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EL CAC MÁLAGA PRESENTA UNA EXPOSICIÓN DE STEPHAN BALKENHOL TRAS MÁS DE DIEZ AÑOS SIN EXPONER EN UN MUSEO EN ESPAÑA

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta el 19 de enero Stephan Balkenhol, título de la muestra comisariada por Fernando Francés. Más de una treintena de esculturas conforman la exposición, una selección de los trabajos más significativos realizados en los últimos años por el artista alemán. Balkenhol, que lleva más de diez años sin exponer en un museo en España, utiliza la madera como material principal para crear sus personajes cotidianos, manteniendo en sus esculturas las marcas del proceso de la talla directa. La aspereza del desbaste contrasta especialmente en el juego de texturas de su obra. Un peculiar silencio acompaña a los personajes tan característicos y aparentemente comunes de Balkenhol. El artista crea una realidad propia que el espectador trata de descubrir.

19 de enero al 22 abril de 2018

“La noción de realidad cambia de siglo en siglo, pero siempre hay una búsqueda de esa realidad, de cómo el hombre la percibe en cada momento. Cada individuo o cada sociedad perciben el mundo de distinta manera y es siempre su forma de verlo la única realidad que existe para ellos, o quizá el deseo de lo que cada uno quiere entender por realidad. Puede que el deseo sea la única realidad”, explica Stephan Balkenhol sobre el concepto de realidad y escultura. “Mis esculturas no cuentan historias. En ellas hay algo secreto. No me corresponde a mí revelarlo, sino al espectador descubrirlo.”
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, Stephan Balkenhol “es uno de esos escasos escultores que ha sabido moverse en la frontera de lo moderno y la vanguardia más comprometida siendo al tiempo respetuoso con la herencia de la escultura tradicional y clásica. Su posición es difícil y tan original que me resulta complicado hallar artistas que hayan conseguido ese mismo nivel de equilibrio, honestidad e interés desde el pensamiento contemporáneo. Su nombre debe equipararse a los de Alberto Giacometti, Julio González y Georg Baselitz en su actitud y en su capacidad para hacer nuevo algo que, en realidad, siempre ha existido”.
Stephan Balkenhol (Fritzlar, Alemania, 1957) asistió de 1976 a 1982 a la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo, bajo la dirección de Ulrich Rückriem de quien se convirtió en ayudante de estudio en 1980. Balkenhol reaccionó a las tendencias minimalistas y conceptuales populares en ese momento, con mentores como Nam June Paik y Sigmar Polke. Su experiencia en estos años marcará profundamente su práctica artística posterior. Recibió la beca de la Fundación Karl Schmidt-Rottluff en 1983 y poco después comenzó a trabajar como docente en varias escuelas de arte.
Sus personajes, generalmente hombres y mujeres anónimos, con frecuencia se dejan ver de pie y vestidos de forma corriente. Sus posturas y apariencia son triviales, mudas y también misteriosas. Elementos tan caprichosos como la posición de las manos, la altura de los hombros o la inclinación de la cabeza se convierten en las claves ocultas que sugieren la relación de estas figuras entre sí y con el espectador. Artista figurativo muy vinculado a los cánones minimalistas, muestra sus personajes cotidianos, sus animales, solitarios o en grupo, y le caracteriza una forma especial de “tallar” la realidad. Busca todas las posibilidades de la escultura figurativa, pero siempre bajo un camino, línea o estilo coherente con su pensamiento. Las huellas, como las virutas, siguen siendo visibles: no se alisa y pule, sino que la superficie permanece viva y abierta.
Balkenhol trabaja la madera desde su infancia. Eligió este material por su facilidad a la hora de ser manipulado, además es liviano y puede trabajarlo de manera independiente, sin necesidad de un equipo, algo impensable a la hora de manejar otros materiales como la piedra o el hierro. La pintura consigue que se olvide hasta del propio material y hace que las esculturas aparenten ser más reales y vivas. Recientemente utiliza la en la mayoría de sus obras madera de wawa para crear sus personajes cotidianos, suele mantener en sus esculturas las marcas del proceso de la talla directa. Juega especialmente con las texturas, sobre todo contrastando la aspereza del desbaste con la finura del pulido. Son maderas astilladas, heridas con las marcas de la herramienta y en las que vemos la huella del proceso de creación. Maderas policromadas en las que el color ayuda a delimitar las formas.
Entre sus referencias: la historia del arte, el cine, la fotografía, la sociedad, la religión, la cultura, la muerte, el sexo, los animales, las imágenes icónicas y legendarias, etc. Cualquier aspecto que incida en la formación del ser contemporáneo tiene cabida en su repertorio de ideas y reflexiones. Sin embargo, hay un común denominador en su trabajo, en su pensamiento y en su obra: el hombre actual. Balkenhol eleva a la máxima consideración la idea del hombre común, del ciudadano de a pie, solitario, relajado y hierático al tiempo.
Balkenhol crea figuras arquetípicas sin individualidad, hombres y mujeres comunes,  como Großer Mann mit weißem Hemd und schwarzer Hose (2014) donde un hombre ataviado con camisa blanca y pantalones negros posa su mirada pérdida en el público. Esta figura masculina se repite de forma constante en su trabajo. En la exposición, también se muestran Mann auf Halbkreis (2017), en el que el título hace referencia a la base sobre la que se encuentra la escultura, un semicírculo, “Halbkreis” siempre entendida como parte misma de la obra. En Mann in zwei Kreisen (2017), la figura masculina queda enmarcada dentro de dos círculos, en esta ocasión la figura humana queda minimizada, y la base que parece sustentarla ahora, cobra casi todo el protagonismo como una arquitectura que lo envuelve.
Estas peanas pasan a formar parte de la obra, que solo tienen sentido si se entienden como una unidad junto a la escultura. El motivo nunca queda por encima del material, crea realidades sin que el material caiga en el olvido. Los pedestales ayudan a mostrar la pieza a una cierta altura en el espacio, no tiene intención de aislamiento jerárquico, ni de crear una especie de podio heroico. Ejemplo de ello, la escultura que se expone en el exterior del museo desde su apertura, Moving Man 2 (2002), en el que tres partes forman una escalera, como un basamento hasta llegar a la figura. Otro ejemplo Mann auf schwarzem Würfel (2017)en esta ocasión, la figura desnuda de un hombre, aparece sentada sobre un cuadrado negro a modo de pedestal, le sirve de ambas cosas, como lugar donde sentarse y descansar y como base de la propia escultura, como en anteriores ocasiones, teniendo la misma importancia que la obra en sí. De igual manera, el busto de la mujer Weibliche Büste auf Sockel (2011)queda sustentado por una silla.
En algunas ocasiones Balkenhol viste a sus figuras relajadas con abrigos o chaquetas, como un elemento más de cotidianidad, Man with brown jacket (2017), Mann in dunkelblauem Mantel (2017) o Frau mit pinker jacke (2016). O aparecen con manos cruzadas y actitud serena como Man verschränkte Arme (2017).
Su producción es ingente, el artista alemán puede realizar hasta cien esculturas por año. Entre las treinta y tres obras que componen la muestra, también acompañan la exposición siete obras planas de madera o bajorrelieves. El tipo de relieve predominante en su obra, es el de un panel de madera del que talla sus figuras, dejando la parte posterior del panel como fondo, lo que resulta un efecto altamente pictórico. En Man with fishes, (2017), Relief fliegender Mann (2017) o Relief Mann vor vier Häussern (2017), se aprecia una característica nada común en la obra de Balkenhol. Si para el artista es de suma importancia la relación de la obra en sí con el entorno para poder completarse, en esta ocasión aparecen escenas en la misma obra. Una narración, donde el protagonista vuelve a ser la figura humana del hombre de pantalón negro y camisa blanca, bien nadando en un mar negro entre peces, volando entre las nubes o paseando por una geométrica ciudad, conectada por pasos de peatones. Otros relieves como Man with green shirt (2017), Frau mit weißem Hemd (2003), Relief Frau weiser Hintergrund (2017) y Relief Mann blauer Hintergrund (2017) tienen apariencia de fotografías de identificación de una persona, por el plano que Balkenhol ha elegido y por la actitud callada, familiar y distante al mismo tiempo de cada una de ellas.
La forma de tratar el material y de concebir el espacio por su mentor Ulrich Rückriem, supuso una gran influencia en su obra. El artista cree que algunos de los credos estéticos de su tutor se han convertido en parte de su trabajo, aunque de manera diferente. Este aspecto inacabado se aprecia en casi toda la obra de Balkenhol, como por ejemplo en el vestido de Frau in Robe (2017).
Una temática recurrente en la obra de Balkenhol, sin duda, es la conexión de su obra con la Grecia Clásica, basada en la obsesión que tenían en la importancia del individuo y del humano. El culto a la persona, a lo individual. Es reflejar el macrocosmos del mundo en e l microcosmos del ser humano. Sobre todo, le interesan los rasgos de la naturaleza humana reflejados en los dioses del Olimpo. La retirada de emociones comunes en las figuras mitológicas y la abstención general de expresividad es un recurso recurrente en sus esculturas. En la exposición en el CAC Málaga, dos obras acompañan esta temática, Vase (2015) y Hermaphrodit (2013), no solo relacionadas con la individualidad de la Grecia Clásica, sino también con la libertad en la sexualidad. Así en Vase (2015) una tinaja de madera más de dos metros, muestra escenas de sexo entre varias figuras, siguiendo los patrones estilísticos de las figuras de Balkenhol y la cerámica griega. El jarrón tiene el tono marrón de la terracota, mientras que sus escenas eróticas están dibujadas sobre espacios no pintados. En esta escultura consigue un sorprendente equilibrio entre el peso de los materiales y la levedad perseguida, entre la acción directa y el cálido resultado final, entre el compromiso contemporáneo y el afecto hacia soluciones clásicas. Por otro lado Hermaphrodit (2013), que por cuestiones del destino fue arrastrado por una náyade o espíritu de un lago al fondo del mismo, pidió a los dioses que sus cuerpos se fundiesen y no pudieran separarse jamás. Otra obra en la que aparecen cuerpos desnudos representados es Treppenrelief (2009). Esta, se puede contemplar desde dos puntos de vista determinados: si se mira desde uno de los lados estrechos a los pliegues del acordeón de madera se reconoce una mujer yacente, y desde el lado de enfrente su compañero masculino, mientras que desde cualquier otro lugar los cuerpos se entremezclan para dar origen a una materialidad amorfa.
Por otro lado, como relata Platón en el Banquete, en otros tiempos las personas estaban unidas de dos en dos en las tres combinaciones posibles en razón de su sexo, a saber: mujer-mujer, mujer-varón, varón-varón, formando en cada caso un solo hombre esférico; ahora, en castigo, se hallan separados en dos mitades y vagan por doquier deseosos de encontrar a su mitad perdida para volver a unirse con ella placenteramente en un todo. Stephan Balkenhol hizo suyo el relato con ironía de los “hombres esféricos” en Kugelmenschen (Frau und Mann) (2012). Se expone en el CAC Málaga la mitad femenina y la masculina de una brillante esfera dorada, como si fuesen tortugas varadas y desvalidas.
Otro trabajo en el que parecen representados la figura del hombre y la mujer, Keilrelief, silber, Mann (2010) y Keilrelief, silber, Frau (2010) los cuales, como si de ménsulas se tratara, penetran en el espacio desde la pared: los retratos de un hombre y una mujer se pueden percibir de un modo anatómicamente correcto tan solo desde la distancia, mientras que si se levanta la vista hacia ellos desde cerca, solo se aprecian distorsionados. La idea que parece sugerida por el trasfondo plateado es, así, menos la de un espejo que la de una pantalla. Espejos de nosotros mismos como en Raumkörper, silber, Mann (2010).
A Balkenhol no le atrae el efecto trompe-l’œil, no le gusta que la escultura haga creer que es una persona real. Quiere hacer ver que es una escultura lo que se ve, algo irreal. Por eso altera el tamaño de las figuras a su padecer, como la del hombre y la mujer en Frau vor schwarzer geflochtener Holztafel (2013) y Mann vor schwarzer geflochtener Holztafel (2013).
Además, entre sus referencias, se encuentran las relacionadas con la cultura y la historia del arte, como Saint George and the Dragon (2017) en la que se aprecia la figura masculina predominante de Balkenhol, un hombre con camisa blanca y pantalón negro que clava su lanza/espada sobre un dragón de unas dimensiones claramente en desventaja con la bestia, no es un dragón temible, es más bien una fiera que está cumpliendo el destino que le tocaba seguir, no hay forcejeo, sino aceptación. Por otro lado, Maria (2012), aparece como una mujer de largo vestido azul con un hombre de menores dimensiones cogido en brazos, está acompañada por tres esculturas más planas o bajorrelieves, dos figuras, una masculina Mann mit dunkelblauem Hemd (2012) y otra femenina Frau mit blondem Haar (2012), vestidos con los mismos colores, pero de manera contraria; y otra de un hombre, aparentemente un santo, herido en su costado; y Schmerzensmann (2009), un varón de dolores.

Otra de las obras estrechamente relacionada con la Historia del arte, es Venus von Willendorf (2017). La Venus de Willendorf es una figura paleolítica datada entre 28.000 y 25.000 a. C, sin rostro definido, pero con los atributos propios de la mujer, los pechos y el sexo marcados. De su época de estudiante Balkenhol conserva en su colección de pequeñas réplicas de obras de arte, juguetes y otros objetos que están a la espera de encontrar cabida en una obra. Esta escultura de Balkenhol es ligeramente más esbelta, puede entenderse como una investigación acerca de cómo se ha ido modificando la sexualidad a lo largo del tiempo.
Por último, forma parte de la exposición Daumenabdruck / Schwarzes Quadrat (2014), una obra que difiere del resto tanto formal como estilísticamente. De bulto redondo, es necesario observar las dos caras de la obra, ya que ambas, no podrían ser más opuestas. En una de ellos, el artista ha grabado en el plancha de madera pintada de blanco la huella de su pulgar, muy aumentada. En el otro lado, muestra un cuadrado negro, rodeado por un marco dorado indicando que no se hace referencia en modo alguno a un cuadrado negro cualquiera, sino, al cuadrado negro de Kazimir Malévich. Malévich era plenamente consciente del efecto duradero de su obra como uno de los iconos del arte moderno, pues cuando en 1933, dos años antes de su muerte, se pintó como príncipe renacentista firmó su autorretrato en la esquina inferior derecha precisamente con un pequeño cuadrado negro. También el pulgar del artista se puede leer como un autorretrato, o como un “criptoautorretrato”, que funciona conforme al principio de la huella digital. En la tríada de los signos plásticos, junto al icono y el índice, faltaría el símbolo. Se podría introducir en la obra de Stephan Balkenhol, en las demás tablas, ese tercer elemento que falta, un hombre con camisa blanca y pantalón negro. Pues no en vano esa figura, que viene a ser una firma, se ha convertido ella misma a lo largo de los años y decenios en todo un símbolo, como una afirmación para el artista alemán.
Entre sus exposiciones individuales más importantes de los últimos años se encuentran: Von der Heydt-Museum, Wuppertal (1998), Sprengel Museum, Hannover (2003), National Museum of Contemporary Art, Osaka, y Tokyo Opera City Art Gallery (2005), Staatliche Kunsthalle Baden-Baden (en 2006 itineró al Museum der Moderne Salzburg y MKM Museum Küppersmühle für Moderne Kunst, Duisburg), Deichtorhallen Hamburg (2008/09), Musée de Grenoble (2010/11), Kunstmuseum Ravensburg (2014) y Moscow Museum of Modern Art (2016).
Para el ámbito público Balkenhol ha creado, entre otras obras: Man with Fish, Chicago (2000), Four Large Figures, San Francisco (2005), Giraffenmann, Estrasburgo (2006), Sphaera, Salzburgo (2007), Balanceakt, Berlín, y Sempre più…, Foro Romano, Roma (2009), Mann im Turm,  Iglesia de Santa Isabel, Kassel (2012), monumento a Richard Wagner, Leipzig (2013) y monumento a Jean Moulin, Metz (2014). La obra de Balkenhol forma parte de numerosas colecciones privadas y públicas de todo el mundo.
Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.
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THE CAC MÁLAGA PRESENTS AN EXHIBITION BY STEPHAN BALKENHOL AFTER A TEN-YEAR ABSENCE FROM MUSEUMS IN SPAIN

The Centro de Arte Contemporáneo de Málaga proudly presents Stephan Balkenhol, curated by Fernando Francés. Opening on 19 January, the exhibition features more than thirty sculptures selected from the most significant works the German artist has produced in recent years. Balkenhol, who has not shown his work in Spain for more than ten years, mainly uses wood to create his everyday figures and his sculptures bear visible traces of the carving process. The coarseness of the planed areas contrasts with the smoothness of the polished ones, generating a remarkable interplay of textures in his work. An eerie silence accompanies Balkenhol’s trademark and seemingly common figures. The artist invites viewers to try and discover the unique reality he creates.

19 January — 22 April 2018

“The notion of reality changes from one century to the next, but there’s always a quest for that reality, for how man perceives it at any given time. Every individual or every society perceives the world in a different way, and how they see it is the only reality that ever exists for them, or perhaps their desire to understand reality in a particular way. Maybe desire is the only reality,” explains Stephan Balkenhol about the concept of reality and sculpture. “My sculptures don’t tell stories. There is something secretive in them. It is not my job to reveal this, but that of the viewer to discover it.”
Fernando Francés, director the CAC Málaga, describes Stephan Balkenhol as “one of those rare sculptors who has succeeded in operating on the boundary between the modern and the most committed avant-garde while respecting the legacy of traditional and classical sculpture. His position is difficult and so original that I would have to look very hard to find any other artists who have achieved that same level of balance, sincerity and interest from the contemporary perspective. His name is on a par with those of Alberto Giacometti, Julio González and Georg Baselitz in terms of his attitude and ability to create something new out of what, in actual fact, has always existed.”
From 1976 to 1982, Stephan Balkenhol (Fritzlar, Germany, 1957) attended the Hamburg School of Fine Arts where he studied under Ulrich Rückriem and became his studio assistant in 1980. Balkenhol came into contact with the minimalist and conceptual trends popular at the time, with mentors like Nam June Paik and Sigmar Polke. His experience during those years would have a profound influence on his subsequent artist practice. Sensing an absence in these two schools of thought, Balkenhol sought out the human figure and embarked on a campaign to reintroduce it into contemporary art. In 1983 he received a grant from the Karl Schmidt-Rottluf Foundation and soon after started teaching classes at different art schools.
His figures, which are usually anonymous men and women, often adopt standing poses and are dressed in ordinary clothes. Their poses and appearances are trivial and mute yet at the same time mysterious. Seemingly capricious elements, like the position of the hands, the height of the shoulders or the inclination of the head, are actually hidden clues about the relationship between the figures themselves and with the viewer. A figurative artist with close ties to minimalist canons, he shows his everyday figures and his animals either alone or in a group, and he has a trademark way of “carving” reality. While keen to exploit the full potential of figurative sculpture, he nevertheless follows a path, line or style that is consistent with his thinking. The traces of the process, like the shavings, remain visible: nothing is smoothed or polished, the surface is still alive and open.
Balkenhol started working with wood as a child. He chose this material for its ease of manipulation, and because it is light and enabled him to work it on his own rather than needing a team to help him, which would have been essential for handling other materials like stone or iron. Paint has the effect of disguising the material, making his sculptures seem more real and alive. He uses wawa wood to create his everyday figures, and his sculptures usually bear the deliberate traces of the carving process. The interplay of textures interests him, especially when he is able to contrast the coarseness of the planed areas with the smoothness of the polished ones. The wood is splintered, wounded by the marks of the tool and the visible traces of the creative process. It is also polychrome, with the colour helping to define the forms.
Balkenhol’s references include art history, film, photography, society, religion, culture, death, sex, animals, iconic and legendary images, etc. Any aspect that has a bearing on the formation of the contemporary human being finds a place in his repertoire of ideas and reflections. And yet there is a common denominator in his creative process, in his thinking and in his work in general: man today. Balkenhol attaches the utmost importance to the idea of the common man, the ordinary citizen as a solitary being, relaxed yet inscrutable.
Balkenhol creates archetypical figures with no individuality, common men and women, like Großer Mann mit weißem Hemd und schwarzer Hose (2014) in which a man dressed in a white shirt and dark trousers looks at the viewer, lost in thought. This male figure is a recurring motif in his work. Also featured in the exhibition are Mann auf Halbkreis (2017), in which the title makes references to the base on which the sculpture stands, a semicircle, “Halbkreis”, for the artist always sees the base as an integral part of the work itself; and Mann in zwei Kreisen (2017), where the male figure is framed by two circles. In this case, the human figure is minimised and the base that seemingly supports it acquires nearly all the protagonism in the work, like an all immersive architecture.
These plinths become part of the work; indeed, their whole rationale is founded on their unity with the sculpture. The motif is never given more prominence than the material; the artist creates realities without casting the material into oblivion. The pedestals serve to show the piece at a specific height in the space. They are not intended to isolate it in a hierarchical way, or to create a type of hero’s podium. This is exemplified by the sculpture which has been on display outside the museum since it opened, Moving Man (2003), in which the three parts form a staircase, like a base leading up to the figure. Another example is Mann auf schwarzem Würfel (2017). On this occasion, the nude figure of man sits on a black square, as if it were a pedestal. In fact, it serves two purposes: as a place on which to sit and rest, and as a base for the actual sculpture, as on previous occasions, possessing the same importance as the work itself. A similar case is the bust of the woman entitled Weibliche Büste auf sockel (2011), which is supported by a chair.
Balkenhol sometimes puts a coat or jacket on his relaxed figures, another element to emphasise their ordinariness: Man with Brown Jacket (2017), Mann in dunkelblauem Mantel (2017) and Frau (2016). Alternatively, as in Mann verschränkte Arme (2017), they adopt a serene attitude, with their hands crossed.
The German artist has produced a huge body of work, sometimes making as many as a hundred sculptures in one year. In addition to the thirty-three sculptures, the exhibition includes seven flat works on wood, or reliefs. The most predominant type of relief in the artist’s oeuvre is a wooden panel from which he cuts out his figures, leaving the bottom part of the panel to serve as the background and thus creating an extraordinary pictorial effect. Man with Fishes, (2017), Relief fliegender Mann (2017) and Relief Mann vor vier Häussern (2017) all display a very rare characteristic in Balkenhol’s work. While the artist attaches the utmost importance to the relationship of the work itself with the setting, which serves to complete it, on this occasion the work actually includes scenes. Here we have a narrative in which the protagonist is once again the human figure of the man in dark trousers and a white shirt, either swimming in a black sea with fishes, flying in the clouds or strolling through a geometric city connected by pedestrian crossings. Other reliefs like Man with Green Shirt (2017), Frau mit weißem Hemd (2003), Relief Frau weiser Hintergrund (2017) and Relief Mann blauer Hintergrund (2017) look like ID photographs, not only because of the angle Balkenhol has chosen but also because of the quiet, familiar yet distant attitude adopted by each of the figures.
The way that Balkenhol’s mentor Ulrich Rückriem treated material and conceived space had a powerful influence on his own work. In fact, the artist believes that some of his tutor’s aesthetic creeds have become an integral part of his work, albeit in a different way. This unfinished appearance can be appreciated in nearly every piece in Balkenhol’s oeuvre, as we see in the dress in Frau in Robe (2017).
A recurring theme in Balkenhol’s work is undoubtedly its connection with Classical Greece, and in particular the obsession with the importance of the individual and the human being. The cult of the person, of individuality. The reflection of the macrocosm of the world in the microcosm of the human being. Above all, he is interested in the traits of human nature reflected in the Olympian gods. The removal of common emotions in the mythological figures and the general abstention of expressiveness are recurring devices in his sculptures. Two works in the CAC Málaga show highlight this theme—Vase (2015) and Hermafrodit (2013)—both of which are not only related to the individuality of Classical Greece but also to sexual freedom. Vase (2015), a wooden vessel over two metres high, shows sex scenes between several figures which are depicted in Balkenhol’s trademark figurative style.  The sculpture has the brownish tone of terracotta, while the erotic scenes are traced in black on bare, unpainted sections. In this work, the artist has managed to achieve an astonishing equilibrium between the weight of the materials and the lightness pursued, between the direct action and the warm end result, between contemporary commitment and the fondness for classical solutions. Meanwhile, Hermafrodit (2013), whose fate was to be dragged by a naiad or water deity to the bottom of a lake, asked the gods for their bodies to be joined so they should never part. Another work that features nude bodies is Treppenrelief (2009). This can be viewed from two specific perspectives: if we direct our gaze from one of the narrow sides to the folds of the wooden accordion, we see a reclining woman, and from the opposite side her male companion, whereas from any other place the bodies are intertwined, giving rise to an amorphous materiality.
Meanwhile, as Plato recounts in The Symposium, people once had double bodies and there were three possible gender combinations—woman-woman, woman-man, man-man—which in each case formed a single spherical creature. Now, having been punished, they are split into two halves and must wander far and wide in search of their lost half to become pleasurably reunited into a whole. Stephan Balkenhol appropriated the tale of the “spherical creatures” with a subtle humour in Kugelmenschen (Frau und Mann) (2012). On display at the CAC Málaga is a shiny golden sphere containing the female half and the male half, like defenceless terrapins that have run aground.
Other works that represent the figure of the man and woman are Keilrelief, silber, Mann (2010) and Keilrelief, silber, Frau (2010, which project from the wall like corbels, penetrating the space. The portraits of a man and a woman can only be perceived correctly, in terms of their anatomy, from a distance, because when we gaze up at them from close quarters, standing in front of the wall, they appear distorted. As such, the idea suggested by the silver background would appear to be not so much a mirror but a screen. Mirrors of ourselves, as in Raumkörper, silber, Mann (2010).
Balkenhol is not interested in the trompe l´oeil effect because he doesn’t want his sculptures to look like real people. He wants it to be clear that what the viewer is looking at is a sculpture, something unreal. It is for this reason that he alters the size of his figures at will, like the man and woman in Frau vor schwarzer geflochtener Holztafel (Skulptur & Panel) (2013) and Mann vor schwarzer geflochtener Holztafel (Skulptur & Panel) (2013).
The artist’s references also include allusions to culture and art history, as in the case of Saint George and the Dragon (2017) which depicts Balkenhol’s predominant male figure, a man in a white shirt and dark trousers, plunging his spear/sword into a dragon whose dimensions are clearly at odds with the beast: this is no fearsome dragon, just a creature playing out his destiny. There is no struggle, only acceptance. In the same vein as these references is María (2012), accompanied by three flatter sculptures: two figures, the male Mann mit dunkelblauem Hemd (2012) and the female Frau mit blondem Haar (2012), dressed in the same colours but in reverse order; and another man, apparently a saint, with a wound on one side. María (2012) appears as a woman in a long blue robe cradling a smaller man in her arms, which clearly identifies her with the Virgin Mary.

Another work closely related to art history is Venus von Willendorf (2017). The Venus of Willendorf is a Palaeolithic figure dating from between 28,000 and 25,000 BC with no defined facial features but displaying obvious female attributes, with the breasts and sex clearly marked. As a student, Balkenhol collected miniature replicas of art works, toys and other objects, all waiting to find their place in and inspire his work.  One item in his collection is a cast of that sandstone figurine, approximately 11 cm in height (like the original). Balkenhol’s work is slightly thinner and may be interpreted as an investigation into how sexuality has changed through the ages.
Lastly, the exhibition also features Daumenabdruck/Schwarzes Quadrat (2014), a work that differs from the others both formally and stylistically. In this sculpture in the round it is necessary to look at both sides since they could not be more different. On one of them, the artist has printed his thumb, greatly enlarged, on a white-painted woodblock. The other side presents a black square, and the fact that it is set within a gold frame indicates that it is not a reference to a random black square but to Kasimir Malevich’s black square. Malevich was well aware of the enduring effect of his work as one of the icons of modern art because in 1933, two years before he passed away, he painted himself as a Renaissance prince and signed his self-portrait in the bottom right-hand corner with none other than a tiny black square. The artist’s thumbprint can also be interpreted as a self-portrait, or as a “crypto self-portrait”, which operates according to the fingerprint principle. In the triad of plastic signs, the symbol provides the missing link between the icon and the index finger. We might insert into Stephan Balkenhol’s work, in the other panels, that third missing element: a man in a white shirt and black trousers. After all, over the years and decades that figure, which is actually a signature, has evolved into a symbol in its own right, a statement by the German artist.
Balkenhol’s main solo shows in recent years have been held at venues such as the following: Von der Heydt-Museum, Wuppertal (1998), Sprengel Museum, Hanover (2003), National Museum of Contemporary Art, Osaka and Tokyo Opera City Art Gallery (2005), Staatliche Kunsthalle Baden-Baden (in 2006 the show toured to the Museum der Moderne, Salzburg and MKM Museum Küppersmühle für Moderne Kunst, Duisburg), Deichtorhallen Hamburg (2008/09), Musée de Grenoble (2010/11), Kunstmuseum Ravensburg (2014) and Moscow Museum of Modern Art (2016).
The artist has created several works for public spaces, including the following: Man with Fish, Chicago (2000), Four Large Figures, San Francisco (2005), Giraffenmann, Strasbourg (2006), Sphaera, Salzburg (2007), Balanceakt, Berlin, and Sempre più…, Roman Forum, Rome (2009), Mann im Turm, Saint Elizabeth’s Church, Kassel (2012), Monument to Richard Wagner, Leipzig (2013), and Monument to Jean Moulin, Metz (2014). Balkenhol’s work can be found in numerous private and public collections worldwide.
Download the english and spanish information sheet here.
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