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SIGNS OF LIFE. TONY CRAGG


El CAC Málaga, Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, presenta Signs of Life, una selección de las últimas esculturas del británico Tony Cragg, sin duda uno de los artistas más influyentes de la actualidad. La exposición se inauguró el 31 de mayo y permanecerá abierta al público hasta el 7 de septiembre en el CAC Málaga, espacio cultural del Ayuntamiento de Málaga.

Las diecisiete grandes esculturas que Tony Cragg (Liverpool, 1949) expone en el CAC Málaga son el resultado de treinta años de experimentación con nuevas formas y el preludio de toda una serie de obras aún por crear. Son el fruto más reciente de un intenso trabajo de investigación sobre las estructuras de los diferentes materiales y las posibilidades que éstos ofrecen en el ámbito del arte.
Con motivo de esta exposición, el CAC Málaga ha editado la versión española de una monografía sobre la trayectoria artística de Cragg. El libro, de más de quinientas páginas, constituye uno de los documentos más completos acerca de la obra de este genial creador inglés.
Bronce, madera, metal, piedra, arena, cristal, carbono y kevlar (especie de fibra sintética)  son los materiales que Tony Cragg ha utilizado para la creación de las obras expuestas en el CAC Málaga, todas ellas realizadas entre 1998 y 2003. La siluetas llenas de intensa vitalidad, las formas aerodinámicas y el gran tamaño (hay piezas que alcanzan los cuatro metros de altura) caracterizan unas obras que reflejan la pluralidad del mundo de hoy, combinando con entusiasmo renovador su destreza en la escultura y sus conocimientos científicos, herencia de su pasado como técnico de laboratorio.
Cada uno de sus trabajos es una creación original, que nunca antes existió bajo esta forma, enriqueciendo y diversificando así el arte contemporáneo. Como a Cragg mismo le gusta subrayar, en sus obras la naturaleza no ha desempeñado más que un ínfimo papel, concediéndole un margen de maniobra que él explota plenamente en el dominio del arte.
Desde sus inicios, Tony Cragg se distinguió por su personalidad y su trayectoria eminentemente inconformista. Sorprende su voluntad de independencia y su incansable búsqueda de nuevas soluciones plásticas, que ha aportado a la escultura contemporánea la prueba manifiesta de que el arte contemporáneo no puede reducirse a una mera reinterpretación de lo ya realizado, contrariamente a la tesis posmoderna que afirma que todo está inventado.
Energía innovadora y creativa
La articulación de estas esculturas son el testimonio de la energía innovadora y creativa de este artista, quien, tras treinta años de producción, es considerado como uno de los máximos exponentes del “renacimiento escultórico” iniciado en los años setenta.
Al igual que otros grandes escultores como Richard Deacon o Bill Woodrow, Tony Cragg cursó estudios de arte a finales de los sesenta, un momento en el que el arte minimal, el arte conceptual y el arte povera eran los movimientos artísticos más destacados. Nuevos materiales hasta entonces desconocidos en el contexto artístico comenzaron a ser utilizados. El público comenzó a interesarse por los objetos de piedra de Richard Long, las obras de ladrillos de Carl Andre o las agujas de Mario Merz.
Cragg comenzó a destacar a finales de los setenta al realizar instalaciones formadas por fragmentos de objetos de plástico. Distribuidos en función de sus colores, formaban un avión, la luna, una hoja de árbol, el retrato del artista o una composición geométrica. Objetos encontrados en la playa o sobre las aceras de las ciudades le servían de materiales en sus primeras obras.
Desde entonces, preocupado por renovar en todos los sentidos su vocabulario formal, Tony Cragg no ha cesado de apropiarse de toda clase de materiales y transformarlos en obras de arte, todo ello en un proceso que a veces puede recordar a la búsqueda de los antiguos alquimistas.
Tony Cragg vive y trabaja desde 1977 en la ciudad alemana de Wuppertal. Hasta 2001 ha ejercido como catedrático en la prestigiosa Academia de Arte de Dusseldorf. Desde 1979 ha realizado más de doscientas exposiciones individuales en galerías y centros de todo el mundo y a lo largo de su vida ha recibido prestigiosos premios y honores en diferentes países como el de Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1992), Real Académico de la Royal Academy of Arts de Londres (1994), el Premio Shakespeare de Hamburgo (2001) o el nombramiento de Commander of the British Empire (2002).
La exposición de Tony Cragg en el CAC Málaga ha contado con la colaboración de la Galería Chantal Crousel de París.

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