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Récords en Nueva York para obras de Gauguin, Matisse, Picasso y Schiele

Magníficas ventas en Sotheby’s y Christie’s por más de 664 millones de dólares

Como era previsible, las dos grandes subastas de arte impresionista y moderno de esta semana no defraudaron. Y es que la suma de los totales de ambas subastas asciende a la escalofriante cifra de más de 664.677.200 dólares (unos 485.251.000 euros). La tendencia al alza es evidente y las inversiones en estos mercados siguen creciendo; y más tras la crisis de las hipotecas. Se demuestra que, a estos niveles, el arte es un refugio bueno y seguro.
La subasta de Christie’s Nueva York (del martes día 6) registró el segundo mayor volumen de ventas de su historia, 394.977.000 dólares, por detrás de la misma subasta que la actual, aunque del año pasado (la cifra total ascendió a 491.472.000 Christie's, Henry Matisse,  Odalisque, Harmonie bleue, 1937dólares, cuando se vendió el fabuloso Retrato de Adela Bloch Bauer II, de Gustav Klimt en 87,9 millones de dólares, con unas estimación de 34 a 52 millones).
La obra más cara de la noche fue la de Henri Matisse, L’Odalisque, Harmonie Bleue, 1937, vendida en 33.641.000 dólares, récord de venta del artista; el anterior se había establecido en Sotheby’s Londres, el 19 de junio pasado, cuando se pagaron 21,7 millones de dólares por Danseuse dans le fauteuil, sol en damier, 1942.
Destacó, asimismo, la compra por otro comprador anónimo del magnífico Portrait du sculpteur Oscar Miestchaninoff, de 1916, de Amedeo Modigliani, que pagó Christie's, Amedeo Modigliani, Portrait du sculpteur Oscar Miestchaninoff, 191630.841.000 dólares, superando la estimación de los 18 a 25 millones de dólares.
Habíamos hablado de dos obras de Picasso: pues bien, la Femme accroupie au costume turc (Jacqueline), 1955, se adjudicó en el mismo precio que el retrato de Modigliani, y Homme à la Pipe, 1968 en 16.841.000 dólares, pagados por el conocido Larry Gagosian.
Por último, batieron sus propios records los artistas postimpresionistas Pissarro y Signac: Les Quatre Saisons, 1872, en 14,6 millones, del primero, y 14 millones por Cassis. Cap Canaille, 1889, del segundo.
La subasta de Sotheby’s Nueva York al día siguiente tenía grandes alicientes: uno de los últimos paisajes de Van Gogh, el de Gauguin pintado en Tahití, varias obras sobre papel de Schiele, una extraordinaria escultura de Picasso… No defraudó y el volumen total ascendió a 269,7 millones Sotheby's, Paul Gauguin, Te Poi Poide dólares, el tercero más importante en la historia de Sotheby’s.
Un volumen menor, pero se llevó el gato al agua al vender la pieza más cara de la semana: Te Poi Poi (La mañana) de Gauguin. La obra, que llevaba más de 62 años en la famosa colección del americano Joan Whitney Payson y era una de las últimas piezas importantes que quedaban en manos privadas, fue adquirida por 39.241.000 dólares por el conocido coleccionista de Hong Kong Joseph Lau. Lo cual es un síntoma más, no ya de los nuevos mercados -que llevamos tiempo diciéndolo- sino de los nuevos coleccionistas emergentes procedentes del mundo asiático.
David Norman, Vicepresidente ejecutivo de Sotheby’s comentó al respecto que “en cuanto a la distribución geográfica, el 44% de los lotes los compraron americanos y el 48% europeos y como ya se ha resaltado la obra estrella de la subasta Sotheby's, Picasso, Tête du femme, Dora Maarla ha comprado un coleccionista de Hong Kong”. Las cifras, difieren algo de las de Christie’s, en las que disminuye notablemente la proporción de europeos en beneficio de otros: “48,5% americanos, 24% europeos, 3% asiáticos, 1,5% rusos, 1,5% latinoamericanos y un 21,5% otros”.
La segunda obra más cara fue la Cabeza de mujer, Dora Maar, un bronce de 80 cm, concebido en 1941 por Picasso: 29.161.000 dólares pagó un dealer de Nueva York. Así, se convierte en la escultura del artista más cara.
No se vendió el paisaje de Van Gogh, ni La Lampe, de Picasso, ni L’Echo, de Braque. Sin embargo, Der Wasserfall (Frauen unter einem Wasserfall, 1912), de Franz Marc, se adjudicó en 20.201.000 dólares (récord para una obra de este artista), y Selbstbildnis mit Kariertem Hemd (Self-Portrait with Checkered Shirt, 1917), de Egon Schiele, vendido en 11.353.000 dólares es el nuevo para una obra sobre papel de este artista. Sotheby's, Egon Schiele, Selbstbildnis mit Kariertem Hemd (Self-Portrait with Checkered Shirt, 1917El Homme à la pipe, de Picasso, se vendió en 11,8 millones, y el magnífico gouache de 1936 de Joan Miró, Le Fermier et son Épouse, en 10,4 millones.
El análisis que podemos hacer de los datos que es se observa lenta pero claramente un desplazamiento de la inversión, y quizá del gusto de los coleccionistas, hacia las obras fechadas, grosso modo, en el periodo de entreguerras del siglo XX: la mayor parte de las obras vendidas fueron creadas entre 1915 y 1950, y han batido récords: en Christie’s de Matisse (ya citado), de Leger (récord de una obra sobre papel: 4,7 millones), Metzinger (récord del artista en 2,3 millones) u Otto Dix (récord de una obra sobre papel: 2,5 millones); y en Sotheby’s de Franz Marc, Schile (ya citados) o de Max Ernst (1,9 millones).
Como es lógico, hay obras puntuales que seguirán teniendo fuerza por sí solas: sería el caso de Te Poi Poi (La mañana) de Gauguin o del récord en Christie’s para una obra sobre papel de Toulouse-Lautrec (Au bal de l’opéra, 1983, vendido en 10,1 millones; el anterior estaba en tres millones por M. Caudieux, Acteur de Café Concert, 1893, desde noviembre de 1989 en Sotheby’s Nueva York).
Ello puede ser debido, también, a que las obras más importantes del impresionismo y del postimpresionismo estén ya casi todas en buenas colecciones y apenas salgan obras de envergadura a la venta.
Evidentemente, siempre hay avanzados. Pero eso será la semana que viene, en las subastas de arte de posguerra y contemporáneo.

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