Seleccionar página

[lang_es]

EL CAC MÁLAGA PRESENTA HOMELAND NO SECURITY LA PRIMERA EXPOSICIÓN DE TRAVIS SOMERVILLE EN UN MUSEO EN EUROPA

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la exposición del artista norteamericano Travis Somerville. El próximo 17 febrero el CAC Málaga exhibirá Homeland No Security, título de la muestra comisariada por Fernando Francés, que reunirá casi una decena de obras del artista, incluyendo su obra más reciente. El objetivo de Somerville es tratar la actualidad y realizar una reflexión a partir del relato que evocan determinados objetos que actúan como elementos simbólicos. Para ello, utiliza diferentes formatos y materiales en sus obras: madera, tela y objetos como una máscara de gas, cuerdas, salvavidas o banderas. Además, utiliza referencias políticas a obras de la Historia del Arte, al Ku Klux Klan o a los refugiados. El artista siente la necesidad de compartir a través de su arte la historia oculta, esa de la que no se quiere hablar, la que produce un sentimiento de culpabilidad y hace mirar para otro lado.

Del 17 de febrero al 7 de mayo de 2017

“Empecé a tratar la crisis de los refugiados en mi obra después de visitar España y otras regiones de Europa y observar la enorme diferencia entre la estrategia que se sigue allí y la que se ha adoptado en Estados Unidos. Algunas de las obras aluden también a los problemas fronterizos entre México y Estados Unidos, en los que la raza es un factor predominante”, explica Travis Somerville (1963, Atlanta, EE. UU.) sobre la exposición en el CAC Málaga Homeland No Security. El artista invita a reflexionar sobre la relación entre los seres humanos, explorando las complejidades del racismo y abriendo una discusión sobre la opresión principalmente en los EE. UU. además de las actitudes colonialistas en el extranjero.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Travis Somerville es un artista totalmente comprometido que rompe con lo establecido retando conciencias. No tiene miedo de expresar su inconformismo sobre ese sueño americano que Estados Unidos proyecta al resto del mundo. Profundiza y analiza la problemática de la descompensación social, producida por el simple hecho de pertenecer a un país u otro, separados por las infranqueables fronteras de los prejuicios. Es la suerte determinada por el momento y el lugar donde naces. Personas que huyen sin nada, solo con un sentimiento, la esperanza de encontrar un lugar donde ser tratados como iguales, como seres humanos. Somerville conciencia al público con su voz crítica de las verdades obvias que tratamos de evitar y avergüenza a quienes olvidan la historia. ¿Quiénes emigraron en el pasado? ¿Cómo nos implicamos en nuestro presente? y, ¿Qué vamos a conseguir en el futuro?”.
Travis Somerville se educó en un entorno familiar muy liberal, algo poco habitual en los años setenta en Atlanta, Estados Unidos. Esta fue centro del Movimiento por los Derechos Civiles de los afroamericanos liderado por Martin Luther King Jr. en la década de 1950 y 60, del que formaron parte los padres del artista. Un pastor y una profesora comprometidos con las causas sociales. Desde muy joven asistía a un gran número de manifestaciones, como, por ejemplo, la Guerra de Vietnam. Estudió durante un tiempo en el Maryland Institute College of Art de Baltimore y se estableció finalmente en San Francisco, donde asistió al San Francisco Art Institute. Sus grandes óleos sobre papel montado en lienzo incorporan el collage y presentan imágenes de iconos políticos y culturales asociados con la historia del sur de Estados Unidos.
Un total de nueve obras, entre ellas: cuatro óleos, una acuarela, tres dibujos a grafito y una instalación, componen Homeland No Security. La obra más antigua del artista que se expone: Great Expeditions, 2009, ayuda a contextualizar la muestra. Un óleo de 238 x 355 metros entremezcla la esperanza y el sentimiento de culpabilidad histórica. La obra dividida en dos, muestra la bandera americana, y un mar enfangado en aceite y basura. En el centro, una barca se encuentra estancada con la palabra “avaricia” escrita en árabe. Sobre ella, un miembro del Ku Klux Klan, asomado al borde de un precipicio maniatado con una soga y ciego, no tiene ojos para poder ver sus actos. De su cabeza brota un girasol, referencia a la obra Tournesols, 1996 de Anselm Kiefer, estableciendo así la relación entre lo celestial y lo terrenal, lo humano y lo divino, Dios y el hombre, la conexión del mundo microcósmico y macrocósmico. A la izquierda, una mano sale de la nada con un bolígrafo para pinchar una torre petrolífera que parece haber manchado toda la escena. A la derecha, un bautismo interrumpido por un tronco flotando con una soga que ha sido cortada. Y para cerrar la escena, un neumático quemado que debería tapar la obra con su negro humo, pero que Travis Somerville arroja fuera de la escena, para que todo espectador pueda apreciar las vergüenzas cometidas.
Comin’ Home, 2016, y Nevermind, 2016. son dos obras muy relacionadas entre sí. La primera realizada en acrílico, divide dos mundos, el real y el idílico, este último representado en papel de pared de una casa señorial, en tono rosado y adornado con flores. En él se puede distinguir un letrero de uno de los edificios, Refugees Welcome, idea que quiso incorporar el artista tras visitar el Palacio Cibeles en Madrid y ver el acogimiento de la ciudad a los refugiados, nada que ver con la situación estadounidense. El barco representado es la reproducción de un petrolero que Somerville vio en el periódico The New York Times, no es un elemento icónico, es más una referencia general a los navíos. El mar sobre el que se tambalea gotea sobre el título REFUGEES WELCOME, que ha sido borrado, reescrito y luego tachado, con la doble intencionalidad de mostrar un sentimiento de quienes dicen querer acoger refugiados, pero en realidad, es mentira. A su lado, una cabeza de un hombre de color, imagen que Somerville rescata de una fotografía de un manifestante por los derechos humanos en Birmingham, Alabama, EE. UU. en el 1963, quienes fueron atacados por los bomberos y la policía. El goteo sigue cayendo hasta alcanzar ese mundo idílico y aparentemente inalterable. Es la irrupción de la realidad de los refugiados en el mundo idílico al cual quieren pertenecer, y que de una manera u otra terminan alcanzándolo.
En Nevermind, 2016, representa el mismo barco, pero esta vez la técnica utilizada es el óleo.  Se aprecian unas letras con dificultad: NEVER MIND THE BOLLOCKS HERE’S THE REFUGEES, hacen referencia a la polémica portada de los SEX PISTOLS (NEVER MIND THE BOLLOCKS HERE’S THE SEX PISTOLS). El álbum fue editado en Reino Unido el 28 de octubre de 1977 y causó inmediatamente controversia por la inclusión de la palabra “Bollocks” (testículos en inglés británico coloquial) en el título. Se iniciaron acciones legales para censurar el nombre y prohibir la venta del álbum en las tiendas de discos. Es una interpretación del inconformismo de lo establecido, mezclando la música, representada por la portada de un disco, y la propia temática de Travis Somerville.
Para la obra The Raft, 2016, el artista toma como referencia una obra maestra de la Historia del arte, para tratar sus temas más utilizados: los refugiados, las barcas y las personas que se ven obligadas a dejar sus vidas y suerte al mar. La pintura como testigo de la Historia. Se trata de La balsa de la Medusa, 1819 del pintor francés Théodore Géricault. Esta obra provocó un gran escándalo y dio a conocer al mundo una tragedia que puso al descubierto el peor rostro del sistema político que dominaba entonces en Francia. Es la historia de un navío, su naufragio y la desesperación de los supervivientes por ser rescatados.
En 1817, dos de los supervivientes de la expedición, publicaron un libro titulado Naufragio de la fragata La Medusa. Se desencadenó entonces una indescriptible emoción en Francia, gacetas, panfletos y grabados empezaron a evocar con todo lujo de detalles el horror del acontecimiento. En este clima de indignación, un artista de 28 años decidió inmortalizar el episodio en un gran cuadro, Théodore Géricault. El pintor se propuso hacer una obra realista y empezó por reunirse con los dos náufragos, trazando los primeros esbozos basándose en sus testimonios. El lienzo se expuso en el Salón de París que se inauguró el 25 de agosto de 1819. A pesar de su título, Escena de naufragio, y de haber sido colgada muy alto, la obra causó furor. Naturalmente, todos reconocieron la tragedia de La Medusa. Los conservadores señalaron supuestos errores artísticos, el realismo obsceno de la obra y el horror que provocaba en el espectador, todo ello alejado de los cánones de la belleza clásica. Los liberales, en cambio, vieron en la pintura la condena del nuevo régimen y de su desidia, la metáfora de un gran naufragio nacional. Somerville también utiliza como recurso la obra Watson and the Shark, 1778 de John Singleton Copley, pintada unos años antes que la obra de Géricault.
La obra, óleo sobre lienzo, está compuesta por ocho secciones unidas, siete forman la balsa y otra queda en la parte superior. Travis Somerville ha colocado una petrolera roja como la sangre a la izquierda del mástil central, de este, cuelga la cabeza de un hombre de color, justo en medio de la composición. Este hecho no es casual, y es que la presencia de un marinero negro en el centro de la obra también fue utilizada por Géricault y Copley, quedando patente el compromiso de ambos pintores en un momento en el que se intensificaba la lucha contra la esclavitud y la trata de negros. También son reconocibles en The Raft, 2016 otras referencias a la historia, como la ola a la izquierda que no ayudó al barco en su peor momento, una botella de alcohol, que hace referencia al estado del capitán y los marineros en el momento del naufragio y sirve de emblema de los EE. UU., y un hombre herido de perfil (un viejo policía anónimo que fue asaltado y tiroteado) representa a los supervivientes de la balsa. La sección que se queda fuera, forma parte de la composición, situada en el mismo lugar que un náufrago agita un pañuelo desesperado en la obra de Géricault, para ser visto, para ser salvado, Somerville nos deja solo el pañuelo como símbolo de socorro, que además no es un solo pañuelo, se trata de la vestimenta de un miembro del Ku Klux Klan. A la derecha de la composición un letrero imitando las letras de HOLLYWOOD, pero en el que se puede leer PECKERWOOD, palabra con connotación negativa para referirse a una persona blanca que trabaja en el campo, y que por norma general es pobre. Travis Somerville ha utilizado el tema del naufragio de La Medusa en varias ocasiones en su obra, para él, es un evento social y político que reinterpreta el arte contemporáneo.
Tras finalizar la muestra, la única instalación que se exhibe en la exposición War Paint, 2016, pasará a formar parte de la colección permanente del CAC Málaga. War Paint, 2016 es una balsa creada en madera sobre la que Somerville sitúa la bandera de EE. UU. entre dos mástiles, puede ser considerada según el artista como una escultura, una instalación o incluso una pintura. De la bandera cuelga un guante que suspendido en el aire parece que quiera alcanzar el flotador situado más abajo con agonía. Continúan cuerdas con formas circulares y junto a ellas pintados en la balsa, un indio cherokee (icono de un equipo de fútbol americano) y una bandera española. Esta obra inspirada en la historia del fraile franciscano español Junípero Serra (Mallorca, 1713-1784), quien realizó misiones evangelizadoras y asentó la influencia católica en el actual estado de California. Todavía continúa siendo un personaje polémico y no aceptado por algunos miembros de la comunidad californiana, que afirman que eliminó las raíces de su cultura y su modo de vida. Su intención con el diseño de esta obra, es vincular España con California y captar el interés del público relacionando acontecimientos históricos que han sido significativos para tejer las complejas relaciones que consolidan nuestra cultura.  Este fraile es el único español que tiene una estatua en el Salón Nacional de las Estatuas situado en el Capitolio, donde reside el poder legislativo de los Estados Unidos, y lugar donde están representados los personajes más ilustres de esa nación.
This Sporting Life, 2016, es un puente entre sus obras War Paint, 2016 y The Raft, 2016. En ella se repite la iconografía que aparece en ambas obras, el cherokee y varias alusiones a la obra de Géricault como la vela de la Balsa de la Medusa, y un cuerpo que cae al mar. Todo recogido por una barca estancada debido a diferentes basuras, atravesada por un árbol que ha sido cortado, pero sus raíces aún son fuertes e impiden la visión de la balsa en su totalidad.  El soporte de la obra es un collage con elementos seleccionados de fotografías, dibujos, periódicos, donde Somerville ha dejado a la luz un dibujo de Jesucristo, muy cercano al boxeador de color.
Por último, tres obras realizadas a grafito sobre bolsas reutilizadas de algodón, utilizadas previamente para transportar comida de animales, con el sello BEMIS A EXTRA HEAVY SEAMLESS, han sido abiertas para conseguir un mayor espacio donde pintar. Estas obras no funcionan como un tríptico, pero si fueron realizadas al mismo tiempo a comienzos de este año, considerándolas Somerville como una serie. En Exiled, aparece una niña asustada que se aferra a su salvavidas, con mirada perdida, además, la obra tiene incorporada unas hombreras de chaquetas de soldados soviéticos. En Invasion, otra niña mira al espectador en esta ocasión directamente, de su mano cuelga una bolsa y un poco más arriba, una máscara de gas soviética. Por último, Let’s Make a Deal, una niña sin hogar sostiene un cartel cual manifestante, mirando decisiva al espectador, en él se puede leer POST TRUTH, resumiendo y transmitiendo el mensaje que emana de toda la obra de Travis Somerville. Ella, frágil e indefensa mira a los ojos a la sociedad y dice: POSVERDAD. Posverdad o mentira emotiva, es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. Somerville recurre a esta referencia para mostrar el sentimiento vivido en EE. UU. tras ganar las elecciones presidenciales Donald Trump.
Con Homeland No Security, el Centro de arte contemporáneo de Málaga continúa tratando uno de sus temas expositivos más recurrentes, la denuncia social a través de las expresiones artísticas. Las desigualdades sociales y los problemas causados por las fronteras son tratados desde una perspectiva analítica y crítica que muestra al espectador la realidad social contemporánea. Ejemplo de ello, lo fueron también las exposiciones de Jason Rohades con Tijuanatanjierchandelier, Kimsooja, con To Breathe – Zone of Zero, Subodh Gupta con The imaginary order of things, Jesús Palomino con su exposición CREATIVE INQUIRY PREPARING AND EDUCATE ELECTORATE WITH THE WILL OF SOCIAL JUSTICE RATHER THAN SIMPLY SELF–INTEREST o Lawrence Weiner con FOREVER & A DAY / SIEMPRE Y UN DÍA.
Travis Somerville nace en 1963 en Atlanta, Georgia, EEUU. Ha expuesto en diferentes museos de EE. UU : The University of Georgia, Athens, GA; University of Houston at Clearlake, Houston, Texas; De Saisset Museum, Santa Clara University, California; Florida A&M University, Tallahasee, Florida; Laguna Art Museum, Laguna Beach, California; Charles Wright Museum, Detroit, Miami; The Bass Museum, Miami Beach, Florida; Frederick Weisman Art Museum, Minneapolis, MN; Smithsonian Institution, Washington, DC; The Brooks Museum of Art, Memphis, TN; Montgomery Museum of Fine Arts, Montgomery, AL; and Los Angeles County Museum of Art, California.
Sus obras se incluyen en numerosas colecciones de museos, entre ellos, SF MoMA; the Museum of Contemporary Art San Diego, San Diego California; the 21c Museum in Louisville, KY; the Laguna Art Museum in Laguna Beach, California; the San Jose Museum of Art, San Jose, California; the Birmingham Museum of Art, Birmingham, AL; y the Walker Art Center in Minneapolis, Minnesota.
[/lang_es]
[lang_en]

THE CAC MÁLAGA PRESENTS HOMELAND NO SECURITY, TRAVIS SOMERVILLE’S FIRST SHOW AT A EUROPEAN MUSEUM

The Centro de Arte Contemporáneo of Málaga is pleased to present a new exhibition featuring American artist Travis Somerville. On 17 February the CAC Málaga will open Homeland No Security, a show curated by Fernando Francés that presents nine pieces by the artist, including his most recent work. Somerville’s goal is not just to address current affairs but also to offer a reflection based on the stories suggested by certain objects which act as symbolic elements. To this end, he uses different formats and materials in his works: wood, fabric, objects like a gas mask, ropes, flotation devices, flags or references to the Ku Klux Klan. The artist feels driven to use his art to share the hidden stories, the ones no one wants to talk about, the ones that inspire feelings of shame and make us look the other way.

17 February–7 May 2017

Talking about the exhibition Homeland No Security at the CAC Málaga, Travis Somerville (b. 1963, Atlanta) explains, “I really started referencing the refugee crisis in my work after visiting Spain and other parts of Europe and witnessing how differently it is dealt with there as opposed to the US. Some of the work also references the border issues with Mexico and the US, with race being a predominant factor”. The artist invites us to reflect on the relationships between human beings, exploring the complexities of racism and starting a discussion about oppression, primarily in the US, and colonialist attitudes abroad.
For Fernando Francés, director of the CAC Málaga, “Travis Somerville is a totally engaged artist who breaks with convention by challenging consciences. He is not afraid to voice his nonconformity with the American dream that the United States sells to the rest of the world. He delves into and analyses the problem of social imbalance, caused by the mere fact of belonging to one country or another when those countries are separated by insurmountable barriers of prejudice. It’s a lottery: your luck depends on when and where you were born. The world is full of people who are fleeing with nothing but a feeling, the hope of finding a place where they will be treated as equals, as human beings. Somerville pricks our consciences with his critical voice, stating the obvious truths we try to avoid and shaming those who choose to forget history. Who emigrated in the past? How are we involved in our present? And what are we going to achieve in the future?”
Travis Somerville (b. 1963, Atlanta, Georgia) was brought up in a very liberal family, something rare at the time. Atlanta was a focal point of the African-American civil rights movement led by Martin Luther King, Jr., in the 1950s and 60s, in which the artist’s parents participated. His father and mother, a pastor and teacher, were committed to social causes. Travis attended a large number of demonstrations, including anti-Vietnam War protests, from a very young age. He briefly studied at the Maryland Institute College of Art, Baltimore, MD, finally settling in San Francisco where he attended the San Francisco Art Institute, CA. His large-scale oil paintings on paper mounted to canvas incorporate collage and present images of political and cultural icons associated with the history of the south.
Homeland No Security contains a total of nine works, including four oil paintings, one watercolour, three graphite drawings and one installation. The oldest work on display, Great Expeditions (2009), helps to put the show in context. Hope and historical guilt intertwine in this 238 x 355 cm oil painting. Divided into two parts, the work shows the US flag and an ocean clogged with rubbish. In the centre, a boat christened with the word “Greed” in Arabic. Aboard the vessel, a Ku Klux Klan member perches on the edge of the prow; his hands are bound with a rope and he is blinded by the absence of eyeholes, unable to see his own actions. The sunflower sprouting from his head is a nod to Anselm Kiefer’s 1996 work Tournesols and establishes the link between the heavenly and earthly realms, the human and the divine, God and man—the connection between the microcosmic and macrocosmic worlds. On the left, a disembodied hand reaches out with a pen to puncture an oil derrick that seems to have contaminated the entire scene. On the right, a baptism is interrupted by a floating log with a severed noose tied around it. And, completing the scene, we see a burning tyre whose black smoke should obscure the work, but Travis Somerville pushes it out of the frame so that everyone can see the shameful acts committed.
Comin’ Home (2016) and Nevermind (2016) are two closely related works. The former, painted in acrylics, presents two separate worlds, the real and the idyllic, with the latter represented by rose-hued floral pattern wallpaper from a mansion. The ship depicted here was copied from an oiler that Somerville saw in The New York Times; it is not an iconic element but rather a general reference to seafaring vessels. The ocean on which it rolls precariously drips down onto the title REFUGEES WELCOME, which has been erased, rewritten and subsequently crossed out. Beside these words is the head of a black man, an image Somerville retrieved from a photograph of a civil rights protester in Birmingham, Alabama, in 1963, where demonstrators were attacked by firemen and police. The dripping water trickles all the way down to that idyllic and seemingly immutable world; it represents the intrusion of the refugees’ reality in the ideal world they long to join and which they eventually reach in one way or another.
In Nevermind (2016) we see the same ship, this time rendered in oils. With effort we can make out words that read NEVER MIND THE BOLLOCKS HERE’S THE REFUGEES, an obvious nod to the controversial cover of the Sex Pistols album Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols. The album was released in the UK on 28 October 1977 and immediately caused an uproar over the use of the vulgar term “bollocks” in the title. Lawsuits were filed to censor the name and prohibit the album’s sale in record shops. The work is a new interpretation of refusal to conform to the status quo, combining music, represented by an album cover, with Travis Somerville’s subject matter.
For The Raft (2016), the artist sought inspiration in a masterpiece from art history and used it to address his most frequent themes: refugees, rafts and people who are forced to surrender their lives and fates to the sea. Painting serves as a witness of history. The Raft of the Medusa, painted by French artist Théodore Géricault in 1819, caused a great scandal in its day, telling the whole world of a tragedy that exposed the worst side of the political regime which governed France at the time. It told the tale of a shipwrecked vessel and the survivors’ desperation to be rescued.
In 1817, two of the expedition’s survivors published a book entitled The Wreck of the Medusa. Their story created an indescribable stir in France, where gazettes, pamphlets and prints soon began to depict the horrors of the ordeal in lurid detail. In the midst of this outraged uproar, a 28-year-old artist named Théodore Géricault decided to immortalise the episode in a large painting. The painter wanted to create a realistic composition, and he began by meeting with the two shipwrecked men, using their testimony to sketch his first outlines. The finished canvas was unveiled at the Paris Salon that opened on 25 August 1819. Although it was hung very high and bore the generic title Shipwreck Scene, the work caused an immediate sensation. Naturally, everyone recognised it as a depiction of the Medusa tragedy. Conservative critics pointed out supposed artistic errors, the obscene realism of the work and the horror it inspired in viewers, all far removed from the ideals of classical beauty. Liberals, on the other hand, saw the painting as a condemnation of the new regime and its apathy, a metaphor for a great national shipwreck. Somerville’s sources included another historic work, Watson and the Shark, painted by John Singleton Copley in 1778, a few years before Géricault’s composition.
Travis Somerville’s oil on canvas consists of eight sections joined together; seven form the raft, while the eighth appears alone at the top. He placed a blood-red oil rig to the left of the main mast, from which a black man’s head hangs, right in the middle of the composition. This is not a coincidence, for Géricault and Copley also placed a black sailor at the centre of their works: this was a clear statement of principles by both painters at a time when the struggle to end black slavery and the slave trade was intensifying. The Raft (2016) contains other recognisable allusions to the dramatic story, like the wave on the left which hit the craft at the worst possible moment, a bottle of alcohol—perhaps alluding to the inebriated state of the captain and sailors at the time of the wreck—and a wounded man in profile (an old anonymous policeman who was attacked and shot) representing the raft’s survivors. The solitary section at the top is part of the composition, occupying the same spot where a castaway is desperately waving a handkerchief, hoping to be spotted and rescued, in Géricault’s work. Somerville only leaves us the fluttering fabric as a symbol of succour. To the right of the composition are letters imitating the famous HOLLYWOOD sign but altered to read PECKERWOOD, a derogatory slang word for a poor rural white person. Travis Somerville has used the theme of the wreck of the Medusa in his work on several occasions; for him, it is a social and political event reinterpreted by contemporary art.
The only installation in the show, War Paint (2016), will enter the permanent collection of the CAC Málaga when the exhibition is over. It consists of a wooden raft on which Somerville has draped the US flag between two masts. A glove suspended in mid-air hangs from the flag, seemingly striving to reach the flotation device below with an anguished gesture. We also see coiled ropes and beside them a painting on the raft of a Cherokee Indian (the same figure that appears in his 2016 work This Sporting Life) and a Spanish flag. This piece was inspired by the story of the Spanish Franciscan friar Junípero Serra (Mallorca, 1713–1784), who led evangelising missions and established the Catholic Church’s influence in what is now the state of California. Even today he remains a controversial figure and is not accepted by some members of the California community, who claim he uprooted their native culture and way of life. Somerville’s intention when designing this work was to link Spain with California and spark public interest by associating significant historical events that wove the intricate tapestry of relationships on which our culture is founded. This friar is the only Spaniard with a statue in the National Statuary Hall of the Capitol Building, the seat of legislative power in the United States, where the most illustrious figures in US history are represented.
This Sporting Life, 2016, is a bridge between his works War Paint, 2016 and The Raft, 2016. In there he repeats the iconography that appears in both works, the cherokee and several allusions to Géricault’s work as the ship sail of the Raft of the Medusa, and a body that falls to the sea. Quite gathered by a boat stagnant for different garbages, crossed by a tree.
Finally, the exhibition presents three graphite drawings on recycled cotton feed sacks bearing the stamp BEMIS A EXTRA HEAVY SEAMLESS, which the artist cut open to obtain a larger pictorial surface. These works do not form a triptych, but all three were made simultaneously at the beginning of this year and Somerville considers them a series. In Exiled we see a frightened young girl staring off into space and clinging to her life jacket. The work also incorporates epaulettes from the jackets of Soviet soldiers. Invasion depicts another girl, this time staring directly at us, with a bag hanging from one hand and, higher up, a Soviet-issue gas mask. In the last piece, Let’s Make a Deal, a girl holds up a placard like a protester, gazing unflinchingly at the viewer, on which we read the words POST TRUTH, which summarise and convey the message emanating from Travis Somerville’s entire oeuvre. This fragile, defenceless child looks society in the eyes and says: POST TRUTH.
With Homeland No Security, the Centro de Arte Contemporáneo of Málaga expands on one of its most frequent exhibition themes: social denunciation through artistic expression. Social inequality and border-related problems are addressed from a critical, analytical perspective that shows spectators our contemporary social reality. The museum has hosted several other exhibitions in this same vein, featuring the work of artists like Jason Rohades (Tijuanatanjierchandelier), Kimsooja (To Breath – Zone of Zero), Subodh Gupta (The Imaginary Order of Things), Jesús Palomino (Creative Inquiry Preparing an Educated Electorate with the Will of Social Justice rather than Simply Self–Interest) and Lawrence Weiner (Forever & a Day).
Travis Somerville was born in 1963 in Atlanta, Georgia, EEUU. His work has been included in numerous museum exhibitions: The University of Georgia, Athens, GA; University of Houston at Clearlake, Houston, TX; de Saisset Museum, Santa Clara University, CA; Florida A&M University, Tallahasee, FL; Laguna Art Museum, Laguna Beach, CA; Charles Wright Museum, Detroit, MI; The Bass Museum, Miami Beach, FL; Frederick Weisman Art Museum, Minneapolis, MN; Smithsonian Institution, Washington, DC; The Brooks Museum of Art, Memphis, TN; Montgomery Museum of Fine Arts, Montgomery, AL; and Los Angeles County Museum of Art, CA. His work is included in numerous Museum collections, including SF MoMA; the Museum of Contemporary Art San Diego, San Diego CA; the 21c Museum in Louisville, KY; the Laguna Art Museum in Laguna Beach, CA; the San Jose Museum of Art, San Jose, CA; the Birmingham Museum of Art, Birmingham, AL; and the Walker Art Center in Minneapolis, Minnesota.
[/lang_en]

Ir al contenido