés, All Is Too Much reveals his matter-rich world through thirty-eight paintings and drawings, many of which are large-format pieces. Several of the works were painted specifically for this show and will be presented for the first time at the CAC Málaga. Hernández creates artworks where the paint overflows the canvas and seems to come directly from pigment tubes. At times his works may seem riotously cluttered, like a painter’s palette, and at others inexplicably free. From nearly white to more radical canvases, the artist crafts unique pictorial spaces.

16 February– 13 May 2018

“Large formats are more performative, they demand something different of you. I’m interested in the interplay of line and plane,” Secundino Hernández says of his work. “My goal is not to make pictures, but to experiment and evolve through my painting.”
According to Fernando Francés, director of the CAC Málaga, “Hernández creates analytical works that try to reduce the concept of painting to little more than an outline: the bare minimum, the essence and the idea of what it is. He is drawn to painters who leave loose ends and are deeply involved in the history of painting itself; he likes works where there is something more, something not apparent at first glance. Although the moral is fundamental in his oeuvre, so is the search for oneself or the answers to questions posed by painting. There must be an interaction between the ambivalent premises of experienced and painted painting. Secundino therefore paints what he has witnessed as a spectator and situates it in relation to what he has experienced as a person, and vice versa.”
The oeuvre of Secundino Hernández (b. Madrid, 1975), pertaining to an analytical tradition of artistic practice, is principally pictorial, though he also produces drawings and reliefs in different materials. The artist’s work has evolved according to what he feels is necessary at any given time, and he therefore sustains that it defies generic classification.  From early on, Hernández’s painting has been marked by a spirit of exploration and a restless curiosity about the essential aspects of pictorial fabrication and construction.
Since he began exhibiting his work in 2002, he has become one of the most international artists of his generation. Thanks to a profound knowledge of art history, his diverse influences range from the old masters of Spanish painting (El Greco, Goya and Velázquez) to avant-garde legends (Miró, Picabia, Giacometti) and heterodox American artists like Guston, as well as schools such as Action painting, minimalism, conceptual art and other disciplines, including comics and pop music in all its myriad forms.
Most of the works featured in All Is Too Much at the CAC Málaga were made between 2013 and 2016, although there are a few earlier pieces, including one from 2004 (the oldest) and another from 2009. The selection also includes three works painted specifically for this show, which will be unveiled for the first time at the CAC Málaga. Displayed in Space 2 and the Project Space at the centre, the exhibited works can be divided into several categories: “washed paintings”, with floating elements, “palettes” and charcoal drawings on paper.
He makes these works using tools that he invents with his father—sharp metal tips fitted on paint tubes, pliers for removing paint and even a hydro-cleaner—and fashions his own canvas stretchers.

Firstly, to make the “washed paintings”, Hernández uses hoses and pressurised water jets that eliminate parts of the paintings in order to finish them. Michelangelo believed that a sculpture existed inside every block of stone, and he merely had to remove the excess marble to discover it, and this feeling about the completion of a work is shared by Hernández, who finishes his “washed paintings” by blasting them with water hoses, erasing or at least altering parts of the surfaces.
Hernández begins by painting a few shapes and gestures over the first coat of paint used as ground. In any event, these works are finished with pressurised water jets that efface, wash or transform the original image. In the process, they create creases on the pictorial surface: sometimes they expose the bare canvas, create transparencies, or reveal traces of previous pictorial actions and vanished forms. This is illustrated by the two Sin título [Untitled] (2018, 299 x 397 cm) where we see the linen substrate, comprising three different parts whose joints are clearly visible. On top a coat of titanium white and chalk peels away, forming circles and blotches. The exhibition also includes more colourful “washed paintings” like Sin título [Untitled] (2016, 149 x 121 cm), in which the artist used the same process, although here we find different shades of pink, blue and yellow.
The works with floating elements show numerous elements emerging in space in dynamic and occasionally chaotic configurations. The backgrounds are monochrome and often white. These floating elements include lines, brushstrokes, marks, dots, stains and colour fields, signs, figurative shapes like hands, eyes or legs, and even letters and words, as in Abierto en EE.UU. [Open in USA] (2011, 162 x 132 cm), where the word rosa (pink) is written in the upper right-hand corner, or Sin título [Untitled] (2010, 63 x 95 cm), which shows the process prior to completion but is in itself a finished work. We can make out a few scrawls, straight lines and red, orange and grey colours swarming across the surface.
These paintings form expanding or centrifugal masses that seem determined to escape the confines of the picture and speak to us of the tension between drawing and colour or depth and flatness.  Geometric shapes (triangles, circles and squares) emerge on an eroded surface where Hernández has gradually constructed a pictorial logic that has characterised his language in recent years. In these works, the erosion of the canvas is not just the place occupied by paint but the seed, the source where more rigid forms float in suspension. Consequently, they might be considered a conjunction of the “washed paintings” with floating elements, such as Sin título [Untitled] (2016, 41 x 33 cm), Sin título [Untitled] (2016, 63 x 39 cm), Sin título [Untitled] (2016, 36 x 54 cm), Sin título [Untitled] (2016, 86 x 65 cm) and Sin título [Untitled] (2016, 80 x 60 cm).
All Is Too Much also contains examples of Hernández’s “palettes”, which are quite heavy and take a long time to dry. Their composition seems to be the product of chance, although their colours and tonalities may be deliberate: for instance, Sin título [Untitled] (2013, 87 x 77 cm) and Sin título [Untitled] (2014, 74 x 65 cm) are awash in colour, clumps of paint flooding practically the entire surface like pictorial magma except for a few small patches where the bare canvas shows through. At times the colours are “pure”, and at others they blend to create new hues. Hernández also intervenes with brushes, as the odd circle attests. Moreover, upon closer inspection viewers will be able to see the gleam of the paints, conveying the vision of a roiling sea of colours. Another “palette” painting is Sin título [Untitled] (2016, 180 x 160 cm), dominated by black, white and grey tones with subtle hints of colour, like the blue and yellow in the lower left-hand corner. Finally, Sin título [Untitled] (2016, 180 x 160 cm) mixes a wide range of hues with the predominant colour, black, but unlike the three aforementioned works, the alkyd binder or resin is plainly visible on the surface. While the “washed paintings” are about discovering the most basic elements with which a painting can be made, the “palette” paintings are all about excess.
Ten charcoal sketches comprise another group in the exhibition. In these works on paper, Hernández’s intentions and strategies are even easier to understand than in his paintings. We have no trouble following the path of the charcoal, like the tail of a shooting star that subtly leads the viewer’s eye wherever the artist desires. Ten smaller untitled works, Sin título (2016, 119 x 97.7), appear to be delimited by lines that form a frame around nervous strokes and stains seemingly guided by random criteria, forming images that give the impression of constant transformation and fragile (and therefore vulnerable) equilibrium. One stands out from the rest because the underlying paper is pink rather than white, forcing spectators to acknowledge the importance of colour. In the largest work on paper, Sin título [Untitled] (2014, 240 x 202 cm), the painted frame is smaller and does not occupy the entire surface, giving the impression that the lines and different smudges painted by Hernández are “abandoning” the work in a hurry.
The show concludes with his black lines and colour paintings, such as the two Sin título [Untitled] (2015, 300 x 250 cm] placed side by side like pendant pieces. These works are formally connected, but their many variations also make them individually unique. On the surface, patches applied straight from the paint tube are suspended in mid-air, especially the white ones, which blend in with the background. Circles outlined to enhance their expressiveness and a few blurred colours intermingle with the artist’s heavy strokes. Another example is Sin título [Untitled] (2018, 190 x 981 cm), a work nearly ten metres long with a grey background featuring mostly horizontal forms that give the impression of laborious movement, where the colour blue takes precedence over thick black strokes.
Additionally, some canvases have abstract, atomised forms while others feature more densely overlapped images in which we can make out figurative elements, such as Tambor [Drum] (2004, 55 x 38 cm) and Abierto de Australia [Australian Open] (2011, 310 x 250 cm), where we see faces, hands and legs that convey an obvious sense of motion because Hernández has enveloped them in a swirling eddy of circles. Hernández occasionally paints recognisable images as well, best exemplified by a recent series of portraits of made-up characters, but which also include different body parts or even self-portraits and portraits of real people.
Hernández’s work may seem expressionistic in general, but in fact it is not. It is informed by analytical, reflexive ideas, and if there is a degree of improvisation in his work, it can be chalked up to his desire for complexity, allowing chance to intervene as just one of many elements.

Secundino Hernández (b. Madrid, 1975) has exhibited at museums and venues round the world, including YUZ Museum, Shanghai (2015); Museo Nacional de Escultura, Valladolid (2014); Hambre, Barcelona (2014); Werkschaulle, Leipzig (2013); Rubell Family Collection, Miami (2013); Museo Patio Herreriano, Valladolid (2013); Espace d’exposition des Ateliers d’Artistes de la Ville, Marseilles (2012); The Lord Wink Award, Istanbul (2009); La Paz Biennial, Bolivia (2007); and the Academy of Spain, Rome (2006). He has also won numerous distinctions, most notably the Region of Madrid Artistic Creation Award (2008); the New Talents Program, Art Cologne (2008); Generación 2007 Caja Madrid (2007); Academy of Spain in Rome (2006); Youth Prize, Complutense University of Madrid Foundation (2003); and Casa de Velázquez (2002). His work can be found in collections such as Fundación Masaveu; Zabludowicz Collection; Sarvisalo, Finland; North Carolina Museum; Banco de España; Helga de Alvear Foundation, Cáceres; Spanish Ministry of Foreign Affairs; Embassy of Spain in Japan; Academy of Spain in Rome; Asociación Colección Arte Contemporáneo, Museo Patio Herreriano, Valladolid; Art Gallery of Ontario (AGO), Canada; Rubell Family Collection, Miami; Yale University Collection; and Fundación Montenmedio Arte Contemporáneo (NMAC); Taguchi Art Collection, Kanagawa, Japan.
Download the english and spanish information sheet here.
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